domingo, noviembre 14, 2010

La distorsión del concepto familia.



LA FAMILIA: Es la parentela inmediata de cada individuo con descendencia sanguínea.

Analizando este concepto el mismo nos aclara que solo aquellas personas que tienen descendencia sanguinea con nosotros son nuestra familia. Por lo tanto, la madrastra, el padrastro, los hijos adoptados, hermanos de crianza, tíos políticos e incluso nuestra pareja NO son parte de nuestro grupo familiar.

Erradamente durante generaciones hemos considerado que todo aquel que vive en nuestra casa o tiene una relación de años con nosotros es nuestra familia, incluso muchas personas denominan “hermano” a amigos o personas que comparten su mismo clero o tendencia religiosa, ocasionando esto dinámicas familiares enfermizas y una disfunción en cuanto a su verdadera parentela y el compromiso que se debe tener con ella.

Si analizamos la sociedad actual podemos citar muchos ejemplos de realidades que nos permiten observar esta disfunción y la consecuencia que les ha traído a las personas que la padecen. Quiero compartir dos de esos tantos ejemplos con usted para que reflexione y se pregunte si estas personas poseen un claro entendimiento del concepto familia. Los ejemplos son:

1) Hijos que son abandonados por sus padres y entran en pandillas o gangas llegando a tener la creencia que las personas de mas experiencia o mayor edad, por el hecho de aceptarlos y entrenarlos están tratándolos como a unos hijos, utilizando frases para hablar de ellos como “es el padre que nunca tuve” y para denominar al resto del grupo “son mis hermanos”.

2) Homosexuales con hijos, donde los niños afirman tener dos mamas o dos papas, estos hijos pueden ser niños adoptados por la pareja o hijos legítimos de uno de ellos en el caso de haber tenido una anterior relación heterosexual.

Ahora bien, ¿Considera usted que las personas involucradas en los dos ejemplos anteriores llegarán a formar una familia funcional? Seguramente estará de acuerdo conmigo en que la respuesta es un rotundo “NO”. En el caso de los jóvenes que pertenecen a pandillas tienen un alto grado de odio e irrespeto hacia la familia o hacia todo aquello que tenga una estructura parecida, para ellos desvalorizar a la mujer, tener hijos y abandonarlos, involucrarse en drogas, alcohol, prostitución, etc., es algo completamente normal. Sus sentimientos incomprendidos por ellos mismos y por la sociedad incrementan la violencia, el dolor, la depresión, inseguridad y sentimiento de rechazo y odio hacia si mismo, la familia y la sociedad.

En el caso de los homosexuales ocurren sentimientos parecidos de dolor, rechazo, depresión, incomprensión y sobre todo un elevado nivel de inseguridad y frustración. Si observamos la vida de un homosexual nos daremos cuenta que la mayoría de ellos ha tenido una vida triste y muy dura, llena de rechazo, temor y desamor, ya que mas allá de su tendencia sexual poseen traumas muy arraigados provenientes del comportamiento de su familia primaria, llevando a un porcentaje muy elevado al suicidio, las drogas y la prostitución. Los niños que se crían bajo la tutela de dos hombres como padres o dos mujeres como madres son victimas de una gran confusión y falta de identidad, tienen un alto sentir del rechazo social y un condicionamiento a una forma de pensar y actuar totalmente disfuncional.

Como vemos la distorsión del concepto “Familia”, es la base de todos los problemas sociales que evidenciamos actualmente, por ello es sumamente importante que las personas analicen y tengan bien presentes que su familia son sólo aquellas personas que comparten su descendencia sanguínea y que conforman su organigrama familiar, tema que se desarrolla más adelante.

Cuando una persona convive o íntima con otra ciertamente está creando lazos de afinidad, cariño y en ocasiones apego, sentimientos fortalecidos con la convivencia y el paso del tiempo. Estas relaciones llevan a las personas de buenos sentimientos a sentir un lazo de amor muy parecido a los que se generan en un núcleo familiar consanguíneo, sin embargo es importante para su salud y evolución, así como el de la persona involucrada que reconozca desde el amor que puedan tenerse que ambos tienen una familia legitima consanguínea de la cual heredaron ciertos aspectos que veremos mas adelante y que marcan ciertos patrones de comportamiento en ellos y en usted. Recuerde que esto no debe hacer diferencia en la legitimidad de reconocer que se aman como si fueran familia pero no lo son.

