sábado, octubre 16, 2010

Guía para fortalecer la relación entre hermanos.

Cuando descubriste que estabas embarazada otra vez probablemente pensaste en los beneficios que puede traer un hermanito a tu primogénito, nunca en la rivalidad que puede provocar. Pero las peleas por los juguetes, las discusiones en el asiento trasero del auto y las disputas a la hora de cenar son lo más normal cuando hay dos o más niños en casa.

Ayudarlos a llevarse bien mientras crecen es uno de los retos más importantes que enfrentan los papás y mamás.

Deja que tus hijos se cuiden entre sí

Por muy raro que suene, la geometría es una herramienta muy útil para establecer la base de una relación armoniosa. Tendemos a pensar que la familia es una especie de triángulo con los padres en la cúspide, dirigiendo a los niños. Pero en lugar de un triángulo, es más útil visualizar un círculo en el que todos los miembros de la familia tienen algo que contribuir.

La idea, añade Keyser, consiste en animar a los niños a jugar un papel activo en el sistema de apoyo familiar. Con la práctica, serán menos rivales y más colaboradores.

"Yo lo llamo evadirme de mi trabajo", dice Keyser. "Como madre, por mucho que me guste cuidar de mis hijos y darles cariño, tengo que dejarles espacio para que se cuiden entre ellos. Eso les permite explorar una interacción que pueden ir desarrollando a lo largo de sus vidas".

Keyser cuenta una historia de su propia vida, la vez que su hijo Calvin, en un momento de exuberancia infantil (tenía 4 años) pateó accidentalmente a su hermanita, Maya. Keyser logró aguantarse las ganas de ir a consolar a la niña y dejó que lo hiciera el propio Calvin. Poco después, Maya ya no lloraba y le sonreía a su hermano.

Esa experiencia le permitió a Calvin verse a sí mismo como una persona compasiva en lugar de como un chico problemático. Y Maya pudo ver a su hermano mayor como alguien cariñoso y dulce.

A lo largo del día hay muchas oportunidades de animar a tus niños a demostrar cariño: deja que el mayor le lea a su hermanita un cuento antes de acostarse; pregúntale a la pequeña si quiere frotar la espalda del mayor antes de la siesta. Sugiérele al pequeño que le dé a su hermana mayor un beso cuando ésta llora porque no la invitaron a una fiesta. Cuando uno de los niños tiene problemas con algún amigo o está frustrado por tener que recoger el tren del salón, puedes preguntarle al otro: "¿Cómo le puedes ayudar?".

Un día te darás cuenta de que tu precaria posición en lo alto del triángulo ha cambiado por otra más segura dentro de un círculo familiar más equilibrado.


Respeta la individualidad de cada hermano

A veces es tentador decirles a tus hijos que los quieres por igual, pero la realidad es que ellos no quieren oír eso. "Ellos quieren saber que los amas de forma especial, no por igual", dice Adele Faber, coautora de un libro que marcó época: Siblings Without Rivalry. (Hermanos sin rivalidad).

"Conocí a una madre que les decía a sus hijas: 'Son mis tres ositas. Las quiero a todas por igual'. Pero eso no las dejaba satisfechas", dice Faber. En lugar de eso, podrías decir algo así: "Eres mi única Margarita. En el mundo entero no hay nadie como tú. Nadie tiene tus pensamientos, tus sentimientos ni tu manera de hacer las cosas. Tengo mucha suerte de ser tu madre".

El objetivo es que cada hijo se sienta valorado como un individuo. Otra manera de hacer esto es ofreciendo halagos específicos: "¡Qué bien! Te abotonaste la camisa tú solita". "Has limpiado el plato sin que te lo diga yo". "Al darle un trozo de esa magdalena a tu hermana le has hecho sentir bien".

Ten cuidado de no comparar, dice Faber. Nada genera más resentimiento que alabar a uno a expensas del otro. Por ejemplo, evita comentarios como estos: "¿Por qué no puedes vestirte como se viste tu hermana? Ella siempre se ve bien arreglada", o "Tu hermanito tiene mejores modales que tú, ¡y ya tienes 6 años!".

Incluso comparaciones elogiosas pueden generar hostilidad entre hermanos. Puede que tus intenciones sean buenas cuando le dices al mayor: "Ya te vistes solo, como un hombrecito, no como el bebé". Pero lo que puede suceder es que el mayor se esfuerce tanto en ser siempre mejor que su hermano pequeño, que se sienta amenazado cuando éste crezca y sea capaz de vestirse solo.

