jueves, junio 30, 2011

Agresividad de 3 a 6 años: por qué ocurre y cómo solucionarla.

Estás mirando a tu pequeño por la ventana del jardín de infancia, pensando en la suerte que tienes. De pronto, tu hijo estira su manita y pega a otro niño en plena cara. ¿Cuál es tu reacción?


Por mucho que te moleste, la agresión es una parte normal del desarrollo de un niño. Muchos niños de esta edad agarran juguetes de sus compañeros de clase, pegan, dan patadas o gritan hasta ponerse morados de vez en cuando. A veces el motivo es que tienen miedo: es posible que tu hijo pegue a otros si se siente acorralado por otro niño.

Otros motivos pueden estar relacionados con la frustración. Después de todo, tu hijo está aprendiendo muchas habilidades nuevas, desde utilizar tijeras hasta articular frases complejas. Puede frustrarse mucho con todo lo que intenta aprender, y terminar por agredir a un amiguito. Si asiste al jardín de infancia por primera vez, también se está acostumbrando a estar fuera de casa. Si se siente resentido o dejado de lado, es posible que reaccione empujando a cualquier niño que se ponga en su camino.

A veces, tu pequeño simplemente está cansado y hambriento. No sabe bien cómo reaccionar, así que responde mordiendo, pegando o con un berrinche.


Tu hijo a la larga dejará de mostrar ese tipo de comportamiento agresivo, según va aprendiendo a usar las palabras en lugar de los puños y los pies para resolver los problemas. La clave es ayudarlo a darse cuenta — más bien pronto que tarde — de que obtendrá mejores resultados hablando que tirando del cabello a un amigo.

Cómo abordar una agresión

Reacciona rápidamente.

Es mejor dejarle saber instantáneamente cuándo ha hecho algo mal. Llévatelo del lugar donde ha ocurrido la agresión para que pueda pensar; para un niño en edad preescolar, tres o cuatro minutos separado de los demás es suficiente. La idea es que relacione su comportamiento con la consecuencia y que sepa que si muerde o da patadas se perderá la diversión. No importa cuán enojada estés con él, procura no gritar, pegarle ni decirle que es malo. En lugar de conseguir que cambie su comportamiento, esto sólo le enseñará que la agresión física y verbal es algo aceptable cuando está enojado. En lugar de eso, establece un buen ejemplo, controlando tu propio genio y sacándolo calmadamente de la situación.

Sigue tu plan.

Siempre que te sea posible, responde al comportamiento agresivo de la misma manera. Cuanto más predecible seas (“bueno, has empujado de nuevo a María; eso significa otro rato solito para pensar”), antes establecerás un patrón que tu hijo reconocerá. Eventualmente, se dará cuenta de que si no se porta bien, no podrá disfrutar de las cosas divertidas; éste es el primer paso para empezar a controlar su propio comportamiento.

Habla de lo sucedido.

Deja que tu hijo se calme y luego comenta lo que ha pasado. El mejor momento para hacer esto es después de que se haya calmado, pero antes de que olvide lo que pasó: la idea sería entre 30 minutos y una hora después. Pregúntale si puede explicar lo que desencadenó su reacción (“Juan, ¿por qué crees que te enojaste tanto con María?”). Explícale que es natural enojarse a veces, pero que no está bien empujar, pegar, patear o morder. Sugiere otras formas de expresar lo enojado que está: patear una pelota, pegarle a una almohada, pedir la ayuda de un adulto o hablar de sus sentimientos: “María, estoy muy enojado porque me quitaste el carro”.

Ahora también es buen momento de enseñarle a alejarse de situaciones y personas que lo hagan enfurecer, hasta que sea capaz de pensar en una forma de reacción más aconsejable que los puños. Puedes ayudarle a controlar sus enojos, leyendo juntos cuentos sobre el tema.

Aumenta su sentido de la responsabilidad.

Si la agresión de tu hijo daña la propiedad de alguien o causa un estropicio, debería ayudar a arreglarlo. Puede ayudar a arreglar un juguete roto, por ejemplo, o a recoger las galletas rotas del piso o los bloques de construcción que tiró en un momento de enojo. No lo hagas como un castigo, sino como la consecuencia natural de un acto agresivo; algo que cualquiera tendría que hacer si rompiera algo.

Asegúrate también de que tu hijo en edad preescolar comprenda que necesita pedir disculpas, incluso aunque tengas que llevarlo de la mano hasta la persona que ofendió y decirlo por él. Sus disculpas pueden parecerte poco sinceras al principio, pero a la larga aprenderá la lección.

Premia su buen comportamiento.

En lugar de prestar atención a tu hijo sólo cuando se porta mal, procura también hacerlo cuando se porta bien: cuando pide su turno en la computadora en lugar de quitarte el ratón, por ejemplo, o cuando le presta el columpio a otro niño que ha estado esperando. Dile lo orgullosa que estás de él y sé específica cuando lo alabes (“Fuiste muy amable permitiendo que Juan jugara primero en el columpio”). Si es necesario, pon un calendario especial en el frigorífico o en la pared de su dormitorio, y recompénsalo con una pegatina cuando logre mantener la calma.

