domingo, diciembre 12, 2010

Trastorno de Estres Post Traumatico.


El TEPT es un trastorno psicológico clasificado dentro del grupo de los trastornos de ansiedad (La ansiedad es un estado que se caracteriza por un incremento de las facultades perceptivas ante la necesidad fisiologica del organismo de incrementar el nivel de algun elemento que en esos momentos se encuentra por debajo del nivel adecuado, o por el contrario ante el temor de perder un bien preciado).

El TEPT
sobreviene cuando un individuo es expuesto involuntariamente a un evento traumático que involucra un daño físico, ocasionando una severa reacción emocional y en algunos casos extremos un trauma psicológico. Las razones que lo provocan pueden involucrar la muerte de alguien, alguna amenaza a la vida de la persona o de alguien más, un grave daño físico, o algún otro tipo de amenaza a la integridad física o psicológica, a un grado tal, que las defensas mentales de la persona no pueden asimilarlo y generan una reaccion en su cuerpo fisico desencadenando algun tipo de enfermedad. En algunos casos, puede darse también debido a un profundo trauma psicológico o emocional aunque generalmente involucra ambos factores combinados.


El TEPT se manifiesta a nivel institucional es decir cuando una persona es afectada por este padecimiento sus procesos emocionales y fisicos pueden causar consequencias negativas en todos los miembros de la familia.

Como reconocer si esta siendo afectado por el TEPT.
  1. Ha estado expuesto a un acontecimiento traumático en el que se ha presentado lo siguiente:
    1. Muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
    2. Temor, desesperanza u horror intensos. En los niños estas respuestas pueden expresarse mediante comportamientos desestructurados o agitados.
  2. Reexperimentar persistentemente a través de una o más de las siguientes formas:
    1. Recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
    2. Sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento. En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible
    3. El individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo. Se incluyen la sensación de revivir la experiencia, ilusiones, alucinaciones y flashbacks. Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico
    4. Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
    5. Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
  3. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo, tal y como indican tres o más de los siguientes síntomas:
    1. Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
    2. Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
    3. Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
    4. Reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas
    5. Sensación de desapego o enajenación frente a los demás
    6. Restricción de la vida afectiva
    7. Sensación de un futuro desolador, pesimismo
  4. Síntomas persistentes de aumento de la activación, tal y como indican dos o más de los siguientes síntomas:
    1. Insomnio de conciliación o de mantenimiento
    2. Irritabilidad
    3. Dificultades para concentrarse
    4. Hipervigilancia
    5. Sobresaltos
El tiempo mínimo de evolución de los síntomas es de un mes. Las alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. El trastorno es agudo si los síntomas persisten mas de tres meses hará que se considere crónico. En los casos en los cuales los síntomas se inician después de seis meses de padecido el evento traumático, se considerará de inicio demorado.

El tratamiento incluye diversas modalidades psicoterapéuticas individuales, entre las cuales podemos destacar la cognitivo-comportamental; también son de gran utilidad las terapias de grupo y de familia, y los grupos de autoayuda.

domingo, noviembre 14, 2010

La distorsión del concepto familia.



LA FAMILIA: Es la parentela inmediata de cada individuo con descendencia sanguínea.

Analizando este concepto el mismo nos aclara que solo aquellas personas que tienen descendencia sanguinea con nosotros son nuestra familia. Por lo tanto, la madrastra, el padrastro, los hijos adoptados, hermanos de crianza, tíos políticos e incluso nuestra pareja NO son parte de nuestro grupo familiar.

Erradamente durante generaciones hemos considerado que todo aquel que vive en nuestra casa o tiene una relación de años con nosotros es nuestra familia, incluso muchas personas denominan “hermano” a amigos o personas que comparten su mismo clero o tendencia religiosa, ocasionando esto dinámicas familiares enfermizas y una disfunción en cuanto a su verdadera parentela y el compromiso que se debe tener con ella.

Si analizamos la sociedad actual podemos citar muchos ejemplos de realidades que nos permiten observar esta disfunción y la consecuencia que les ha traído a las personas que la padecen. Quiero compartir dos de esos tantos ejemplos con usted para que reflexione y se pregunte si estas personas poseen un claro entendimiento del concepto familia. Los ejemplos son:

1) Hijos que son abandonados por sus padres y entran en pandillas o gangas llegando a tener la creencia que las personas de mas experiencia o mayor edad, por el hecho de aceptarlos y entrenarlos están tratándolos como a unos hijos, utilizando frases para hablar de ellos como “es el padre que nunca tuve” y para denominar al resto del grupo “son mis hermanos”.

2) Homosexuales con hijos, donde los niños afirman tener dos mamas o dos papas, estos hijos pueden ser niños adoptados por la pareja o hijos legítimos de uno de ellos en el caso de haber tenido una anterior relación heterosexual.

Ahora bien, ¿Considera usted que las personas involucradas en los dos ejemplos anteriores llegarán a formar una familia funcional? Seguramente estará de acuerdo conmigo en que la respuesta es un rotundo “NO”. En el caso de los jóvenes que pertenecen a pandillas tienen un alto grado de odio e irrespeto hacia la familia o hacia todo aquello que tenga una estructura parecida, para ellos desvalorizar a la mujer, tener hijos y abandonarlos, involucrarse en drogas, alcohol, prostitución, etc., es algo completamente normal. Sus sentimientos incomprendidos por ellos mismos y por la sociedad incrementan la violencia, el dolor, la depresión, inseguridad y sentimiento de rechazo y odio hacia si mismo, la familia y la sociedad.

En el caso de los homosexuales ocurren sentimientos parecidos de dolor, rechazo, depresión, incomprensión y sobre todo un elevado nivel de inseguridad y frustración. Si observamos la vida de un homosexual nos daremos cuenta que la mayoría de ellos ha tenido una vida triste y muy dura, llena de rechazo, temor y desamor, ya que mas allá de su tendencia sexual poseen traumas muy arraigados provenientes del comportamiento de su familia primaria, llevando a un porcentaje muy elevado al suicidio, las drogas y la prostitución. Los niños que se crían bajo la tutela de dos hombres como padres o dos mujeres como madres son victimas de una gran confusión y falta de identidad, tienen un alto sentir del rechazo social y un condicionamiento a una forma de pensar y actuar totalmente disfuncional.