Asimismo, trata de evitar identificar a tus hijos con ciertos papeles, como el Cerebrito, la Belleza, el Tranquilo, el Agradable o el Difícil. Los niños tienen que experimentar con múltiples papeles mientras crecen, y corres el riesgo de que el Problemático se convierta en eso para toda la vida y sienta envidia del Artista o de cualquier hermano que "tenga" el papel que él desea.


Dale al primogénito la atención que merece

El recién nacido puede acaparar toda la atención pero trata de dedicar parte del tiempo a estar sola con el mayor, aunque sea unos minutos al acostarlo o, simplemente, escuchándolo de verdad cuando te habla", dice la experta y autora Marian Borden.

"Gran parte de la rivalidad entre hermanos tiene que ver con la atención", añade Borden. Hacer ver al hermano mayor que no ha sido sustituido por el pequeño y que sigue teniendo un vínculo especial contigo, previene en gran medida el resentimiento.

Piensa en maneras de ayudar a tu hijo mayor a que no se sienta relegado cuando cuidas al recién nacido. Por ejemplo, si estás a punto de darle el pecho al bebé, puedes decirle al mayor: "Ahora tengo que alimentar al bebé, ¿quieres sentarte a mi lado para que te lea algo o prefieres descansar?". Básicamente, le estás expresando que también te interesas por sus necesidades.

De vez en cuando tampoco olvides pensar en él antes que en el bebé. Alguna vez, cuando éste llore, en lugar de decir: "Espera un poco que el bebé está llorando", Faber recomienda decir: "Aguarda un minuto, chiquitín, ahora tengo que atarle el zapato a Carlos. Este hombrecito tiene que ir a la escuela". El bebé puede esperar unos cuantos minutos y el hermano mayor se da cuenta de que, a veces, tu prioridad es él.


Acepta el conflicto, no lo reprimas

Hagas lo que hagas, el conflicto entre hermanos es un elemento inevitable de la vida familiar. Esperar que tus hijos se quieran y se apoyen el uno al otro siempre, genera expectativas poco realistas, tanto en ti como en ellos.

Ayúdales a tus hijos a entender que es normal enojarse e irritarse de vez en cuando, incluso con las personas que queremos, sin que signifique que nos importan menos. Eso les ayudará a no sentirse culpables sólo por haberse enojado. Después puedes ayudarlos a encontrar maneras positivas de expresar sus sentimientos y solventar sus diferencias.


Escucha sus quejas y reconoce lo que les preocupa

Faber dice que el consejo más importante que ella da a los padres es escuchar las quejas contra los hermanos y no desecharlas sin más. "Lo mejor que puedes hacer es escuchar a cada hijo con respeto y luego animarlos a que se escuchen entre sí".

Te entrará la tentación de hacer de juez ("Siempre abusas de tu hermana pequeña"), jurado ("Me pongo del lado de Diana porque le quitas todos sus juguetes") y carcelero ("Hasta que aprendas a compartir con José tu robot, ¡castigado a tu habitación!"). Pero el truco está en aguantarte y dejar que sean ellos quienes lo resuelvan.

Simplemente escuchar al niño cuando dice que siente envidia, o está enojado o dolido con su hermano reduce su resentimiento porque se da cuenta de que lo estás apoyando. No tienes que estar de acuerdo con él. Tu papel es el de un mediador sereno que escucha la versión de cada hermano y hace que ambos se sientan comprendidos.


Ayúdalos a manejar su ira

Cuando las cosas se ponen feas, muchos padres asumen que uno de los niños es el agresor y el otro la víctima. "Esa percepción no ayuda a que encuentren una solución mutua", dice Keyser. En vez de eso lo que consigue es obligar a los padres a tomar partido por uno o por otro, y ello sólo favorece el resentimiento

Según Keyser, la mejor intervención es encontrar un medio de apoyar a los dos. "Es bueno recordar que si un niño se comporta agresivamente es porque se siente infeliz". Si uno de tus hijos le está pegando al otro, probablemente es su forma de decir: "Me siento frustrado y asustado, y no sé cómo decirte lo enojado que estoy".

Si la discusión se ha convertido en pelea, sepáralos y diles que no puedes permitir que se hagan daño. Cuando los hayas separado, dales un momento para que se tranquilicen. Luego, pídeles que expresen su frustración de una manera más positiva.

Keyser recomienda decir: "Parece que estás muy enojado. Me pregunto si hay otra manera más tranquila de expresar ese sentimiento para que tu hermano sepa lo que te ocurre".