Limita el tiempo que pasa viendo televisión.

Los dibujos animados aparentemente inocentes y otros programas de televisión están a menudo llenos de gritos, amenazas y violencia. Así que procura vigilar los programas que ve tu hijo, viéndolos con él, sobre todo si tiene tendencia a la agresión. Si pasa algo que no apruebas en uno de los programas que ve, háblale de ello: “¿Viste cómo esa niña empujó a su amiga para obtener lo que quería? Eso no estuvo bien, ¿verdad?”. Los juegos de computadora también pueden contener temas agresivos, así que si tiene hermanos mayores, intenta que no esté expuesto a sus juegos.

No temas pedir ayuda.

Algunos niños tienen más problemas con la agresión que otros. Si el comportamiento agresivo de tu hijo es frecuente y grave, interfiere con la escuela o con otras actividades organizadas, y tiene como resultado que ataque físicamente a otros niños o adultos, habla con la enfermera o el médico. Juntos pueden tratar de llegar al fondo del problema y ver si hace falta la intervención de un psicólogo o psiquiatra. A veces hay un problema de aprendizaje o de conducta detrás de la frustración y el enojo; otras, el problema está relacionado con problemas familiares o emocionales. Es muy poco probable que necesites ayuda profesional, pero si tu hijo necesita ayuda, es un alivio saber que no tienes que resolver el problema tú sola.

viernes, junio 17, 2011

"Los conflictos internos de la mujer en su rol como madre que trabaja".

Para muchas mujeres que son madres lograr el equilibrio entre la profesión y la maternidad parece una meta imposible. Con la incorporación de las mujeres al mundo laboral han aumentado las exigencias sociales y personales en la mujer ya que por un lado aspiran a su desarrollo profesional, pero por otro no quieren perder la posibilidad de ser madres y esposas.

Esta realidad de la mujer actual, no debería ser un problema ya que es perfectamente posible mantener los tres roles en equilibrio siempre y cuando en la formación temprana de la mujer se adquieran los elementos necesarios para discernir la etapa adecuada en que es posible alcanzar cada uno de sus roles sin que un rol limite o interfiera con el éxito del otro.

Este tema de la mujer que trabaja y el abandono del hogar es un conflicto a nivel mundial, y es particularmente marcado en aquellos países donde el machismo forma parte de la estructura social y donde el rol del hombre acepta y permite la ausencia dentro de la relación de pareja, por ende la ausencia en su rol de padre.


Estas estructuras sociales están cambiando en hora buena y las mujeres están siendo reconocidas por lo valiente que se muestran al asumir todos los roles tan competentemente (mujer, profesional, madre) y mucho mas en aquellas mujeres que admiramos por haber asumido por abandono del hombre el rol del padre y sacar sus hijos adelante.

Conciliar entre los roles a desempeñarse en la familia y los roles del trabajo para encontrar un punto común que transforme la concepción de que las mujeres profesionales no podemos ser madres hoy por hoy debe ser nuestra meta. Hoy, hay que descubrir los mejores modos de sobrellevar el cuidado de la vida matrimonial, el poco tiempo, el trabajo intenso, los costos de vida, los hijos, la gestión del hogar y la paz interna.

Para empezar es necesario conocerse a una misma, conocer a la familia y los valores que tenemos. Es importante descubrir la misión personal de cada una, mirando hacia atrás y analizando las aspiraciones para el futuro, decir que no cuando es necesario proteger nuestra integridad y nuestras metas y de decir que sí a las cosas que de verdad importan y nos ayudaran en nuestro logro.

No dejar otras áreas de la vida por culpa del trabajo. "La que dice que no tiene tiempo para casarse y tener hijos está equivocada”. Cuanto más tarde se hace, menos tiempo se tiene y entonces todo es más complicado.

El punto de distinción para alcanzar el éxito en los roles de profesional y madre está en el modo de realizarlo; esto le agrega o le quita todo el valor: preparar una comida para la familia puede ser una acción automática o una acción cargada de intencionalidad maternal. La comida se comió igual, pero la satisfacción del trabajo realizado fue distinta. Es decir, que de la necesidad se hace virtud.

Llevando esta analogía al plano laboral, hay una falsa convicción de que la adicción al trabajo y la cultura de largas jornadas laborales implican necesariamente una mayor productividad. Estas falsas convicciones también llevan a sostener que la maternidad es un prejuicio, un handicap, tanto para la empresa como para la propia mujer, que es contemplada únicamente bajo el prisma profesional.

