domingo, enero 22, 2017

Separarse: una decisión difícil


La convivencia en pareja lleva a situaciones donde el amor se transforma y en ocasiones se va desvaneciendo. Ni siquiera la comunicación es buena. Es una etapa difícil, muy dolorosa por su larga duración, por lo general los problemas se tratan de solucionar por largos periodos de tiempo desgastando a ambos y generando sentimientos contradictorios difíciles de manejar.

El temor a la soledad, a la incertidumbre, al desequilibrio económico, a enfrentar socialmente la ruptura; hace que la pareja prefiera continuar viviendo y soportando las angustias cotidianas siguiendo la creencia de los ancestros "Mas vale diablo conocido que bueno por conocer". Lo cierto es, que tomar la decisión de separarse es lo más difícil que existe para la mayoría de las personas. 

Muchas pueden ser las causas, pero la consecuencia es una sola: La Soledad. 

Sin duda alguna las emociones que viven las parejas por separarse varian según la causa (problemas financieros, infidelidad, homosexualidad, enfermedades, violencia, intervención de otros familiares en la relación, relaciones anteriores, entre otros). Son pocos los momentos en la vida de un individuo donde se generan tantos cambios bruscos, entre los mas fuertes está el pasar de un estado donde uno vive en pareja a otro donde se vive solo, con esto se rompe la seguridad.

El vínculo se convierte en la incertidumbre de no saber que camino tomar. La separación implica entrar en un espacio nuevo del que todavía no conocemos las reglas. Todo lo que viene después de la separación es nuevo para esa persona, sobre todo si ocurre luego de un matrimonio de muchos años. Generalmente la persona que termina la relación siempre lleva el sentimiento de culpabilidad; aunque manifiesta alivio por la decisión, los miedos y las dudas le acompañaran por mucho tiempo.

Los miedos.

Este lugar nuevo está habitado por miedos y peligros. Las amenazas -reales o imaginarias- que acechan luego de la separación no siempre están relacionados con problemas existenciales. A veces los miedos vienen de cosas concretas, cotidianas, que pueden sentirse más que el miedo al sufrimiento o el miedo a la soledad. Algunos miedos pueden pasar por los objetos materiales: los libros, los muebles, la casa, etc. ¿Qué va a pasar con todo eso luego de la separación?¿Quién va a realizar las tareas del hogar ahora que ella o él se fue?

Como en todos los casos de la vida humana los miedos también hacen distinción de sexos. Frente a la posibilidad de una separación, ellos les temen más a las tareas domésticas, y ellas a cuestiones que tengan que ver más que nada con los estereotipos de las funciones masculinas, como el manejo del dinero.

El problema de los hombres – según los psicólogos – es que no están preparados para vivir solos. Siempre necesitan de la parte femenina para llevar adelante un hogar, en parte por condicionamientos maternos donde hubo sobreprotección y la sutil enseñanza de que existen funciones condicionadas a la mujer en la relación de pareja. Por otro lado, la mujer también fue condicionada a que necesita de un marido que aporte contención y sensación de seguridad. Lo peor lo sufren aquellas mujeres que estan acostumbradas a que el marido mantenga la casa, mientras que ellas sólo se dedicaban al hogar, cuidar de los hijos, hacer las compras, etc. Una vez separadas el cambio es aún más brusco, por lo que el temor a arreglárselas por su cuenta es mayor.

El miedo económico es una de las mayores causas de repensar una separación. Sobre todo porque muchas leyes establecen que las parejas no solo comparten los bienes adquiridos también según la ley comparten las deudas. Es decir, si eres la ama de casa que ocupa solo las labores domesticas y a los niños, pero tu esposo ha contraído deudas, a la hora del divorcio estas obligada a pagar la mitad de esas deudas, a menos que hayas hecho una separación de bienes o puedas demostrar que las deudas de la pareja no fueron en beneficio o uso de la familia.

Estar acostumbrado a una vida donde los gastos son compartidos o aportados exclusivamente por el hombre, genera dependencia, es por lo cual para la mujer es mas complicado separarse, porque también debe pensar que algunos hombres toman papeles de crisis financieras después de la separación, para evitar la manutención y es donde la mujer debe afrontarlo todo sola

Luego de la separación existen aspectos de la vida cotidiana que van a cambiar indefectiblemente, tanto para el hombre como para la mujer. En ambos casos se tienen que hacer cargo de cosas que antes eran exclusividad del otro.

Otro temor muy grande es volver a amar.

Muchas veces este temor también se transforma en vergüenza. Y aumenta con la edad. Estar acostumbrado a un cuerpo al que una sola persona lo ha visto desnudo, lleva a las personas sobre todo a las mujeres a sentir vergüenza de conocer a otra persona y empezar todo de nuevo. La reanudación de la experiencia sexual después de haber estado casado o en pareja durante mucho tiempo es difícil, porque al estar con una persona nueva hay que habituarse a otros tiempos y costumbres, a otros hábitos. Tanto los hombres como las mujeres tienen estos miedos. Y el tema del físico afecta más a medida que se va envejeciendo, sobre todo en las mujeres que saben que cuando se separan las cosas no son iguales que a los 20 años. No son iguales ni física, ni espiritual, ni psicológicamente. Aunque siempre se puede volver a empezar.