Como vemos la distorsión del concepto “Familia”, es la base de todos los problemas sociales que evidenciamos actualmente, por ello es sumamente importante que las personas analicen y tengan bien presentes que su familia son sólo aquellas personas que comparten su descendencia sanguínea y que conforman su organigrama familiar, tema que se desarrolla más adelante.

Cuando una persona convive o íntima con otra ciertamente está creando lazos de afinidad, cariño y en ocasiones apego, sentimientos fortalecidos con la convivencia y el paso del tiempo. Estas relaciones llevan a las personas de buenos sentimientos a sentir un lazo de amor muy parecido a los que se generan en un núcleo familiar consanguíneo, sin embargo es importante para su salud y evolución, así como el de la persona involucrada que reconozca desde el amor que puedan tenerse que ambos tienen una familia legitima consanguínea de la cual heredaron ciertos aspectos que veremos mas adelante y que marcan ciertos patrones de comportamiento en ellos y en usted. Recuerde que esto no debe hacer diferencia en la legitimidad de reconocer que se aman como si fueran familia pero no lo son.

Esto no se trata de cambiar sentimientos o lazos afectivos se trata de una realidad que está trayendo graves conflictos en la familia y un acelerado deterioro social.

Factores que influyen negativamente en la relación de parejas.


Durante generaciones la relación de pareja ha estado expuesta a diversos factores externos han permitido el incremento de las estadísticas de divorcio:

Trastornos psicológicos por traumas de la niñez: Uno de los factores que influyen negativamente en la relación de pareja son los traumas de la niñez que puedan presentar los miembros de la pareja, la conducta y los valores de los adultos son el resultado de las experiencias que vivieron en su proceso de formación.

Incapacidad de expresar los sentimientos: Las personas que no pueden expresar sus sentimientos rompen su integridad, este rompimiento con su ser no solo le hace insensible a su vida sino que no puede identificar y sentir los sentimientos de los demás, generalmente estas personas son los que mas daños sentimentales causan a la familia.

Falta de conciencia en la forma de expresión: Las personas inconscientes en su forma de expresión causan en muchos de los casos daños involuntarios, pues, en la mayoría de las ocasiones dicen palabras y frases que sin desearlo dañan a los demás, recuerda siempre que una acción es fácil de olvidar pero una palabra mal dicha puede quedar para toda la vida.

Incapacidad en la expresión del amor: Todos tenemos la necesidad de amar y sentirnos amado, cuando algún miembro de la familia no puede expresar su amor, no solo marca a los demás miembros del núcleo sino que se aísla en sus sentimientos, generalmente estas personas se sienten que no son amados, pero en realidad es que ellos no han aprendido a amar.

Violación espiritual de la pareja: Jamás se debe violar espiritualmente a una persona y mucho menos a tu pareja. Todo ser humano tiene derecho a ser tratado con dignidad, todos tenemos derecho a equivocarnos y por tal motivo tenemos derecho también al perdón si existe un arrepentimiento.

Forma de reacción negativa ante el estrés: El estrés es una de las condiciones físicas mas comunes en la actualidad, sin embargo todas las personas manifiestan el mismo de diferentes formas, aquellas personas que manifiestan el estrés de la vida diaria en violencia, amarguras y sufrimientos, no solo se están haciendo daño a si mismo sino a todo los miembros de su familia.

Intentar alcanzar objetivos en contra de su voluntad para satisfacer necesidades psicológicas de su pareja: Aquellas personas que tratan de alcanzar objetivos en contra de su voluntad para satisfacer las necesidades psicológicas de su pareja no solo están rompiendo su integridad sino que están causando un daño a la relación pues las necesidades psicológicas deben ser alcanzadas por quien las tiene, la posición correcta seria ayudar a su pareja a que ella las alcance por si misma.

Falta de conocimientos de si mismo: La falta de conocimiento de usted mismo(a) no solo le traerá conflicto en su vida sino que también desviara el desarrollo individual de todos los miembros de su familia. Es importante que usted adquiera más confianza y fe en DIOS.

Dependencia química: La dependencia química en especial al alcohol y drogas rompe la dinámica de una familia sana, es importante que usted este alerta a esta condición física en su familia.

15 cosas que cambian en tu vida cuando nace tu hijo.


"Tu vida va a cambiar". Recuerdo las veces que escuché esta frase durante mi primer embarazo, y lo mucho que me costaba captar su significado. ¿Será para mejor? ¿Será para peor?... Con el tiempo me di cuenta que todo depende únicamente de nuestro punto de vista y de lo mucho o poco que nos cuesta adaptarnos a los grandes cambios en nuestras vidas.

Los cambios son tantos que es imposible enumerarlos, pero no son una sentencia sino un desafío, y como todo desafío, una oportunidad para aprender, crecer y hacernos mejores seres humanos. Entre otras cosas, recuerdo los siguientes cambios por los cuales pasé al embarcar en mi viaje por el universo de la maternidad y que son comunes a la mayoría de las madres con quienes sigo creciendo y "viajando":

Entre los cambios más profundos, emocionantes y transformadores...

1. Descubres en tu interior una fuerza que te agarra de sorpresa y hasta te asusta por su intensidad. Te sientes como una leona, preparada para defender a tu "cachorrito" con tus propias uñas y dientes.

2. Te das cuenta que puedes ir más allá de tu límite, y del límite de tu límite, y del límite del límite de tu límite... Y esto te hace sentir infinitamente exhausta y fatigada, pero a la vez infinitamente capaz (¡qué verdad tan verdadera!).

3. Sientes crecer dentro de ti un amor tan fuerte, poderoso y profundo, que a veces hasta te espanta y confunde. "¿Podré querer a otro ser como a esta criaturita?", te preguntas. Ya verás que sí (y ésa será tu gran sorpresa cuando nazca tu próximo hijo).

4. Empiezas a entender, respetar y admirar a tus padres como nunca antes en la vida — "no es posible que mi mamá haya hecho todo esto", pensaba, "¡con tres hijos, tan jovencita y sin pañales desechables!" — y crece genuinamente tu comprensión y gratitud hacia ellos.

5. Por primera vez entiendes que "sacrificio" no significa sufrimiento sino: "sacro" + "oficio", o sea, "trabajo sagrado". Comprendes la enorme importancia del lugar que ocupas en el mundo como madre, y el gran valor de tu trabajo.