¡Cuántas cosas podrían decirse de la mujer! La cantidad de tesoros que es capaz de volcar al mundo y a los demás, recorre un abanico extenso y variado. La mujer, en líneas generales, tiene un concepto de la ambición más integral que el hombre y abarca más aspectos, no sólo el profesional. Ella quiere una vida integral, armónica, donde trabajo y familia sean compatibles y ahí está precisamente su valor como agente de cambio en las empresas, en las que puede crear cultura al respecto, y hacerlo extensivo a la sociedad.

La diferencia central de la mujer y el hombre es que las mujeres somos como un malabarista chino que mantiene muchos platos en el aire. Uno es de porcelana muy fina y valiosa, “la familia”, el resto son de plástico y, aunque sean importantes, tenemos la capacidad de reemplazarlos si se caen.


jueves, junio 16, 2011

¿Por qué lo hacen y qué puedes hacer con los niños respondones?.

¿Por qué son respondones?

Primeramente por que están desarrollando y su sistema de aprendizaje está basado en la “acción y reacción”, es decir, cuando le pides a tu niño que recoja los juguetes que dejó sobre la mesa del comedor y te contesta con un grito "¡No quiero!", el te lanza la pelota y espera tu reacción y es allí, en tu respuesta o actitud adonde su conducta puede ser pasajera y corregirse o convertirse en un verdadero problema.

Como madre se que es difícil no reprocharlo por sus palabras, sin embargo, es mejor que investigues por qué está tan molesto y le enseñes a expresar sus sentimientos de una forma más aceptable y dentro del marco del respeto y la consideración.

Ahora bien, ¿Qué hacer cuando tu niño es respondón?

Mantén la compostura. No reacciones de forma exagerada y nunca le pagues con la misma moneda, tampoco armes una gran pelea debido a las palabras que expresó o el tono de voz que usó, esto puede intensificar su frustración. La mejor manera de enseñarle a tu niño que debe de hablarte con respeto, es hablarle a él con respeto

Puedes decir frases como: "Creo que puedes encontrar una manera mucho mejor de decir eso" en vez de decirle: "¡No me hables de esa manera, qué maleducado eres!".

Maneja el silencio. Si tu niñito se pone insolente, trata de no discutir o negociar con él. Eso sólo reforzaría su comportamiento. Si, por ejemplo, están jugando a un divertido juego y tu niño salta al perder y te agrede con frases como "¡No perdí, tonta!", dile que ya no jugarás hasta que te hable de manera educada. Si sigue hablándote mal, cumple tu promesa y termina inmediatamente el juego (sin darle otra oportunidad). Sal de la habitación diciendo, "Hablaremos cuando estés listo para expresarte mejor".

Si tu hijo se pone impertinente en el supermercado, porque quiere le compres un dulce, no te intimides y le concedas sus caprichos con demasiada facilidad (ni tampoco seas excesivamente estricta) para salir de la situación. Trata de decirle con calma, que no tolerarás que sea grosero en ningún lado. Busca un lugar tranquilo y dile que si lo vuelve a hacer habrá una consecuencia (como por ejemplo, no podrá ir a la casa de su amiguito a jugar como lo habían programado).

Al mostrarle a tu hijo que te respetas a ti misma demasiado como para aceptar que te trate groseramente, le estás enseñando lo que significa tener respeto y te estás ganando el suyo.

Permítele elegir. Si le das a tu hijo el poder de tomar algunas decisiones a lo largo de su día, tendrá menos necesidad de imponerse de manera ofensiva. O sea que dale muchas oportunidades para que él solito pueda elegir. Pregúntale "¿Prefieres ponerte la chaqueta verde o la roja?" o "¿Te gustaría hoy ir a la biblioteca o al parque?".

Asegúrate de que todas las opciones que le ofreces sean aceptables para ti, y respeta su decisión. Por ejemplo, no le des a elegir entre helado y fruta como postre si sabes que en realidad quieres que escoja la fruta.

Marca los límite. Asegúrate que tu hijo entienda qué palabras están permitidas y cuáles no. Si está prohibido decir "¡guácala!" a la hora de la comida, o si no te hace ninguna gracia que conteste a tus explicaciones con un "¡ya lo sé!", explícaselo claramente. Dile "No se habla de esa manera. Por favor háblame educadamente".

Es esencial establecer los límites cuando el niño es pequeño, si no lo haces, lo estás invitando a la rebeldía.

Enséñale también a tu hijo que no tiene que decir todo lo que piensa. No hay por qué decirle a la abuelita, por más inocente que sea el comentario, que su pastel quedó crudo. Y la cajera del supermercado tampoco necesita escuchar que esta gorda o que su peinado es feo.

Demuéstrale que lo comprendes. Cuando tu niño manifieste verbalmente su enojo, dile que te importa lo que él siente, aunque no apruebes la manera en que está expresando sus sentimientos. Muchas veces el simple hecho de reconocer sus emociones (como al decirle "Hay hijito, parece que esto de verdad te ha molestado"), calmará la furia de tu pequeño, y no te verá como su adversaria.