El miedo puede paralizar.

Incluso en situaciones de infidelidad, el miedo puede ganar la pulseada a la hora de tomar una decisión. Muchas personas viven con esa culpa en su cabeza pero a su vez no quieren dejar a sus parejas sólo por temor a la soledad. Así como la vida de todo ser humano se da por etapas, las separaciones también. Este proceso traerá sentimientos de dolor, culpa, tristeza, enojo, peleas y sobre todo una vivencia de desamparo. Por eso no hay que quemar etapas y aprender a convivir con todo eso.

Las etapas por las cuales pasan las parejas que se están separando tienen un patrón, aunque no en todos se manifiesta de la misma manera, todos pasan por cada una de ellas.

La Desilución: Esta es la primera etapa de la ruptura, aquí comienzan los pequeños conflictos, las dudas, la mala comunicación y las manifestaciones de violencia psicológica y emocional. La etapa de desilusión vene acompañada de la ruptura de la imagen que se habían formado de la pareja, es donde comienzas a ver sus defectos, mas que sus virtudes, comienzas a conocer la mascara que te mostro al conocerte. Es la etapa mas difícil de reconocer y aceptar; aunque es el inicio de la ruptura. En esta etapa la intervención y ayuda pueden transformar la relación y convertirla en una verdadera relación de pareja que se sostenga en el tiempo.

Etapa de Descubrimiento o shock: Esta etapa es la mas dolorosa de todas porque aquí surge la idea de la separación. En esta etapa se agravan las manifestaciones de ira, agresividad, violencia, intimidación y culpa. Aquí pueden ocurrir distintos hechos inesperados como la traición, el abandono, la restricción financiera o el aislamiento familiar. Dependiendo de lo que ocurra la persona comienza a transformar el amor hasta el punto de dejar de sentirlo y es aquí donde juegan otros escenarios un papel como por ejemplo la conveniencia de quedarse juntos o separarse. Es una etapa de constante shock emocional y altos niveles de estrés. Es la etapa donde la intervención y ayuda se hace imperante.

Etapa de Separación: En esta etapa la distancia emocional y física es evidente, los sentimientos de rechazo ya no pueden transformarse, es necesario un estado de compromiso de ambos para poder revertir la separación inminente. Es una etapa de gran inestabilidad y donde las parejas con hijos sufren otros problemas que también radican de la decisión de separación. En esta etapa se hace publica la ruptura lo cual incrementa los estados de dolor, pero también genera la sensación de alivio.

Etapa de aceptación: Esta etapa esta llena de sentimientos de culpa, depresión, impulsividad y ansiedad. Aunque ya la persona no esta se tiende a buscar la adrenalina del conflicto. Es en esta etapa donde se cae en las rencillas después de la separación, se forman las batallas de venganza y cuesta soltar la conexcion con la otra persona. Aquí es necesario reajustar los habitos, las creencias, las percepciones. La única forma de superar la ruptura es aceptando que ambos tuvieron responsabilidad en no hacer nada para transformar la relación cuando estuvo en la primera etapa. Esta etapa puede llevar incluso años, todo depende de las ataduras emocionales que la persona tenga y el papel protagonico que le de a la ex pareja.

Las crisis de pareja son momentos en los cuales quedan en suspenso todos los proyectos planeados y no existen nuevos tampoco. Es un tiempo donde las personas entran en shock, extrañamiento, expectación, sorpresa, etc. La palabra crisis en chino significa dos cosas: peligro y punto crucial. De eso se trata toda crisis. Es una amenaza o peligro para la pareja en la cual se depositaron tantas expectativas, pero también es un punto crucial para el cambio. Por eso lo que se debe tratar es transformar esa amenaza en oportunidad. Una oportunidad de comenzar algo nuevo, más saludable, que le dé esa felicidad que la persona había perdido con su antigua pareja.

Obviamente que los miedos no se terminan de un día para el otro. Primero se debe atravesar un camino doloroso, lleno de piedras, soportar los cambios, luchar contra la fuerza de la costumbre. Cuando se está acostumbrado a un ritmo de vida es muy difícil cambiar. Supuestamente, uno se separa para estar mejor, pero cuando llega el momento todo se viene abajo. Hay cosas que se vuelven notorias, como no tener nadie al lado a la hora de ciertas situaciones, no sentir la piel del otro en la cama, su respiración, etc. Solo es cuestión de tiempo, de acostumbramiento, pero si separarse sirve para cortar con algo sin retorno, estos síntomas se tienen que sentir.


Separarse es algo complejo, pero si la situación no daba para más, es la mejor manera de terminar con una vida de martirio, para tratar de empezar una nueva de felicidad.