6. Aumenta tu compasión por todos los niños. Poco a poco te vas haciendo madre no sólo de tus hijos, sino de todos los demás niños del mundo. No soportas ver sufrir a un niño en las telenoticias, ni en una película de televisión, ni en la calle.

Y entre los cambios más cotidianos...

7. En tu casa, tu vida, tu trabajo... reina un nuevo orden, o más bien, desorden. Aceptarlo es clave para tu felicidad y paz interior, o sea que date por vencida y disfrútalo.

8. Descubres el placer y el valor de los momentos de silencio, de una ducha caliente al final del día, una tacita de té con una amiga, una película en casa con tu pareja, una noche de sueño profundo... y disfrutas a fondo cada uno de esos instantes.

9. Borras de tu diccionario la palabra "asco". Cuando a tu hijo se le cae el chupón en el piso, lo recoges tranquilamente y lo "limpias" con naturalidad en tu propia boca antes de volvérselo a dar.

10. Aprendes a dominar el arte de la improvisación. Compones increíbles melodías, transformas tus dedos en marionetas, e inventas fantásticas y absurdas historias para mantener entretenido a tu bebé (sobre todo cuando está cansado, aburrido o enfermito).

11. Tu cinturita (y todo lo que queda al norte y al sur de ella) definitivamente no es la misma de antes, pero te sorprendes al darte cuenta de que estás mucho más interesada en el ombligo de tu bebé que en el tuyo propio.

12. Las horas dejan de tener 60 minutos y los días dejan de tener 24 horas. El tiempo ahora parece transcurrir a un nuevo ritmo (debido seguramente a algún arte de magia del bebé) y por ese extraño cambio llegas retrasada a casi todas tus citas.

13. Los momentos a solas con tu pareja son escasos y breves, pero los dos aprenden a disfrutarlos y aprovecharlos, aunque un cierto lloroncillo esté a punto de interrumpirlos.

14. Como un malabarista que va agregando más y más objetos a su acto, aprendes a hacer dos, tres, cuatro, cinco... cosas a la vez, ¡y sin que se te caiga ninguna pelota!

15. Compruebas que nada, ni siquiera las matemáticas, es una ciencia cierta. Al fin y al cabo 1 + 1 = 3, y 3 no son demasiados, sino... una familia.

Y por fin, como esa leona que defiende a sus cachorritos, a medida que crecen vas "soltando la rienda" y te das cuenta que ser mamá no significa proteger eternamente a tu niño de los peligros, problemas y conflictos de la vida, sino permitir que vaya enfrentando sus pequeños problemitas, confiada en haberle dado las herramientas necesarias para que vaya aprendiendo a solucionarlos.


miércoles, noviembre 10, 2010

Mi hijo deja que otros niños le quiten los juguetes.


Me preocupa que cuando crezca mi hijo, otros se aprovechen de él. No quiero que sea demasiado agresivo, pero ¿puedo hacer algo para enseñarle a defenderse?

Es desagradable ver a tu hijo víctima de otros niños que le quitan los juguetes, pero realmente todavía no puede defenderse por sí mismo. Eso lo tienes que hacer tú por él cuando sea necesario, y todos los adultos del grupo tienen que hacerse responsables de que no sea necesario muy a menudo.

Los niños pequeños, o incluso los bebés, a menudo se sienten muy interesados en otros niños de su propia edad. Si tienen la oportunidad, muchos niños pequeños harán verdaderos y duraderos amigos. Pero incluso los mejores amigos a esta edad a menudo se fastidian y se hacen daño, porque todavía no se pueden poner en el lugar del otro y comprender sus sentimientos, ni reconocer que en muchas ocasiones ambos están sintiendo lo mismo. Si dos niños pequeños quieren el mismo juguete, lo más posible es que el que más domine lo tome, el otro llore y los adultos se sientan molestos con ambos. Si un niño quiere abrazar a otro, pero éste no quiere ser abrazado, ambos pueden sentirse ofendidos y los adultos se sentirán mal por los dos.

La habilidad esencial para entender lo que otro niño está sintiendo y, más adelante, para predecir lo que probablemente sentirá si se le quita un juguete, se desarrolla en el tercer y cuarto año. Es en ese momento cuando se puede enseñar y practicar la resolución de conflictos. Mientras tanto, no esperes que los niños pequeños arreglen las cosas por sí mismos. Necesitan adultos para mantener la paz y explicarse las cosas los unos a los otros. No pueden aprender nada útil jalándose del pelo mutuamente o mordiendo.

¿Puedo castigar a mi hijo de 18 meses durante unos minutos, o es demasiado pequeño?


Si tu hijo está preparado para cooperar durante un tiempo de castigo, permaneciendo sentado donde tú lo lleves y quedándose allí solo hasta que le digas que puede venir, no le hará daño ni lo traumatizará, pero si tiene menos de dos años, tampoco le ayudará a aprender cómo comportarse mejor la próxima vez. Y que colabore en esto es una posibilidad remota.
A los 18 meses (o hasta los dos años) castigarle generalmente significa llevarlo físicamente a un lugar y encontrar una forma de que permanezca allí, lo cual puede desembocar en dejar a un niño metido en su cuna o detrás de una puerta que no puede abrir, porque aún están muy chiquitos para ser capaces de quedarse sentados en una silla sin moverse durante un par de minutos. Esta forma de disciplinarlos (llamada time out en los Estados Unidos), es más apropiada a partir de los dos años.

Los niños de dos a tres años tienen la reputación de ser difíciles, pero a menudo no se comportan mal deliberadamente. Cuando hacen algo mal, como morder a otro niño, volcar un plato de comida o escapar corriendo por la acera, es generalmente porque están temporalmente abrumados con enojo, frustración, miedo o emoción. Los sentimientos de un niño pequeño son tan fuertes como los de un adulto y puede que un poco más intensos, al igual que dientes nuevos, porque todavía no se han desgastado por el uso. Pero no tiene todavía la capacidad de manejarlos y controlarlos.

Ayudarle con sus sentimientos, distrayéndole, divirtiéndole, explicándole y, cuando todo lo demás falla, controlándole mientras aprende a hacerlo por sí mismo, es una parte crucial del trabajo de ser padre.