Si logras ver más allá de su tono de voz, podrás enfocarte en lo que tu hijo realmente está tratando de decir ("¿Te has enojado porque tienes que dejar de colorear para recoger tus calcetines?"). Si ves que tu niño puede hablar tranquilamente sobre la situación, traten de llegar a un acuerdo que funcione para los dos. Por ejemplo, tal vez tu niño pueda terminar primero su dibujo y después colocar sus calcetines en la canasta de la ropa sucia.

La mayoría de las veces, sin embargo, tendrás que dejar las lecciones importantes para después. Es mucho mejor hablar sobre las cuestiones más profundas, relacionadas con la falta de respeto, una vez que se les hayan calmado los ánimos (al niño y a ti). Es decir, regresa al tema cuando puedas analizarlo de una forma más razonable. Le puedes decir: "Sé que te enojas cuando te pido que recojas tus cosas, pero no tienes que llamarme 'tonta'. ¿De qué otra manera podrías decirme cómo te sientes?".


martes, junio 07, 2011

La mujer y sus padecimientos ginecológicos.

Son muchas las situaciones por las que pasamos las mujeres en el transcurso de nuestra vida, pero los padecimientos mas doloros estan relacionados con problemas ginecológicos y con el aparato reproductor femenino. Algunas causas habituales de los mismos son infecciones, lesiones o cambios hormonales. Estos trastornos incluyen dolor pélvico, inflamación del útero, de las trompas de Falopio, de la vagina o de la vulva y tumoraciones no cancerosas del útero, como los fibromas. Otros problemas frecuentes se relacionan con la menstruación (por ejemplo, el síndrome premenstrual y el dolor durante la menstruación, también llamado dismenorrea). A pesar de que algunos de estos problemas son poco importantes y se corrigen por sí solos, otros, como las infecciones, pueden revestir mayor gravedad y requerir, por tanto, atención médica.

Este articulo no pretende sustituir un diagnostico de su medico pero si brindar información respecto a lo mencionado anteriormente.

Dolor pélvico.
La pelvis, que contiene el útero, las trompas de Falopio, los ovarios, la vagina, la vejiga urinaria y el recto, es la parte inferior del tronco localizada debajo del abdomen y entre ambas caderas.


Con frecuencia, pero no siempre, el dolor pélvico se asocia a problemas relacionados con el aparato reproductor. Otras causas de dolor pélvico tienen que ver con los intestinos o las vías urinarias. Los factores psicológicos pueden empeorar el dolor o incluso provocar una sensación dolorosa sin que exista ningún problema orgánico subyacente.

Vaginitis y vulvitis.

La vaginitis es una inflamación de la mucosa de la vagina.

La vulvitis es una inflamación de la vulva (los órganos genitales femeninos externos).

La vulvovaginitis es una inflamación de la vulva y de la vagina.

En estas tres condiciones, los tejidos se inflaman y se produce una secreción vaginal. Las causas incluyen infecciones, sustancias u objetos irritantes, tumores u otro tejido anormal, radioterapia, fármacos y cambios hormonales. La higiene personal insuficiente puede favorecer el crecimiento de bacterias y hongos así como causar irritación. Además, las heces pueden pasar desde el intestino hasta la vagina por un trayecto anormal (fístula) y provocar una vaginitis.

Durante el tiempo en que la mujer es fértil, los cambios hormonales causan una secreción normal acuosa, mucosa o blanca lechosa, que varía en cantidad y características según las diferentes fases del ciclo menstrual. Después de la menopausia, el revestimiento interno de la vagina y los tejidos de la vulva pierden espesor, y el flujo normal disminuye debido a la falta de estrógenos. En consecuencia, la vagina y la vulva se infectan y lesionan con más facilidad.

Las recién nacidas pueden tener una secreción vaginal debido a los estrógenos que proceden de la madre antes de nacer. En general, desaparece en el transcurso de dos semanas.

Enfermedad inflamatoria pélvica.
La inflamación pélvica (salpingitis) es una inflamación de las trompas de Falopio, por lo general causada por una infección.

Las trompas de Falopio son unas estructuras tubulares que se extienden desde la parte superior del útero hasta cada ovario.

La inflamación de las trompas de Falopio se produce sobre todo en mujeres sexualmente activas. Las que usan dispositivos intrauterinos (DIU) se encuentran especialmente expuestas. La inflamación es el resultado de una infección bacteriana, que suele iniciarse en la vagina y se extiende hacia el útero y las trompas. Estas infecciones rara vez aparecen antes de la primera menstruación (menarquía), después de la menopausia o durante el embarazo. En general, se contraen durante las relaciones sexuales pero, en ocasiones, están provocadas por la llegada de bacterias a las trompas durante un alumbramiento vaginal o por un aborto, ya sea espontáneo o inducido.

Fibromas.

Un fibroma es un tumor no canceroso compuesto de tejido muscular y fibroso que se forma en la pared uterina.