Mi hijo me roba.

Descubrir que tu hijo te está robando, puede ser un tema delicado de abordar y de mucha sensibilidad. Explicar el porqué ocurre esta situación engloba muchos aspectos conjugados entre sí y entre los más comunes están el desequilibrio emocional, aprendizajes erróneos, falta de atención por uno o los dos padres y en algunos casos el padecimiento de un trastorno conocido como la mitomanía y cleptomanía.

Qué es la mitomanía?

La mitomanía es un trastorno psicológico adictivo que consiste en mentir de forma continua, es un comportamiento compulsivo y las personas con este trastorno fantasean la realidad para hacerla más soportable; en algunos casos los mitómanos pueden llegar a perfeccionar su impulso de mentir transformándolo en un todo un arte.

La mitomania puede conocerse a traves del reconocimiento de ciertos síntomas, como por ejemplo: Altos nivles de ansiedad, tendencia a desdibujar la realidad, viven en constante alteración o niveles de estres, buscan aceptación y admiracion por parte de sus interlocutores, por lo que son capaces de crear cual imagen de ellos que los demás deseen percibir, presentan baja autoestima y viven con miedo constante.

Es importante diferenciar a un mentiroso de un mitómano, los dos mienten, pero existen diferencias importantes: El mentiroso miente con una finalidad o para defender algo o alguien, es decir, siempre tiene un motivo enfocado para no decir la verdad. En cambio el mitómano, miente de forma compulsiva, sin motivación, las mentiras son creadas e incluso en ocasiones absurdas. Este último padece un trastorno que lo lleva a mentir constantemente y que por si mismo no puede controlar.


Qué es la cleptomanía?

La cleptomanía es el impulso casi incontrolable de robar, esta propulsión obedece a un desorden neurótico que no deja controlar adecuadamente las acciones y lleva a la persona a adueñarse de lo ajeno. En el aspecto psicológico este desorden es generado por una carencia afectiva que pueda tener el niño o adolescente y que muchas veces es desconocida e inaceptada por los padres.

Los niños y adolescentes que roban a sus padres están inmersos en un mundo adonde se evidencian en la mayoría de los casos ambos trastornos psicológicos (mitomanía y cleptomaíia) y es importante que los padres comprendan que estos desequilibrios en el niño tienen los mismos objetivos.

• Llamar la atención de sus padres.

• Obtener popularidad y aceptación en la escuela o algún círculo social.

• Buscar perfeccionamiento de la situación en la que vive.

• Obtener fines lucrativos que les brinde poder y liderazgo entre los grupos en que se desenvuelven.

• Adquirir artículos o bienes que sus padres no pueden darle.

• Aumentar su estima.

• Vivir una fantasía.

Los niños y adolescentes cleptómanos.

Tener un hijo cleptómano es vergonzoso para la mayoría de los padres, muchos adultos no se dan cuenta que esta acción de sus hijos obedece a una enfermedad y la forma en que abordan la problemática aumenta el desequilibrio, por ello es necesaria la intervención profesional de un psicólogo o psiquiatra urgentemente.

La persona que sufre de cleptomanía no toma consciencia de su problema, mucho menos es capaz en la edad temprana de la adultez o la niñez buscar ayuda, aunque en porcentajes muy bajos se ha evidenciado que a veces mencionan a una tercera persona su problemática cuando se ven envueltos en algún problema grave ocasionado por el hurto, para el cleptómano robar constituye una acción difícil de controlar, se les hace familiar y cotidiano hacerlo, es por ello que cuando son puestos en evidencia los padres observan una actitud en ellos de falta de culpa, remordimiento o arrepentimiento.

La cleptomanía muchas veces no llega sola, se le asocia a estados de ansiedad generalizada típicos en la etapa de la adolescencia, cambios de carácter repentino y en muchas jovencitas con anorexia, bulimia y depresión. Es decir, cuando una joven sufre de este trastorno, el problema es más grande de lo que parece y se suscita en los varones por lo tanto necesita mayor atención.

Consejos para los padres:

- Observar a sus hijos, cuando llevan a casa objetos que no les pertenecen sobre todo si son cosas sin valor que bien podrían pasar desapercibidos, ya es un indicativo.

- No tratar al hijo como un delincuente, porque no lo es, es una persona que está enferma, padece un desequilibrio psicológico.

- Analizar la situación de su hijo y llegar a la causa del problema, la cleptomanía refleja un problema más profundo.

- Reflexionar, a veces los padres sin darse cuenta están ocasionando problemas en los hijos, por peleas o discusiones frente a ellos, en el hogar debe reinar un clima de paz y tranquilidad.

- Escuchar a los hijos, ellos tienen siempre problemas que no pueden contar o no tienen la confianza para sentirse a gusto con los padres y poder confiar en ellos.

- Brindarle mucha comprensión, es el primer paso para demostrarle que están a su lado y ayudarle a superar la cleptomanía.

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