Algunas veces la mejor forma de ayudar es sacar al niño de la situación que está creando, o del problema que obviamente va a crear. Si se está comportando de una forma muy pesada en la comida del domingo, ponlo en el suelo. Si está dando patadas y tirando tierra en el grupo de juego, llévatelo. Si no puede caminar de forma segura a tu lado, tómalo en brazos. En vez de tener que lidiar solo con sus sentimientos fuera de control, el niño estará cerca de ti, y tú puedes usar un control calmado hasta que se le pasen sus intensas emociones. Antes de los dos años, no lo castigues a quedarse solo, comparte el momento con él.

miércoles, octubre 27, 2010

Personas difíciles de tratar.




Alguna vez en nuestras vidas nos hemos encontrado con alguna persona que con o sin razón nos pone los nervios de punta?

Hay gente con la capacidad de sacarte de quicio a la mínima, incluso sin conocerlos bien, no podemos con ellos, es algo superior a nosotros, algo casi irracional.

Si es alguien que ha pasado de puntillas por nuestra vida, lo tenemos fácil, el problema viene cuando debemos compartir algo con ellos, como puede ser el trabajo, algún vecino, el novio de nuestra hermana…

Hay muchos tipos de personas, está el típico gracioso al cual no vemos la gracia por ningún sitio sino que hasta nos resulta cruel, el egocéntrico que no hay manera de entablar una conversación que no salga él por medio, el soberbio, el que sólo hace bien las cosas él y los demás no valen nada, el egoísta, el que chismorrea cosas negativas a la espalda de todo el mundo…y podíamos seguir así indefinidamente, pero ya nos hacemos una idea clara de lo que se puede encontrar en esta vida.

Por supuesto que hay otros tipos de personas, las encantadoras pero este no es nuestro tema, con ellos no hay ningún problema en las relaciones.

Si no nos queda otra y no podemos poner tierra por medio, deberemos intentar llevarnos lo mejor posible o por lo menos con educación.

Hay que intentar no meterse en ese círculo asfixiante consistente en adelantar acontecimientos y ponernos de mal cuerpo. El comportamiento de este círculo es darle vueltas una y otra vez al momento en el que debamos estar frente a esta persona, es decir, que antes de llegar a la oficina y ver a ese compañero desesperante, no estemos pensando “¡Oh Dios mío! Otra vez verle la cara y escuchar esa voz chirriante que me enferma.”. Este tipo de mensajes tenemos que intentar que desaparezcan porque ya nos vamos calentando nosotros solos y llegaremos predispuestos a montar la guerra.

Los tatuajes en la juventud.




En tiempos milenarios los tatuajes eran señales o marcas que utilizaban ciertas tribus, colonias o culturas para identificarse, teniendo cada una, una connotación y motivo diferente. Por ejemplo, en la cultura japonesa antigua, se utilizaba el tatuaje como un medio de expresión para intimidar o crear terror a los enemigos, en la cultura árabe el tatuaje eran marcas utilizadas en ciertas partes del cuerpo para identificarse dentro de ciertas sectas religiosas o tribus, en la cultura occidental antigua los tatuajes eran característicos de los marineros y los presos. Cabe señalar que estas manifestaciones a través del tatuaje eran características primordiales del sexo masculino, así mismo los lugares que ejecutaban esta labor eran personas clandestinas y que carecían de publicidad.

En la actualidad la práctica del tatuaje ha tomado otra connotación, se ha visto un incremento de jóvenes (especialmente mujeres o niñas) que se están tatuando sus cuerpos respondiendo a patrones muchas veces inconscientes al medio en que se desenvuelven sin saber los efectos negativos que esta práctica representa. Un ejemplo de ello lo demuestra que existen muchos artículos escritos e información donde los jóvenes tienen acceso y la cual les sugiere que esta practica es totalmente segura e inofensiva, lo cual no es cierto.

Hoy día en ciertos países desarrollados existe una industria sobre esta practica la cual ha comenzado a regular los procedimientos para minimizar los riesgos a que las personas en el pasado han estado expuestos llevando a algunos hasta la muerte, sin embargo aun se continua en muchos países esta practica sin ningún tipo de regulación ni control, practicándose irresponsablemente y con cierto libertinaje.

A principios de la década de los 80 en los estados unidos se reportaron muchos casos de personas que contrajeron la enfermedad del sida sin haber utilizado alguna vez drogas o haber tenido relaciones sexuales promiscuas, posteriormente se descubrió que fueron contagiados con el virus del HIV a través de la practica del tatuaje, así mismo se han reportado muchísimos casos de personas que han hecho reacciones alérgicas y presentado quemaduras de alto grado por la aplicación de un tatuaje.

Actualmente los medios de difusión masiva están influenciando a los jóvenes de manera muy poderosa a través de la proyección de artistas, modelos, películas, reportajes e incluso programas de televisión que incentivan de manera subliminal a los jóvenes a realizar esta practica en sus cuerpos incrementando las ganancias y por ende fortaleciendo la industria que esta detrás de toda esta “nueva” moda. Pero, la pregunta que todo padre debe realizarse con respecto a los tatuajes debe ser la siguiente: ¿Qué esta detrás de la persona que se realiza un tatuaje?

Lamentablemente muchos padres no se dan cuenta que el tatuaje para muchos jóvenes es la representación de individualidad de la identidad, es decir, muchos jóvenes piensan que al realizarse un tatuaje o marcarse de esa manera están expresando una parte de su ser, lo cual lo hace diferente dentro del grupo de jóvenes donde se desenvuelve. También muchas veces el tatuaje es la representación para ellos de una auto agresión y rechazo inconciente de lo que son o lo que su medio representa.

Por otra parte la industria del tatuaje ha llegado a fortalecerse y promoverse a través de personas que han tenido un tipo de disfunción ya sea familiar o social y han encontrado en esta industria un medio de sustento que la sociedad antiguamente no les brindaba. Por ejemplo muchas de las personas que realizan tatuajes son personas que provienen o que han tenido la experiencia de pertenecer a gangas o pandillas, han estado presos ó han tenido un patrón de violencia.

He podido identificar a través del taller “Como combatir la alteración de conducta en los hijos” y de las historias brindadas por algunos jóvenes que se han hecho tatuajes que fueron sus propios padres los que estimularon su deseo de hacerse los mismos. Al indagar en estos casos descubrí que estos adultos veían el tatuaje como una expresión de juventud, algo que les permitía hacerse notar y llamar la atención, fortaleciendo una disfunción en el núcleo familiar.