Los fibromas aparecen al menos en el 20 por ciento de todas las mujeres mayores de 35 años y son más frecuentes entre las mujeres de etnia negra que entre las de etnia blanca. El tamaño de los fibromas oscila desde microscópico hasta grandes como un melón. Su causa es desconocida, pero parecen depender de los niveles de estrógenos y, en general, crecen durante el embarazo y se reducen tras la menopausia.

Trastornos menstruales.

Los trastornos menstruales más frecuentes son el síndrome premenstrual (SPM) y el dolor que aparece durante la menstruación (dismenorrea). Un conjunto de interacciones hormonales (que se caracterizan por una extrema complejidad) controlan el comienzo de la menstruación durante la pubertad, los ritmos y duración de los ciclos mientras la mujer es fértil y el fin de la menstruación en la menopausia. El control hormonal de la menstruación comienza en el hipotálamo (la parte del cerebro que coordina y controla la actividad hormonal) y la glándula hipófisis, localizada en la base del cerebro y, finalmente, es determinado por los ovarios. Las hormonas secretadas por otras glándulas, como las suprarrenales, también afectan a la menstruación.

Síndrome premenstrual.

El síndrome premenstrual (SPM) (trastorno disfórico premenstrual, trastorno disfórico de la última fase luteínica) es una situación caracterizada por nerviosismo, irritabilidad, inestabilidad emocional, depresión, cefaleas, edema y dolorimiento en las mamas, que aparece entre 7 y 14 días antes del comienzo del período menstrual.

El síndrome premenstrual parece estar en relación con las fluctuaciones en los niveles de estrógenos y progesterona que se producen durante el ciclo menstrual. Los estrógenos producen retención de líquidos, lo que probablemente explica el aumento de peso, el edema, el dolor en las mamas y su aumento de volumen. Así mismo, otros cambios hormonales y metabólicos están involucrados en dicho síndrome.

Dismenorrea.

La dismenorrea es un dolor abdominal provocado por las contracciones uterinas, que se produce durante la menstruación.

Recibe el nombre de dismenorrea primaria cuando no se halla ninguna causa subyacente y dismenorrea secundaria cuando la causa es un trastorno ginecológico. La dismenorrea primaria es muy frecuente, y afecta a más del 50 por ciento de las mujeres; es grave en alrededor del 5 al 15 por ciento. Se inicia, por lo general, durante la adolescencia y puede ser tan intensa como para interferir en las actividades cotidianas de la mujer y, en consecuencia, causar absentismo escolar o laboral. La dismenorrea primaria tiende a disminuir de gravedad a medida que pasa el tiempo y después de un embarazo. La dismenorrea secundaria es menos frecuente y afecta a aproximadamente una cuarta parte de las mujeres.

Situación historica de la homosexualidad por continentes.

AFRICA.


Pese a que ha sido negada o ignorada por los exploradores europeos, la homosexualidad ha estado presente en el África nativa y ha tomado varias formas:


• Los antropólogos Murray y Roscoe informaron de que las mujeres en Lesotho establecen
relaciones "duraderas y eróticas" socialmente aceptadas, relaciones que se denominan motsoalle.


• E. E. Evans-Pritchard informó de que los guerreros Azande (en el norte del Congo) se casaban rutinariamente con jóvenes muchachos que servían como esposas temporales. Esta práctica se volvió obsoleta a principios del siglo XX, pero se la comunicaron los ancianos del lugar.



AMERICA.


Las prácticas homosexuales en Latinoamérica son legales en todos los países en esta región. El último país en despenalizarlas fue Nicaragua, dejando de considerar delito la homosexualidad en el código penal que entró en vigor en 2008. Cuba es un caso especial: la homosexualidad es legal y no está penada, aunque su tratamiento sigue sujeto a una cierta arbitrariedad, aunque en los últimos años parece que la persecución ha cejado en el país caribeño.


Aun siendo fuerte la homofobia dentro de algunas sociedades de esta región, los legisladores han hecho esfuerzos que han conseguido que Latinoamérica sea uno de los lugares con las legislaciones más tolerantes y progresistas del mundo. La mayoría de los países tienen legislación contra la discriminación por orientación sexual, entre estos estados están Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Nicaragua, Perú, Uruguay, Venezuela, así como Puerto Rico y todas las dependencias francesas del Caribe.


El 15 de julio de 2010, Argentina se convierte en el primer país latinoamericano que aprueba la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo.


En América del Norte la homosexualidad no es perseguida legalmente en ningún territorio, pero en la práctica los homosexuales suelen ser objeto de discriminación en diversas zonas, especialmente en los territorios rurales de los Estados Unidos y en México, pues allí se encuentran núcleos ultraconservadores que la ven como una enfermedad y, consecuentemente, tratan de "sanar" a los miembros del colectivo o la persiguen (si bien el maltrato tanto físico como psicológico no se da exclusivamente en estos territorios). En esta misma línea, existen diversos lugares donde los padres de homosexuales envían allí a sus hijos para “curarlos”.