Esto no se trata de cambiar sentimientos o lazos afectivos se trata de una realidad que está trayendo graves conflictos en la familia y un acelerado deterioro social.

Factores que influyen negativamente en la relación de parejas.


Durante generaciones la relación de pareja ha estado expuesta a diversos factores externos han permitido el incremento de las estadísticas de divorcio:

Trastornos psicológicos por traumas de la niñez: Uno de los factores que influyen negativamente en la relación de pareja son los traumas de la niñez que puedan presentar los miembros de la pareja, la conducta y los valores de los adultos son el resultado de las experiencias que vivieron en su proceso de formación.

Incapacidad de expresar los sentimientos: Las personas que no pueden expresar sus sentimientos rompen su integridad, este rompimiento con su ser no solo le hace insensible a su vida sino que no puede identificar y sentir los sentimientos de los demás, generalmente estas personas son los que mas daños sentimentales causan a la familia.

Falta de conciencia en la forma de expresión: Las personas inconscientes en su forma de expresión causan en muchos de los casos daños involuntarios, pues, en la mayoría de las ocasiones dicen palabras y frases que sin desearlo dañan a los demás, recuerda siempre que una acción es fácil de olvidar pero una palabra mal dicha puede quedar para toda la vida.

Incapacidad en la expresión del amor: Todos tenemos la necesidad de amar y sentirnos amado, cuando algún miembro de la familia no puede expresar su amor, no solo marca a los demás miembros del núcleo sino que se aísla en sus sentimientos, generalmente estas personas se sienten que no son amados, pero en realidad es que ellos no han aprendido a amar.

Violación espiritual de la pareja: Jamás se debe violar espiritualmente a una persona y mucho menos a tu pareja. Todo ser humano tiene derecho a ser tratado con dignidad, todos tenemos derecho a equivocarnos y por tal motivo tenemos derecho también al perdón si existe un arrepentimiento.

Forma de reacción negativa ante el estrés: El estrés es una de las condiciones físicas mas comunes en la actualidad, sin embargo todas las personas manifiestan el mismo de diferentes formas, aquellas personas que manifiestan el estrés de la vida diaria en violencia, amarguras y sufrimientos, no solo se están haciendo daño a si mismo sino a todo los miembros de su familia.

Intentar alcanzar objetivos en contra de su voluntad para satisfacer necesidades psicológicas de su pareja: Aquellas personas que tratan de alcanzar objetivos en contra de su voluntad para satisfacer las necesidades psicológicas de su pareja no solo están rompiendo su integridad sino que están causando un daño a la relación pues las necesidades psicológicas deben ser alcanzadas por quien las tiene, la posición correcta seria ayudar a su pareja a que ella las alcance por si misma.

Falta de conocimientos de si mismo: La falta de conocimiento de usted mismo(a) no solo le traerá conflicto en su vida sino que también desviara el desarrollo individual de todos los miembros de su familia. Es importante que usted adquiera más confianza y fe en DIOS.

Dependencia química: La dependencia química en especial al alcohol y drogas rompe la dinámica de una familia sana, es importante que usted este alerta a esta condición física en su familia.

15 cosas que cambian en tu vida cuando nace tu hijo.


"Tu vida va a cambiar". Recuerdo las veces que escuché esta frase durante mi primer embarazo, y lo mucho que me costaba captar su significado. ¿Será para mejor? ¿Será para peor?... Con el tiempo me di cuenta que todo depende únicamente de nuestro punto de vista y de lo mucho o poco que nos cuesta adaptarnos a los grandes cambios en nuestras vidas.

Los cambios son tantos que es imposible enumerarlos, pero no son una sentencia sino un desafío, y como todo desafío, una oportunidad para aprender, crecer y hacernos mejores seres humanos. Entre otras cosas, recuerdo los siguientes cambios por los cuales pasé al embarcar en mi viaje por el universo de la maternidad y que son comunes a la mayoría de las madres con quienes sigo creciendo y "viajando":

Entre los cambios más profundos, emocionantes y transformadores...