Otro punto a considerar es aquellos que se han tatuado sus cuerpos y al ser adultos se han visto en la necesidad de borrar o eliminar esas marcas de su cuerpo por diversos motivos creando de cierta manera otra industria paralela que se enfoca en quitar los tatuajes, siendo estos procedimientos muy costosos.

Lo cierto es, que cuando una persona se hace un tatuaje esta marcando su cuerpo de por vida, en algún momento determinado esa marca va a representar un obstáculo ya sea social, psicológico o físico en la persona que la posee.

Se que este tema al igual que otros que preocupan a los padres y que pertenecen al mundo actual son muy amplios y desconocidos, por lo cual dedico un capitulo completo de este tema en mi libro “Como combatir la alteración de conducta en los hijos”, el cual usted puede adquirir entrando a la pagina de libros y CDS de este mismo web site.

Mi objetivo con este artículo es llamar la atención sobre los efectos y consecuencias que este fenómeno esta teniendo en adultos y jóvenes. Estoy consciente que solo a través de la educación podemos minimizar estos efectos y sus consecuencias en el futuro.

Disciplina y cooperación.


A medida que los bebés se convierten en niños pequeños, muchos padres comienzan a pensar y a hablar acerca de la disciplina. No es de extrañar, tu hijo ha aprendido a hacer muchas cosas y no todas te gustan.

Cerca del primer cumpleaños

Tu hijo, que ya empieza a moverse por sí solo y a hablar, es ciertamente capaz de comprender lo que significa "no" y comenzar a cooperar con los adultos, incluso cuando realmente no quiere hacerlo. Pero no está listo para manejar el enojo de los adultos cuando no coopera, porque no puede comprender las razones de ese enojo: para él parece surgir de la nada, como un trueno.

Tu niño no tiene forma de saber que lo que acaba de hacer o de ocurrir (derramó la leche en tu camisa limpia, te vació el maletín de documentos), ha sido el pequeño desastre que, para ti, se convirtió en la gota que rebasó el vaso y acabó con tu paciencia. Incluso si ha sentido tu tensión previa, no habrá comprendido qué la causó: quizás el despertador no funcionó e hizo que te levantaras tarde y que lo levantarás a él tarde también, con lo cual van a llegar tarde a su guardería y a tu trabajo. No entiende mucho tus sentimientos o tus asuntos y tampoco tiene por qué. Todavía no le preocupan. Si le riñes, puede que te enoje aún más riéndose; si le gritas, saltará y llorará. Si pierdes el control hasta el punto de castigarle físicamente, zarandeándolo, dándole un cachete o metiéndolo en su cuna se quedará tan asombrado y horrorizado como si el perro de la familia súbitamente te arrancara un pedazo de pierna. Hasta que las razones del enojo de los adultos se vuelven comprensibles, tu hijo no puede aprender nada útil de un castigo. Cuando las razones se convierten en comprensibles, podrá aprender sin castigo.

Imagina que tu hijo jala un cenicero de la mesa y lo rompe. Puedes reñirle muy enojada porque le has dicho que no lo toque ya muchas veces, y en cualquier caso, tendría que haber sido más cuidadoso. Pero piénsalo. Tocó el cenicero porque estaba allí: su curiosidad vital le dijo que lo examinara y su memoria y su comprensión todavía no son tan buenas como para saber qué cosas están prohibidas. Lo rompió porque su destreza manual todavía no es la adecuada para manejar las cosas de forma delicada. ¿Fue el accidente realmente su culpa? Si el cenicero era realmente valioso, ¿qué estaba haciendo a su alcance? Está siendo castigado por ser lo que es: un bebé.

Ahora imagina que arroja toda la comida que hay en su plato al suelo recién limpio. Furiosa le dices que "eso no se hace", pero, ¿sabe él que eso no se hace? Unos minutos antes le ayudaste a arrojar todos los bloques que llevaba en su bolsa al suelo. ¿Tiene que saber la diferencia entre comida y juguetes? Con respecto al suelo limpio, probablemente te vio poniendo agua espumosa sobre él. ¿Tiene él que saber que el agua con jabón limpia, pero que la salsa de carne ensucia? Te estás enojando con él por tener la edad que tiene y por comportarse como los niños de su edad tienen que comportarse.

Aunque otras personas puedan sugerir lo contrario, ser dulce con un bebé a esta edad no lo "malcriará" ni creará problemas de comportamiento para más adelante. De hecho, cuanto más conscientemente lo ames y disfrutes de la forma en que te ama, mejor. Si puedes ver y corresponder a su deseo inagotable de sonrisas y abrazos, te será obvio que la última cosa que quiere es enojarte. Pero todavía pasará un largo tiempo antes de que pueda comprender qué es lo que te complace. Tus placeres no son los mismos que los suyos... a ti no te gusta la salsa en el suelo.

Del año a los dos años y medio

Durante estos meses, el reloj interno de desarrollo de tu hijo le dice que es hora de dejar de ser un bebé y empezar a ser una persona independiente. Si lo tratas como a un bebé, luchará contigo a cada paso del camino y, al final, ganará su independencia porque es algo necesario. Pero la obtendrá a costa de un precio terrible en amor perdido.

Pero el reloj todavía no ha llegado a la etapa de "niñez", de manera que los intentos de manejarlo y disciplinarlo como harías con un niño más mayor, todavía no funcionarán. Te enfrentarás a una falta de comprensión que se ve como un desafío y cada batalla que emprendas finalizará con amor perdido. Por eso no intentes tener un control absoluto ni emprendas batallas morales. Tu hijo será "bueno" si tiene ganas de hacer lo que tú quieras que haga en ese momento, y no tiene ganas de hacer algo que no te guste. Con un poquito de inteligencia puedes organizar la vida en general y ciertos asuntos en particular, para que los dos quieran la misma cosa al mismo tiempo, la mayoría de las veces.

Tu hijo tiene los bloques de jugar por todo el suelo y tú quieres que el cuarto esté ordenado. Si le dices que los recoja, probablemente se negará. Si insistes, empezará una lucha que tú no puedes ganar. Puedes gritarle y castigarle, pero no recogerá del suelo ninguno de los bloques de juego. Pero si le dices "te apuesto a que no puedes poner todas esas piezas en la bolsa antes de que yo recoja todos los libros", has convertido una tarea en un juego, y una orden en un desafío. Ahora él quiere hacer lo que tú quieres que haga, de manera que lo hace. No recogió (la mayoría) de los bloques "por mamá", no lo hizo para ser un "buen chico". Lo hizo porque tú conseguiste que él quisiera hacerlo. Y ésta es la mejor forma de hacer las cosas. Conduce a tu hijo a través de su vida diaria anticipando los obstáculos y sorteándolos, evitando las órdenes absolutas que rechazará totalmente, dirigiéndole y guiándole para que se comporte como tú quieres que se comporte.