Sin embargo es en América del Norte donde el movimiento homosexual empezó a aparecer de forma organizada políticamente y actualmente mantiene leyes (en algunos estados) que permiten el matrimonio entre personas homosexuales.



ASIA.


En el continente asiático existen diversas leyes con respecto a la homosexualidad, la mayor parte de los países de Oriente Medio se castiga desde los años de cárcel hasta la pena de muerte, excepto Israel, Jordania, Irak y Turquía. En la primera y en la última, si bien tienen leyes antidiscriminatorias donde se castiga la homofobia. En los países del Lejano Oriente, en la mayor parte de los países es legal, menos en Birmania, Brunéi, Malasia, Singapur y entre otros, que solo se castiga desde los años de cárcel hasta la cadena perpetua. En países como Camboya, Corea del Sur, Japón, Tailandia, Taiwan y sobre todo en Filipinas, ya existe una mayor aceptación o tolerancia donde se respeta esta orientación sexual, aunque todavía se da una discriminación aislada por algunas sociedades. Aunque también ya cuentan con leyes antidiscriminatorias, para evitar la homofobia.

Países como China, Corea del Norte, Indonesia, Laos, Vietnam, la homosexualidad es legal pero aún reprimida, aunque en China va resurgiendo una con un alto grado de aceptación o tolerancia para reconocer algunos derechos legales.


En India, la homosexualidad es ilegal y considerada como un delito, aunque en los últimos años por medio de artistas e intelectuales han entrado en vigor para que esas leyes que castiga por motivo de orientación sexual, sean abolidas o derogadas en dicho país.




EUROPA.

En general, la homosexualidad en Europa se acepta y se respeta, siendo la zona donde los homosexuales gozan de mejor aceptación tanto por la sociedad civil como por la clase política y la legislación (fue allí donde se autorizaron por primera vez tanto las uniones civiles como el matrimonio homosexual). De todas maneras, aún quedan sectores en la sociedad claramente homófobos y desde algunas instituciones (caso del gobierno de Polonia) la homosexualidad no es tratada como en el resto del continente. Éstas dos últimas situaciones se dan más frecuentemente en la Europa Oriental que en la Europa Occidental, donde la democracia lleva más tiempo funcionando.


El Parlamento Europeo y el Consejo de Europa han recomendado a todos los estados miembros la inclusión en su legislación de medidas antidiscriminatorias y de igualdad para todas las minorías, incluyendo las sexuales, medidas que ya están vigentes en la mayor parte de la Europa occidental y se están llevando a cabo en la Europa oriental.




HOMOFOBIA.

La homofobia es la aversión, el odio irracional, el miedo, el prejuicio o la discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también suele incluirse a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y también a aquellas que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y las personas "con pluma".


Estas actitudes respecto al colectivo homosexual están muy extendidas por las diversas sociedades, siendo generalmente inversamente proporcional al desarrollo económico, democrático, cultural y urbano de una sociedad (de esta manera, encontramos que donde está menos extendida es en Europa occidental y en las ciudades del resto del mundo occidental, mientras que es mucho más acusada en las zonas rurales de los países en vías de desarrollo).

La homosexualidad.

La homosexualidad (del griego ὁμο, homo «igual», y del latín sexus «sexo») es una orientación sexual y se define como la interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo. Etimológicamente, la palabra homosexual es un híbrido del griego homós (que en realidad significa «igual» y no, como podría creerse, derivado del sustantivo latino homo, «hombre») y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sentimental y sexual entre personas del mismo sexo, incluido el lesbianismo.


A pesar de que el término gay (que en inglés anticuado significa «alegre») suele emplearse para referirse a los hombres homosexuales y el término lesbiana para referirse a las mujeres homosexuales, gay es un adjetivo o sustantivo que identifica a las personas homosexuales sin importar su género.


Desde 1973, la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad. Sin embargo, la situación legal y social de la gente que se autodenomina homosexual varía mucho de un país a otro y frecuentemente es objeto de polémicas.

El término homosexual fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny, pero fue el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing el que popularizó el concepto en 1886. Desde entonces, la homosexualidad se ha convertido en objeto de intenso debate y estudio, siendo catalogada inicialmente como una enfermedad, patología o trastorno que había que curar, pero actualmente se entiende como parte integral necesaria para comprender la biología, genética, historia, política, psicología y variaciones culturales de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos.

Actualmente, el anglicismo gay se refiere en singular o plural a individuos homosexuales; ha venido a sustituir términos castellanos en su totalidad malsonantes u ofensivos Muchos de los conceptos relativos a la orientación sexual (heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad, transexualidad, etc.) se confunden a veces entre sí, sobre todo por falta de información y por exceso de prejuicios.

