miércoles, febrero 01, 2017

“El amor es ciego”…Creí que era un príncipe azul.




Todas  las  mujeres  desde  niñas formarmos una imagen platónica e idiologica de ese hombre que deseamos tener como pareja. Algunas han creado esa imagen tan detallada, que realmente llegan a creer que han encontrado a su príncipe azul, ese   hombre  que  escogieron   tiene  todas   las características  externas  que  siempre soñaron y lleva muy bien la mascara  de galante, educado, trabajador, perfecto,  maravilloso,  colaborador, grandioso, único, hasta que se enfrenta al espejo de la  convivencia en  pareja  y entonces vemos como nuestro príncipe azul realmente era un troll.

Muchas mujeres aceptan su equivocación a medias y algunas prefieren disfrazar su error con expresiones como: “El no era asi, despues que nos casamos cambio mucho”, “Estoy cansada de recoger su tiradero, es culpa de su mama que se lo hacia todo”, “Cuando eramos novios salíamos mucho a fiestas y el no tomaba tanto como ahora”, “El solo tiene mala memoria y también esta muy ocupado, por eso es que se le olvida mi cumpleaños o nuestro aniversario.”, ¿Te sentiste identificada?

¿Has elegido mal? tal vez lo has hecho no una, sino muchas veces, tanto; que en este momento hay desencanto en ti y falta de confianza para volver a comenzar una relación. Eres de las que afirman que no existen los hombres maduros, honestos, amorosos o detallistas. Pero eso no es cierto.

Para encontrar ese hombre debes romper la estructura del príncipe azul, del buen partido, del hombre que todas desean, debes aprender a elegir al hombre por sus valores morales y espirituales, por su trascendencia en la vida y por su puesto por la forma en que te trata. Pero hay un detalle para esta elección. Eso no lo lograras observar en una relación de una semana, o un mes o hasta incluso 6 meses. Es recomendable que una relación de pareja se formalice después del año de conocerse, compartir y convivir. ¿Por qué tanta prisa?

Es necesario como mujeres aprender a conocerse a si misma y estar dispuesta a compartir un amor sano, real, sincero y constructivo contigo, recuerda, nadie puede dar aquello que no tiene. Y solo entoces aparecerá alguien que de verdad te convenga y que acepta 1 año como un tiempo ideal para conocerse.

¿Cómo reconocerlo?

Comienza por fijarte en como te sientes cuando compartes con el, cuando estas a su lado y cuando no lo estas, si lo extrañas. Las mujeres que siempre han identificado el amor con el sufrimiento no se dan cuenta hasta qué punto sus parejas las han hecho sentirse mal desde el principio de la relacion. Están tan acostumbradas a experimentar tensión, dificultades, miedo, dolor emocional, maltrato psicológico. Que se sienten frustradas al lado de esa persona sin embargo se casan con el creyendo que eso es amor. Pero no lo es.

El amor te conduce a sentirte bien, fuerte, grande, poderosa. Y sabrás que vas por buen camino cuando el hombre con el que te estás relacionando hace que te sientas:

Importante. Él te dedica tiempo y atención. Cumple su palabra y te llama si dijo que lo haría. Y cuando te tiene delante de el, te demuestra cariño con gestos, miradas, abrazos, siendo tierno, tratando de complacerte, esta pendiente de ti en todo momento.

Valorada. Él te respeta y lo demuestra con su forma de hablarte y de tratarte. Sientes que puedes confiar en él, deshacerte de las máscaras que nos ponemos para los desconocidos e ir un paso más allá, haciéndote confidencias. Incluso si no has superado tus desengaños pasados y te cuesta abrirte, sientes que con él podrás hacerlo, aunque te lleve un tiempo. Siempre te respetará los espacios de tiempo que tu necesites.

Atractiva. Y para ello no necesitas irte a la cama con él. Es su forma de mirarte la que potencia tu sex appeal y hace aflorar tu belleza interior. A su lado te olvidas de los rollitos, de como te ves, el logra sacar de ti la diosa que ve y por supuesto que eres.

Relajada. Cuando estás con él eres tú misma. No necesitas inventarte un personaje ni pretender que eres distinta o (supuestamente) mejor. El te quiere como eres.

Libre. Adoras estar con él y siempre tienes ganas de volver a verle. No temes que se olvide de ti o que juegue contigo diciéndote que saldrá contigo para luego poner excusas. Además, él respeta tus planes y no interfiere en tus amistades o tus aficiones. Nunca te hace sentir ansiosa o desconfiada.

Poderosa. La relación con él saca lo mejor de ti porque se interesa por tu vida, tus sueños, tu historia. No se queda en lo superficial, sino que sabe atravesar la barrera “social” y hacerte preguntas íntimas, y sin embargo no invasivas, con las que te ayuda a reflexionar y por lo tanto a crecer.

Por último. No olvides observar cómo es su relación con el resto del mundo. ¿Está peleado con sus exparejas? No preguntes, observa sus reacciones y comentarios hacia ella. ¿Se lleva razonablemente bien con sus padres? ¿Con cuanta frecuencia los visita?,  ¿Te la propuesto conocerlos?, ¿Habla con frecuencia por teléfono con ellos? ¿Es un buen padre y/o amigo? ¿Cuántos hijos tiene? ¿De cuantas mujeres diferentes? ¿Sale con ellos? Les habla por teléfono? ¿Cuál fu el tiempo que se tomo para presentarlos contigo? ¿Es una persona responsable, sin deudas, respetada en su profesión? Aquí hay muchos hombres hábiles y es uno de los aspectos mas difíciles de observar y en el que muchas mujeres se enredan sobre todo cuando el hombre tiene solvencia económica y es estable. Solo se cautelosa y recuerda si deseas tener una relación sana comienza por relacionarte bien contigo misma.


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