1. Descubres en tu interior una fuerza que te agarra de sorpresa y hasta te asusta por su intensidad. Te sientes como una leona, preparada para defender a tu "cachorrito" con tus propias uñas y dientes.

2. Te das cuenta que puedes ir más allá de tu límite, y del límite de tu límite, y del límite del límite de tu límite... Y esto te hace sentir infinitamente exhausta y fatigada, pero a la vez infinitamente capaz (¡qué verdad tan verdadera!).

3. Sientes crecer dentro de ti un amor tan fuerte, poderoso y profundo, que a veces hasta te espanta y confunde. "¿Podré querer a otro ser como a esta criaturita?", te preguntas. Ya verás que sí (y ésa será tu gran sorpresa cuando nazca tu próximo hijo).

4. Empiezas a entender, respetar y admirar a tus padres como nunca antes en la vida — "no es posible que mi mamá haya hecho todo esto", pensaba, "¡con tres hijos, tan jovencita y sin pañales desechables!" — y crece genuinamente tu comprensión y gratitud hacia ellos.

5. Por primera vez entiendes que "sacrificio" no significa sufrimiento sino: "sacro" + "oficio", o sea, "trabajo sagrado". Comprendes la enorme importancia del lugar que ocupas en el mundo como madre, y el gran valor de tu trabajo.

6. Aumenta tu compasión por todos los niños. Poco a poco te vas haciendo madre no sólo de tus hijos, sino de todos los demás niños del mundo. No soportas ver sufrir a un niño en las telenoticias, ni en una película de televisión, ni en la calle.

Y entre los cambios más cotidianos...

7. En tu casa, tu vida, tu trabajo... reina un nuevo orden, o más bien, desorden. Aceptarlo es clave para tu felicidad y paz interior, o sea que date por vencida y disfrútalo.

8. Descubres el placer y el valor de los momentos de silencio, de una ducha caliente al final del día, una tacita de té con una amiga, una película en casa con tu pareja, una noche de sueño profundo... y disfrutas a fondo cada uno de esos instantes.

9. Borras de tu diccionario la palabra "asco". Cuando a tu hijo se le cae el chupón en el piso, lo recoges tranquilamente y lo "limpias" con naturalidad en tu propia boca antes de volvérselo a dar.

10. Aprendes a dominar el arte de la improvisación. Compones increíbles melodías, transformas tus dedos en marionetas, e inventas fantásticas y absurdas historias para mantener entretenido a tu bebé (sobre todo cuando está cansado, aburrido o enfermito).

11. Tu cinturita (y todo lo que queda al norte y al sur de ella) definitivamente no es la misma de antes, pero te sorprendes al darte cuenta de que estás mucho más interesada en el ombligo de tu bebé que en el tuyo propio.

12. Las horas dejan de tener 60 minutos y los días dejan de tener 24 horas. El tiempo ahora parece transcurrir a un nuevo ritmo (debido seguramente a algún arte de magia del bebé) y por ese extraño cambio llegas retrasada a casi todas tus citas.

13. Los momentos a solas con tu pareja son escasos y breves, pero los dos aprenden a disfrutarlos y aprovecharlos, aunque un cierto lloroncillo esté a punto de interrumpirlos.

14. Como un malabarista que va agregando más y más objetos a su acto, aprendes a hacer dos, tres, cuatro, cinco... cosas a la vez, ¡y sin que se te caiga ninguna pelota!

15. Compruebas que nada, ni siquiera las matemáticas, es una ciencia cierta. Al fin y al cabo 1 + 1 = 3, y 3 no son demasiados, sino... una familia.

Y por fin, como esa leona que defiende a sus cachorritos, a medida que crecen vas "soltando la rienda" y te das cuenta que ser mamá no significa proteger eternamente a tu niño de los peligros, problemas y conflictos de la vida, sino permitir que vaya enfrentando sus pequeños problemitas, confiada en haberle dado las herramientas necesarias para que vaya aprendiendo a solucionarlos.


miércoles, noviembre 10, 2010

Mi hijo deja que otros niños le quiten los juguetes.