No se conocen las causas de la orientación sexual de una persona. Aunque algunas teorías apuntan a que es innata, no se conoce con exactitud el papel que juegan la herencia genética (investigada por Simon Le Vay y Dean Hamer, entre otros) o las experiencias durante el desarrollo en la infancia, la influencia y la relación con los padres, etc.

Respecto a los roles tomados por los homosexuales, existe un mito popular que dice que en las parejas uno de los hombres adopta el rol de varón y el otro el rol de mujer. De esta manera, el hombre más «varonil» es el considerado activo, mientras que el otro es considerado pasivo, y por consiguiente es más femenino o más «afeminado». Este mismo mito también se aplica a las mujeres lesbianas: una de ellas tendría facciones, musculatura, actitud y ropas más «masculinas» (la considerada «activa»), mientras que la otra sería más «femenina» (la considerada «pasiva»). En realidad sucede que, en la mayor parte de los casos, ninguna persona homosexual es exclusivamente «activa» ni «pasiva» durante toda su vida, y también que, en una misma relación de pareja, los roles son dinámicos, es decir, se van modificando con el tiempo.


sábado, junio 04, 2011

Hombres…Mujeres…Quien es más infiel?

Los hombres claro! Dirán muchas personas, y esto anteriormente podía ser cierto, pero la realidad actual es que las estadísticas diarias arrojan que ambos sexos compiten por igualdad en la infidelidad.


Se supone que cuando en una relación de pareja se tiene todo lo que se necesita para vivir bien, no debería existir infidelidad y generalmente se piensa que la infidelidad se relaciona con encuentros sexuales extra pareja. Pues bien, hoy día nos damos cuenta que las razones que llevan a las personas a ser infieles están condicionadas a un desmoronamiento social de los roles del hombre y la mujer ante la pareja y ante sí mismo, es decir, el inicio de este fenómeno está condicionado a que entramos a un relación de pareja buscando satisfacer aspectos intelectuales, emocionales, de atención, económicos, etc., cuando nuestro enfoque al formar una pareja debería estar en complementar lo que individualmente somos y tenemos, no es buscar lo que no tenemos, de allí que la relación desde el inicio está condicionada al fracaso y esto inicia con la infidelidad.

También las crisis emocionales no enfrentadas, las necesidades no cubiertas, el abandono, la rutina puede ser justificación para la infidelidad. Sin embargo considero que todo esto inicia por un desequilibrio individual y un descontento consigo mismo más que con la pareja y por supuesto la falta de reconocimiento que se ha escogido una pareja por necesidad y no como complemento, para lo cual se requiere valor para enfrentar y expresar las necesidades y carencias ante la pareja.

Para poder entender un poco más sobre la infidelidad, debemos entender que esta acción de debilidad ante sí mismo tiene raíces sociales de educación y falta de valores, el respeto hacia si mismo, la credibilidad y la legitimidad son algunas de las cosas que se rompen en una persona infiel, siendo cuesta arriba volver a recuperarlas.

Es entendible que los seres humanos pedimos cosas opuestas a lo que esperábamos de la pareja en una relación, pero hay roles que son parte de la vida en pareja y que la manera como se asumen o se prepara para ellos es lo que en ocasiones lleva al malestar e inconformismo en la relación, es decir, todas las etapas en la relación de pareja como el ser padres, el ser amantes, las enfermedades, el envejecer simplemente son etapas que deben ser concebidas y llevadas desde la aceptación, la comprensión, la comunicación y sobre todo el amor.

Como ya lo mencione uno de los factores que provoca la infidelidad es la elección de la propia pareja. Es importante señalar que no es del todo cierto que elegimos libremente a la pareja, por lo general la "decisión" está dada por factores restringidos al circulo en el que nos desarrollamos, es decir, la elección no es al azar sino que está altamente determinada de acuerdo con las actividades que realizamos, las cuales nos permiten "conocer" o relacionarnos con otras personas. Incluso existen teorías que nos dicen que nos sentimos atraídos por personas que realizan actividades similares a nosotros, tal es el caso de las relaciones que se desarrollan en la escuela, en el trabajo, en el gimnasio, en los círculos de amigos, etc

Generalmente en las relaciones de pareja donde se presentan episodios de infidelidad, se producen formas de amor y odio o de amor y dolor; esto es causado por que suponemos que el otro "debe" satisfacer nuestras necesidades, lo cual se da muchas veces a nivel inconsciente. Las necesidades son de manera completa e integra, entre ellas destacan, lo económico, la atención, el amor, lo sexual, la protección, la fidelidad, etc.

Puede darse el caso de que la elección de la pareja se base en un afán de evitar la depresión o de no querer estar “solo consigo mismo”, y esto haga que la elección sea de tipo analítico y cuando descubra que su pareja no es la solución a sus problemas entonces se comienza en la busqueda incesante de alguien que lo haga sentir bien, satisfaccion que nunca es alcanzada debido a la proyeccion en otro de lo que la persona no es conciente es una carencia de si mismo.