Pasa del conflicto a la reconciliación

Faber sugiere que ayudes a tus niños a identificar sus sentimientos ("¡Ustedes dos suenan realmente enojados!") o deseos ("Santiago, ya veo que te encantaría jugar con ese camión de bomberos"). A continuación, puedes guiarlos para que encuentren una solución pacífica a su conflicto ("¿Por qué no imaginan que hay un incendio y están apagándalo juntos?", o "¿Quieren que pongamos el reloj y juegan por turnos con el camión?").

En el caso de un niño pequeño al que todavía le cueste hablar y trate de expresarse a base de patadas y gritos de rabia, puedes poner voz a sus sentimientos, por ejemplo: "Te enojó mucho que el bebé te derribara los bloques. Vamos a buscar un lugar donde puedas jugar con ellos para que eso no vuelva a pasar".

Cuando tus hijos discutan (y lo harán), es importante que te recuerdes a ti misma, y ellos recuerden, lo más importante: que la familia dura toda la vida. "Una cosa que nunca puedes quitarles a tus hijos es su historia compartida", dice Faber. "Nadie compartió esos años en esa casa con esos padres. Eso será suyo para siempre. A partir de ahí pueden formar un vínculo muy fuerte".


Respuestas estupendas para las quejas de los hermanos

¿Nunca has deseado tener una respuesta mejor para las preguntas y quejas de tus hijos respecto a sus hermanos? Veamos algunas sugerencias de Adele Faber para responder inteligentemente.

1. HERMANO MAYOR: "Por qué vas a tener otro bebé? Yo no quiero a nadie más".
En lugar de: "Verás cómo quieres al bebé. Vas a tener a alguien con quien jugar".
Considera: "¿Eso es lo que sientes? Cuéntame más. Luego te diré que tú siempre serás mi único y queridísimo hijo mayor".

2. HERMANO MAYOR: "¿A quién quieres más?"
En lugar de: "Los quiero a los dos igual"
Considera: "Esa es una pregunta muy difícil porque los dos son especiales para mí. Los quiero a cada uno por ser como son".

3. HERMANO MAYOR: "¡Ga, ga, gu gu … ua, ua … mamá!".
En lugar de: "Deja de comportarte como un bebé. Ya eres un niño grande".
Considera: "¿Quieres jugar a los bebés? Ven, siéntate en mis rodillas para que te acune".

4. HERMANO MAYOR: "Siempre le prestas más atención a ella que a mí".
En lugar de: "¡Eso no es verdad! Te presto atención constantemente".
Considera: "¿Te gustaría pasar más tiempo conmigo? A mí también me gustaría pasar más tiempo contigo. ¿Quieres que juguemos los dos solos más tarde?"

5. HERMANO MAYOR: "¿Por qué siempre te pones de su lado?"
En lugar de: "Yo no me pongo siempre de su lado, pero a veces tú te comportas muy mal con tu hermanito".
Considera: "¿Eso crees? ¿Por qué no me ayudas a entender mejor lo que sientes para que pueda ser justa con los dos?"

6. HERMANO MAYOR: "Odio a mi hermana"
En lugar de: "No es verdad; quieres a tu hermana"
Considera: "Algo de lo que ha dicho o hecho tu hermana te ha enojado mucho".

7. HERMANO MAYOR: "Me gustaría que este bebé no hubiese nacido nunca".
En lugar de: "¿Cómo puedes decir algo tan desagradable de tu hermanito?"
Considera: "Algunas veces sí que te gusta el bebé, pero ahora no lo quieres aquí. Yo sé que los bebés pueden ser muy molestos a veces, pero cuando sea más mayor y puedas jugar con él te encantará".

Cómo decirle a tus hijos que perdiste el bebé que esperabas.

La pérdida de un hermanito que estaba por nacer es uno de los temas más difíciles de explicar a un niño pequeño, especialmente cuando tú estás luchando por superar esa pérdida.

Al igual que los adultos, los niños tienen maneras diferentes de reaccionar, de mostrar sus sentimientos y de hablar sobre la pérdida de un ser querido o anhelado. Tú conoces a tu hijo mejor que nadie y esto puede ayudarte a decidir cuál es la mejor manera de decírselo y cuándo hacerlo.

¿Necesitas decírselo?