El resultado ahora es diversión en vez de batallas, pero el resultado más adelante es muy importante. Este niño, que todavía no sabe distinguir lo que está bien de lo que está mal y por lo tanto no puede escoger entre comportarse bien y comportarse mal, está creciendo. Pronto llegará el momento en que recordará tus instrucciones y verá los resultados de sus acciones; entenderá las sutilezas del lenguaje diario; reconocerá tus sentimientos y tus derechos.

Cuando llegue ese momento, tu hijo será capaz de ser "bueno" o "malo" a propósito. Lo que escoja dependerá en gran medida de cómo se siente con respecto a los adultos que le son especiales y que tienen poder sobre él. Si alcanza la siguiente etapa de desarrollo sintiendo que tú básicamente lo quieres, apruebas su conducta y estás de su parte querrá (la mayoría del tiempo) complacerte y se comportará (con bastantes lapsos) como tú quieres.

Pero si llega a esa etapa sintiendo que tú eres dominante, no le entiendes y estás en contra suya, puede que ya haya decidido no molestarse en intentar complacerte porque tú nunca estás complacida; quizás no le importe cuando estés enojada porque tú estás enojada a menudo; y puede que no quiera exponer la profundidad de sus sentimientos por ti, porque tú no siempre pareces corresponderle.

Si en algún momento te preguntas si estás siendo demasiado suave y comprensiva con tu hijo, o si alguien te sugiere que éste es el momento de ponerte más dura, mira hacia adelante. Si tu hijo llega a la edad preescolar y ya no busca tu aprobación, no quiere cooperar, no se siente seguro de querer y ser querido, habrás perdido la base para la "disciplina" fácil y efectiva a través de la niñez. En este estado intermedio de los niños pequeños entre uno y dos años y medio, un niño feliz es un niño fácil. Un niño que es fácil ahora, será fácil de manejar más adelante.

Como hablar de sexo con nuestros hijos.




La mayor preocupación de los padres actualmente obedece a como lograr el desarrollo sano y la manifestación correcta de la sexualidad de sus hijos. Este temor que les genera no saber abordar y manejar un tema que para muchos fue una conversación prohibida y que aun después de adultos jamás han tenido con sus padres, es lo que ha motivado la enorme cantidad de preguntas relacionadas con el tema.

Una de las cosas que más me ha impresionado de las consultas hechas por los padres referentes al tema, es ver como los dogmas que tienen inculcados por instituciones que supuestamente fueron creadas para orientar a la familia, los están afectando enormemente, muchos de ellos tienen inseguridad, temor e incluso culpa por procurarse y educarse en un tema tan importante como es la sexualidad. Estas instituciones están causando un grave problema en la comunicación que debe tener un padre con sus hijos, siendo increíble pero cierto, que estas mismas instituciones (según de ayuda familiar), no han adoptado los cambios sociales y generacionales que se han venido suscitando a través del tiempo. Las manifestaciones actuales como la música, el cine, la TV, la ropa, los videos juegos, etc., están bombardeando a sus hijos con mensajes de alto contenido sexual, llevando a muchos niños en tempranas edades a exponerse a experiencias que lo llevaran al sufrimiento y la desdicha, si no son orientados correctamente por sus padres.

He englobado en 4 aspectos importantes aquello que considero que los padres deben aprender en su rol de formador y educador de sus hijos con respecto al tema, cada uno de estos aspectos contiene pautas importantes que deben ser analizadas y en las cuales se reflejan las 4 etapas de desarrollo de sus hijos, por lo cual, es importante que también se preocupe por conocer estas etapas del desarrollo, las características mas importantes y las manifestaciones que son normales en cada una de ellas, para así contribuir y reforzar positivamente la información que este articulo conlleva, con la finalidad de formar un adulto sano. Los aspectos son los siguientes:


PRIMERO: Todo padre debe reconocer y trasmitirle a sus hijos que la sexualidad es una parte representativa de la identidad de un individuo, es decir, es donde nuestro ser adquiere el don, la manifestación del ser y el rol que debemos desempeñar en la vida, “ser hombre o mujer”. Una comprensión clara de este principio por parte de los padres ayuda a los hijos desde sus comienzos en la vida a pasar sanamente por las diferentes etapas de su evolución sexual.

Cuando un ser nace, es decir, cuando aun se es bebe, no existe conciencia de su condición sexual, este “descubrimiento” se realiza mediante un proceso paulatino durante los primeros 7 años de vida y es allí, donde los padres pasan a tener el mayor peso en la educación y el ejemplo adecuado del rol que tanto hombres como mujeres deben desempeñar en la sociedad. En esta etapa del desarrollo, los niños comienzan a experimentar curiosidad en las diferencias que existen con el sexo contrario, siendo normal este sentido de la curiosidad el cual si es cubierto y abordado correctamente no tendrá mayor relevancia; pero si no lo es, puede marcar al niño en una mala formación y en un comportamiento futuro que le causara mucho sufrimiento.

Frases simples por parte del papá y la mamá como, “donde esta el hombre o la mujer mas pequeñito/a de esta casa” al referirse al bebe o al niño le ayudara a su hijo/a en ir identificándose con su identidad sexual, la vestimenta adecuada al sexo, los juguetes, las conductas equilibradas y las manifestaciones sanas de la sexualidad de sus padres, marcara lo que los niños serán por el resto de sus vidas. Son estos pequeños espacios y acciones las bases de la comunicación sexual entre padres e hijos y serán la base de la manifestación que tengan a su vez en la sociedad.

Es importante señalar que la sólida relación de pareja y la participación de ambos padres (hombre y mujer) va a jugar un rol extremadamente importante dentro de la formación de los hijos. La naturaleza sabiamente a designado a cada uno un rol para continuar con la humanidad y si no se esta preparado para educar a un niño(a) en su rol como hombre o mujer es señal que esa incultura y falta de conocimiento seguirá alimentando el crecimiento de la promiscuidad y la homosexualidad.