En ese momento, lo que parecía amor, se va tornando en frustración, coraje y odio, lo cual puede desencadenar que se busque un amante que sea totalmente opuesto a lo que es la pareja, aunque también pueden aparecer personas circunstanciales que podrán general los cuadros de infidelidad, por ejemplo, el caso donde un (a) amigo (a) o compañero (a) de trabajo se vuelve la persona que nos escucha sobre los problemas que tenemos. La compenetración que se logra al contar nuestras penas es tanta, que muchas de la veces puede generar un romance.

Este desahogo emocional, permite que una persona mantenga una relación con ambas personas, ya que de alguna manera el infiel piensa que asi logra compensar que lo no se tiene con la pareja. Esto tiene una lógica basado en la existencia de relaciones de infidelidad en donde la relación sexual no es lo más importante, sino la necesidad de sentirse escuchado y atendido por otra persona. ¿Pero realmente es una necesidad de sentir escuchado o es una incompetencia en el poder expresarse?

La relación extra conyugal también se llega a presentar por que alguno de los dos se siente amenazado en su autonomía y a través de otra relación, se logran sentir apoyados o con un “valor extra” que permite enfrentar las cosas que solo (a) no podía. Sobre todo cuando la extra relación permite seguir sintiendo esa autonomía.

También existen relaciones extra pareja cuando se sienten que la pareja amenaza la independencia y la autonomía y se tienen miedo a quedar atrapado (a), en este sentido, se observan personas que una vez que el/la amante inicia sus exigencias, buscarán nuevamente otra relación que los "salve" tanto del cónyuge o del amante "devorador" o bien, pueden mantenerse así para evitar ser absorbidos por ambas.

Hasta aquí hemos dado un repaso de algunas de las causantes de la infidelidad, y diremos que es necesario, para mantener una buena relación de pareja, establecer cierta independencia y autonomía entre los miembros de la pareja, para lo cual se debe considerar que:

• Se debe mantener una buena comunicación efectiva en la pareja.
• Se recomienda constatar el laso de unión en la pareja.
• Se considera importante renovar los acuerdos de la pareja con mucha frecuencia.

Y finalmente, es importante recomendar el revisar como quieres vivir, ya que la fidelidad también es un acto de convicción, esto quiere decir que para mantenerte tranquilo (a) en una relación, debes planear que tipo de relación quieres y propones, ya que la infidelidad se relaciona con el acto de mentir o engañar a la pareja, y esto ocurre debido a que esta desconoce nuestras intenciones.

miércoles, junio 01, 2011

Cómo evitar la infidelidad en la pareja.

La infidelidad es una acción que está afectando a muchas mujeres y hombres y en un punto grave de nuestra actualidad, día a día se incrementa y se acepta dentro de la relación de pareja como algo normal, es decir, frases como “¿qué hombre no le es infiel a su mujer?”, “con la liberación femenina es hora que las mujeres le den a los hombres de su propia medicina”, “Pobre! Esa mujer se le metió por los ojos”, “el alcohol me llevo a serte infiel”, entre otras, están siendo comunes y aceptadas por la pareja y se repiten como un casete adonde todos las utilizan como justificaciones.


Las razones que arrastran a una persona a ser infiel son infinitas y aunque existen prototipos de justificaciones, es la disfunción en la comunicación, la idealización de la pareja y algunos factores sociales dentro de los cuales se encuentra el factor económico, los que generan esta disfunción en la pareja.


Algunas acciones pueden ayudar a prevenir lo dolorosa de esta experiencia entre ellas:


- Mantegan una buena comunicación y establezcan acuerdos adonde ambos puedan expresar sus sentimientos y trabajar el perdon cuando existan las heridas que produce la verdad.


- Ambos luchen diariamente contra la costumbre y la rutina.


-Muestren a su pareja frecuentemente un carácter alegre y jovial aunque a veces cueste trabajo.


-Sé sincero contigo mismo y con los demás, es una buena estrategia para mantener una relación de pareja positiva.


- Dénse a la tarea de conocer íntimamente sus gustos, la personalidad y deseos de su pareja.


- Házle sentir a tu pareja lo importante que es para tí y exprésale tu amor día a día.


- Generar confianza y no abrir brechas innecesarias de dudas en los circulos de amigos.


- Esfuérzate y dedícale una parte de tus energías y tiempo a tu pareja.


- Es importante buscar temas de interés entre ambos que no se limiten a la casa y la familia.


- Busquen momentos de intimidad.


- Es importante no olvidar ser detallista con la pareja.


- Es necesario que constantemente renueven los acuerdos de su relación.


- Revisen continuamente que es lo que quieren en su vida y como conseguirlo, por que la fidelidad también es un acto de convicción, esto quiere decir que para mantenerte tranquilo (a) en una relación, debes planear que tipo de relación quieres y propones.


- Desde luego el perdón es importante, saber perdonar no solo puede servir para salvar la relación, sino que además esta actitud habla de tí como una persona madura, sensible y muy valiosa.


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