A lo mejor decides que tu hijo es demasiado pequeño para entender lo que acaba de suceder, o a lo mejor quieres evitar una explicación que podría resultar difícil o angustiante. Si el embarazo concluyó pronto, es posible que tu hijo no haya llegado a asimilar la llegada de un bebé, pero si sufriste la pérdida cuando el embarazo ya estaba avanzado y tu niño tenía expectativas sobre la llegada de su hermanito, necesita una explicación sobre lo sucedido.

Aunque quizá no alcance a comprender del todo lo que le expliques, incluso los niños más pequeños se dan cuenta de los sentimientos de quienes los rodean y saben cuándo algo va mal. Por ejemplo, puede que hayas estado alterada o distraída mientras estabas con tu niño pequeño, o hayas estado un tiempo sin verlos debido a lo que te ha ocurrido y saben que algo anda mal. Necesitan que les asegures que todo irá bien.

Reacciones comunes.

Los niños pequeños pueden reaccionar de formas diferentes ante el sentimiento de tristeza y pérdida. No te sorprendas si, por ejemplo, tu hijo no se despega de ti, da un paso atrás en cosas que tenía superadas como ir al baño solo, o le asusta ir a su guardería de siempre. Al fin y al cabo, su rutina diaria puede haberse alterado y está luchando por entender por qué los adultos que lo rodean están tan tristes. Por otro lado, a lo mejor no expresa ninguna reacción ante la pérdida o puede pasar de un momento de inmensa tristeza a otro de alegría. Aunque esto puede resultar raro para los adultos, para los niños es perfectamente normal porque lidian con sus sentimientos poco a poco, no a grandes dosis.


Explicar la pérdida de un embarazo.

- No esquives sus preguntas.
Los niños a menudo preguntan "¿dónde se fue el bebé?" o "¿cuándo regresará el bebé?" Es normal que tu niño pequeño muestre curiosidad por lo sucedido, así que responde sus preguntas de forma simple y suave. Puede resultarte de ayuda leerle cuentos sobre niños que pierden a su mascota o a sus abuelos.

- Responde de forma simple, pero con tacto
Los niños pequeños no pueden asimilar mucha información de una vez. A esta edad, es más eficaz explicarles lo que ha sucedido de forma muy sencilla, en lugar de por qué ha sucedido: "El bebé no estaba creciendo como tú dentro de la barriguita de mamá, su cuerpo ha dejado de funcionar, ya no puede comer o dormir y no siente dolor".

“Sin embargo, cuando es menor de cinco años, un niño no tiene noción de lo que es el funcionamiento del cuerpo, sentir dolor o la muerte. No tiene capacidad para recibir esa información”. “En África, donde el índice de mortalidad infantil es tan elevado, se les explica de forma breve y simple. Se les dice que los bebés vienen del paraíso de las almas, y que si no se acostumbran a estar aquí, regresan a ese paraíso. Como si fuera una fábula, como una mariposita que venía a quedarse y decidió irse otra vez”, explica el psicólogo.

- Evita eufemismos.

Frases comunes en los adultos como "falleció" o "descansa en paz", no significan nada para un niño pequeño. De la misma manera, los niños piensan de forma muy literal, así que evita decir que el bebé está "durmiendo", “perdido” o "se ha marchado", sin mayores explicaciones porque tu niño podría temer ir a dormir o se asustaría cada vez que tienes que ir a la tienda o a trabajar, por si no regresas.

- Explicaciones relacionadas con la religión.
Lo que le expliques a tu hijo acerca de la muerte y lo que sucede después de morir depende de tus creencias metafísicas o religiosas. Si eres una persona religiosa, esto podría ayudarte a ofrecer consuelo a tu hijo. Pero es aconsejable que pienses con detalle sobre lo que le dirás para no confundirlo más.
Si le explicas que su hermanita era tan buena que Dios decidió llevársela, puede empezar a pensar si él debería ser malo para no ir con Dios y quedarse con papá y mamá. Puedes decirle algo como "estamos muy tristes porque tu hermanita no está con nosotros y la extrañamos, pero está con Dios y ahora él la cuidará", para ofrecerle consuelo sin acumular más preocupaciones.

- Expresa tus propias emociones
El dolor es una parte importante de la sanación espiritual, tanto para los adultos como para los niños. Explícale que los mayores necesitan también llorar de vez en cuando, y que te sientes triste porque extrañas al bebé. Tu niño se da cuenta rápidamente de tus cambios de humor y se preocupará más si siente que algo va mal e intentas esconderlo.