Los padres, es decir papá y mamá, tienen que jugar un papel y un rol mas activo en este proceso de descubrimiento de sus hijos, son los padres los que deben tomar la iniciativa de comenzar el proceso de comunicación a través de acciones y roles dentro del hogar. No se trata del machismo o la liberación femenina, se trata del desarrollo y la manifestación física, psicológica, emocional y espiritual que tanto hombres como mujeres tienen como don y son características del sexo con el cual nacemos y nos diferencian unos de otros. Existen conductas y desempeño de roles que cada uno debe tener sin la competencia y entendiendo que mientras mas aprendamos y moldeemos nuestro comportamiento, mejor y mas sano ser el futuro de la humanidad.

SEGUNDO: Todo padre debe reconocer que sus hijos van a manifestar conductas sexuales en la etapa de la infancia por repetición de lo que observan en su medio ambiente.

Estas conductas pueden ser apropiadas o inapropiadas con la edad. Frecuentemente podemos ver que un niño o niña manifiesta una conducta sexual inapropiada cuando estos están expuestos o han observado la misma en el medio ambiente en que se desarrollan, manifestando dicha conducta por repetición. De igual forma pueden expresar una conducta sexual apropiada cuando sus padres tienen la empatia suficiente para percibir y entender el grado de curiosidad de sus hijos y abordar el tema en el momento preciso, dando una orientación adecuada de acuerdo a la situación que se este presentando y a la edad que tenga su hijo. Un ejemplo de una conducta inapropiada aprendida podemos verla en un niño/a de 6 años que besa en la boca a otro de su mismo sexo, si ha tenido la experiencia de ver esta acción en la televisión o en el medio donde se desarrolla, puede buscar ver las partes intimas de otros niños e incluso tocarlas, también puede tratar de ver a sus padres desnudos o a si mismo con frecuencia. La reacción de los padres ante estas conductas es lo que hará que el niño comprenda y aprenda a manifestar las conductas apropiadas según su etapa del desarrollo en la cual se encuentra.

Muchos padres que viven estas experiencias con un hijo/a se alarman equivocadamente pensando que sus hijos/as tienen tendencias homosexuales y en muchos de los casos las conductas por parte de los padres de corrección no son las mas apropiadas y correctas, reforzando entonces aquello a lo que tanto le temen. Como mencioné anteriormente el infante no tiene la más mínima idea de lo que es la homosexualidad, el sexo, etc. y sus acciones son motivadas por un proceso de aprendizaje instintivo a través de la repetición, estos actos solo los alimenta la curiosidad y están basados en la inocencia del niño/a.

En esta etapa evolutiva de la sexualidad de nuestros hijos los padres deben tener un sentido de alerta sobre lo que sus hijos ven y escuchan, lamentablemente la información que ellos están recibiendo está cada día más distorsionada y estimulante a actividades sexuales malsanas. En la medida que sus hijos se van desarrollando ustedes los padres deben ampliar el espectro de comunicación con ellos con respecto a la sexualidad, deben ser cautelosos e inteligentes para manejar sabiamente todas las situaciones que ellos enfrentaran y estarán expuestos, siempre teniendo conciencia que la maldad se enseña y que los niños no nacen con ella, por lo cual no hay razón para castigarlos por cosas que no comprenden y que no son buenas o malas en su estado de conciencia, ese juicio es hecho por los adultos y las reacciones que se tienen ante sus comportamientos.

TERCERO: Todo padre debe reconocer y transmitirles a sus hijos/as la diferencia que existe entre sexualidad y coito.

Lamentablemente muchos padres desconocen cual es esta diferencia, pues bien, la sexualidad como lo han visto en los dos aspectos anteriores refiere a el hecho de ser hombre o mujer acompañado de todas las características que estos roles conllevan y el coito refiere al acto sexual propiamente.

Al final de la tercera etapa del desarrollo nuestros hijos/as comienzan a manifestar el instinto de la atracción sexual adquirido en las dos primeras etapas del desarrollo, así como sus preferencias o gustos por el sexo opuesto, manifestando aquí su sexualidad solo a nivel emocional, en esta tercera etapa nuestros hijos e hijas comienzan con los novios ficticios e idealizados y dependiendo de la forma en que los padres comprendan y aborden esto, sus hijos llegaran adecuada o inadecuadamente a su primer coito, ya que en la adolescencia inevitablemente se incorpora a la interacción emocional, la interacción física.

Muchos de los conflictos que existen actualmente entre padres e hijos en la etapa de la adolescencia radican en la incapacidad comunicacional de los padres por traumas vividos en la niñez, entre ellos el desconocimiento y miedo a hablar del tema con sus padres (aun cuando son adultos) abuso o intimidación sexual, persecución o acusación por parte de familiares y amigos referente al tema, así como por algunos tabú religiosos o simplemente por ignorancia y falta de comprensión de las etapas evolutivas y de desarrollo de sus hijos. Muchos padres tienen relaciones de pareja disfuncionales y sus experiencias de la sexualidad también han sido disfuncionales, por lo cual no tienen herramientas para orientar a sus hijos/as adolescentes que los novios/as son el comienzo de una relación de pareja y deben tener conciencia que la misma es parte de la actividad sexual de todos los seres humanos, siendo esta sana o insana de acuerdo a la forma en que ellos la internalicen y expresen.

Una vez mas el rol de los padres debe estar basado en el conocimiento, la sabiduría, la sensibilidad y una gran habilidad comunicacional, ya que debemos buscar la forma de ser los guías y de contrarrestar tanta publicidad y estímulos que incitan a nuestros hijos a tener coito antes de tiempo, llevándolos a experiencias insanas que marcaran sus vidas y comportamientos en el futuro.

CUARTO: Todo padre debe reconocer y transmitirle a sus hijos que la sexualidad es un impulso neurológico que si no se controla puede traer consecuencias nefastas para sus vidas.

Generalmente es en los finales de la adolescencia o en los comienzos de la etapa de adulto joven donde nuestros hijos como ya lo explique comienzan a experimentar el coito. Cuando esta práctica se realiza solo por el instinto biológico estimulado malsanamente por el ambiente que les rodea es cuando nuestros hijos/as comienzan a correr riesgos de situaciones que pueden ser muy dañinas.