Me preocupa que cuando crezca mi hijo, otros se aprovechen de él. No quiero que sea demasiado agresivo, pero ¿puedo hacer algo para enseñarle a defenderse?

Es desagradable ver a tu hijo víctima de otros niños que le quitan los juguetes, pero realmente todavía no puede defenderse por sí mismo. Eso lo tienes que hacer tú por él cuando sea necesario, y todos los adultos del grupo tienen que hacerse responsables de que no sea necesario muy a menudo.

Los niños pequeños, o incluso los bebés, a menudo se sienten muy interesados en otros niños de su propia edad. Si tienen la oportunidad, muchos niños pequeños harán verdaderos y duraderos amigos. Pero incluso los mejores amigos a esta edad a menudo se fastidian y se hacen daño, porque todavía no se pueden poner en el lugar del otro y comprender sus sentimientos, ni reconocer que en muchas ocasiones ambos están sintiendo lo mismo. Si dos niños pequeños quieren el mismo juguete, lo más posible es que el que más domine lo tome, el otro llore y los adultos se sientan molestos con ambos. Si un niño quiere abrazar a otro, pero éste no quiere ser abrazado, ambos pueden sentirse ofendidos y los adultos se sentirán mal por los dos.

La habilidad esencial para entender lo que otro niño está sintiendo y, más adelante, para predecir lo que probablemente sentirá si se le quita un juguete, se desarrolla en el tercer y cuarto año. Es en ese momento cuando se puede enseñar y practicar la resolución de conflictos. Mientras tanto, no esperes que los niños pequeños arreglen las cosas por sí mismos. Necesitan adultos para mantener la paz y explicarse las cosas los unos a los otros. No pueden aprender nada útil jalándose del pelo mutuamente o mordiendo.

¿Puedo castigar a mi hijo de 18 meses durante unos minutos, o es demasiado pequeño?


Si tu hijo está preparado para cooperar durante un tiempo de castigo, permaneciendo sentado donde tú lo lleves y quedándose allí solo hasta que le digas que puede venir, no le hará daño ni lo traumatizará, pero si tiene menos de dos años, tampoco le ayudará a aprender cómo comportarse mejor la próxima vez. Y que colabore en esto es una posibilidad remota.
A los 18 meses (o hasta los dos años) castigarle generalmente significa llevarlo físicamente a un lugar y encontrar una forma de que permanezca allí, lo cual puede desembocar en dejar a un niño metido en su cuna o detrás de una puerta que no puede abrir, porque aún están muy chiquitos para ser capaces de quedarse sentados en una silla sin moverse durante un par de minutos. Esta forma de disciplinarlos (llamada time out en los Estados Unidos), es más apropiada a partir de los dos años.

Los niños de dos a tres años tienen la reputación de ser difíciles, pero a menudo no se comportan mal deliberadamente. Cuando hacen algo mal, como morder a otro niño, volcar un plato de comida o escapar corriendo por la acera, es generalmente porque están temporalmente abrumados con enojo, frustración, miedo o emoción. Los sentimientos de un niño pequeño son tan fuertes como los de un adulto y puede que un poco más intensos, al igual que dientes nuevos, porque todavía no se han desgastado por el uso. Pero no tiene todavía la capacidad de manejarlos y controlarlos.

Ayudarle con sus sentimientos, distrayéndole, divirtiéndole, explicándole y, cuando todo lo demás falla, controlándole mientras aprende a hacerlo por sí mismo, es una parte crucial del trabajo de ser padre.

Algunas veces la mejor forma de ayudar es sacar al niño de la situación que está creando, o del problema que obviamente va a crear. Si se está comportando de una forma muy pesada en la comida del domingo, ponlo en el suelo. Si está dando patadas y tirando tierra en el grupo de juego, llévatelo. Si no puede caminar de forma segura a tu lado, tómalo en brazos. En vez de tener que lidiar solo con sus sentimientos fuera de control, el niño estará cerca de ti, y tú puedes usar un control calmado hasta que se le pasen sus intensas emociones. Antes de los dos años, no lo castigues a quedarse solo, comparte el momento con él.

Mi lista de blogs

Seguidores