Habla de la muerte del bebé.
Si tu niño sabía que esperaba un hermanito y tenía sentimientos contradictorios al respecto, podría sentirse culpable de la muerte del bebé. O podría estar disgustado porque ya no cumplirá el papel de hermano mayor para el cual lo habías estado preparando. Quizás le puedes sugerir que haga un dibujo o un regalito especial para el bebé a modo de despedida.

- Prepárate para reacciones inesperadas.
Al igual que los adultos, los niños pueden sentirse tristes, culpables o enojados después de perder a su hermanito o hermanita. Explícale que no es su culpa y no te sorprenda que se enoje contigo, con los doctores o la partera, incluso con el bebé difunto. Prepárate para más rabietas y berrinches, que serán una forma de canalizar su tristeza y frustración (aunque no parezca que la rabieta esté relacionada con la pérdida) o como una reacción a la tensión y la tristeza que se vive en la casa en esos momentos.

- Prepárate para que el tema de la muerte del bebé surja varias veces.
Tendrás que responder las mismas preguntas de tu hijo una y otra vez porque él está luchando por entender el concepto de ausencia “permanente” o muerte del bebé. También podría preguntarte cosas nuevas a medida que entienda más sobre la muerte. No creas que el hecho de que te haga la misma pregunta una y otra vez se deba a que no se lo explicaste bien a la primera porque esto es normal. Respóndele con toda la paciencia que te sea posible.

- Haz lo posible para que la vida de tu hijo regrese a la normalidad.
No empeores la pérdida de tu hijo, abandonando su rutina y las actividades que dan estabilidad a su vida, y dale una sensación de seguridad. Los abuelos y amigos de la familia pueden ayudarte a darle este apoyo. Será inevitable que su rutina cambie un poco, pero cuanto antes regrese a la normalidad, mejor será para tu hijo pequeño porque necesita ir a dormir, levantarse y comer a su hora habitual. Y si está en una guardería, debe regresar para ver a sus amiguitos y jugar.

- No intentes ser perfecta.
Está bien llorar frente a tu hijo pequeño, y no puedes exigirte a ti misma el responder todas sus preguntas a la perfección. Pide ayuda a amigos y familiares y recuerda que debes cuidar de ti, no abandonarte; eso te ayudará a cuidar también mejor de tu hijo ahora y también más adelante. Si al cabo de unos meses te preocupa no poder regresar a tu estado de ánimo habitual, es importante que hables con tu doctor o tu partera y consideres una terapia de ayuda.

- Anticipa las reacciones a un embarazo futuro.
Tu hijo puede necesitar mucho ánimo y apoyo para creer que perder un bebé no es normal, especialmente si planeas un nuevo embarazo. Algunos padres no quieren anunciarlo a sus hijos hasta que pasaron el primer trimestre. Encontrarás consejos y apoyo en nuestra comunidad

7 Trucos para educar a tus hijos.


A la hora de educar a niños mayores de un año, la clave está en mantenerse constante:

1. Elige tus prioridades

No intentes solucionar todos los problemas de disciplina de una vez. Elige uno o dos, recuerda que uno de las mas frecuentes sera como terminar con las rabietas.


2. Prepárate para una larga lucha

Tardarás unas tres semanas en corregir una mala conducta. Ponte en el lugar de tu hijito: "Antes yo no recogía mis juguetes hasta que mamá gritaba. Ahora tengo que hacerlo la primera vez que me lo dice. No entiendo".


3. Apunta en un papel para recordar

Déjate apuntes que digan: "No discutas" o "Busca la cooperación" o "No te rindas ante sus súplicas". Estas notas ayudan muchísimo, sobre todo si los dejas a la vista. Y recuerde las "3 Cs" de la disciplina: "Calma, Consistencia, y Cariño".


4. Busca una buena ocasión

En lugar de caer en la tentación de aplicarle un "tratamiento de emergencia" justo antes de una gran fiesta o de las festividades de fin de año, elige una época más estable y predecible, y tendrás mucho más éxito.


5. Recuerda que habrá resistencia

Tu hijito te desafiará por más consistente que seas. O puede que al principio responda bien y en seguida regrese a su conducta habitual. No te desesperes, porque te está poniendo a prueba.


6. No trates de hacerlo sola

Busca apoyo en tu pareja, los abuelos, profesores y personas que cuidan a tu hijito.


7. Suelta un poco la rienda

La falta de constancia por accidente indica a tu niño que esa norma no es tan importante. Pero si le avisas que vas a hacer una excepción, estás fortaleciendo una norma: "Como vas a estar con los abuelitos, no tienes que recoger tu habitación hasta que regreses".

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