Tener conversaciones con nuestros hijos/as referente al deseo o la necesidad que orgánicamente se genera al estar al lado de la persona que les gusta y como este deseo debe manejarse y controlarse es lo que hará la diferencia y permitirá que tanto hembras como varones se mantengan en la virginidad hasta que estén lo suficientemente maduros y preparados para las consecuencias y cambios que en su vida generara la relación sexual.

Son muy pocos los padres que se permiten el tiempo de tener conversaciones de índole sexual con sus hijos/as, de observar lo que les pasa y la forma en que se manifiestan por el simple hecho de que ya los consideran adultos o tienen mayoría de edad, sin darse cuenta que nuestros hijos/as en todo su desarrollo como ser humano necesitaran de la orientación de sus padres.

Las generaciones de padres actuales están enfrentando situaciones de dolor y angustia con sus hijos/as, motivado a la falta de educación familiar, al libertinaje y sobre todo a la promoción desmesurada de la sexualidad en todo aquello que ven, perciben y escucha su hijos/as, trayendo consecuencias graves como embarazos no planificados en edades muy tempranas, aumento en el numero de niñas que se realizan abortos, enfermedades de trasmisión sexual peligrosas como el SIDA, alcoholismo, promiscuidad sexual, homosexualidad, drogadicción, etc.


CONCLUCION.

Es mucho lo que hay para decir sobre este tema, el análisis de estos aspectos los llevara a despertar un sentido que les ayudara a buscar información. Ser papá o mamá es una función que tendremos para toda la vida, por lo cual sin importar la edad que tengamos tenemos que estar muy preparados para cuando nuestros hijos/as necesiten de un sano consejo o de la intervención de sus padres.

No importa la etapa evolutiva que su hijo/as este, puede ser bebe, puede estar en la infancia, puede ser un adolescente o simplemente puede ser un adulto, si nos educamos y mantenemos mecanismos de comunicación con ellos estos serán hombres y mujeres de bien y si observan en su análisis que todos los aspectos anteriores inician la frase “Todo padre debe reconocer y transmitirle a sus hijos…” la misma fue escrita con el propósito de incorporarles el mandato divino de la educación y la enseñanza familiar, pero esa diferencia se manifestara cuando nosotros como padres tomemos la iniciativa de la SANA COMUNICACIÓN.

Nota: El coito es la cópula o unión sexual entre dos individuos de distinto o del mismo sexo, de la misma o diferente especie animal. En los Seres Humanos el coito es una parte de la relación sexual, e implica la participación de los órganos genitales externos.

El desarrollo de tu hijo hasta los 8 años.




En el útero: siente el mundo que le rodea

¡Qué susto, mami! Tu bebé se sobresalta estando aún en el útero, cuando oye un ruido fuerte o inesperado. Esta habilidad aparece hacia las 23 semanas. Cualquier embarazada en el segundo o tercer trimestre es testigo de ella, ya que cuando estornuda, su bebé salta.

Pero si el mismo ruido se repite con frecuencia, tu bebé se acostumbrará y no se moverá al oírlo. No te preocupes, eso es señal de que se está desarrollando.

Respira debajo del agua. Tu bebé empieza a "respirar" cuando aún está en el útero, aunque sus pulmones todavía no reciben oxígeno, explica Lisa Eliot, profesora asociada de ciencia neurológica de la Escuela de Medicina de Chicago y autora de un libro sobre el desarrollo cerebral de los bebés durante los primeros cinco años de vida. Hacia las 27 semanas de gestación, sus pulmones, llenos de líquido amniótico, empiezan a expandirse y a contraerse debido a las contracciones rítmicas de tu diafragma y músculos pectorales. Esto le ayuda a desarrollar los músculos y circuitos necesarios para respirar fuera de tu vientre.

Huele el mundo exterior. Hacia las 28 semanas puede oler las mismas cosas que tú hueles. En algunos estudios realizados con bebés prematuros se observó que un bebé nacido antes de 28 semanas no reaccionaba cuando le ponían bajo la nariz extracto de menta, mientras que los nacidos después de ese periodo de gestación hacían muecas o se apartaban.

El sentido del olfato de tu bebé mejora debido al líquido amniótico, asegura Eliot, ya que los olores se transmiten mejor cuando se juntan con líquido (como en las mucosas nasales). Durante el tercer trimestre, la placenta también permite que pasen más fácilmente las moléculas del olor. ¡Así que cuando comes pollo en mole o lechón, tu bebé siente el aroma al mismo tiempo que tú!

Bebés: se transforman.

A marchas forzadas. Tu bebé está creciendo, ¿pero cuánto? Después de perder un poco de peso los primeros dias después de su nacimiento, los recién nacidos aumentan alrededor de una onza (casi 30 gramos) por día durante los primeros tres meses, y cerca de 20 gramos cada día hasta que cumplen 1 año. El bebé promedio dobla su peso de nacimiento a los 4 meses y lo triplica para su primer cumpleaños. Además, crece entre 1 y 1.5 pulgadas cada mes (de 2.5 a 3.8 centímetros).

Si al nacer hubieras pesado 8 libras y medido 20 pulgadas (3.5 kilos y 50 centímetros) y siguieras creciendo al mismo ritmo que un niño en su primer año de vida ¡a los 20 años medirías 25 pies (7.62 metros) y pesarías 315 libras (142 kilos)!

La sal de la tierra. Aunque tu bebé detecta los sabores dulces, amargos y ácidos desde su nacimiento, no puede detectar la sal hasta que tiene 4 meses. Según la neurocientífica Eliot, la capacidad para distinguir un sabor salado puede estar relacionada con el desarrollo de los pulmones porque en esa etapa los riñones empiezan a usar sodio.

Ojos sólo para ti. Cuando tu bebé nace, sus ojos tienen ya el 75% del tamaño que tendrán sus ojos de adulto, pero su visión es borrosa y sólo puede ver con claridad objetos que están a 30 centímetros de distancia. Ésta es precisamente la distancia que hay entre su cara y la tuya cuando lo estás alimentando.

Para los 6 meses, la visión de tu bebé debería ser perfecta.


Niño 1 a 2 años: absorben como esponjas

Explosión de vocabulario. Los niños entienden el lenguaje mucho antes de poder hablarlo. Para su primer cumpleaños, tu hijo entenderá alrededor de 70 palabras, pero podrá decir sólo unas pocas. Hacia los 18 meses, su vocabulario empieza a explotar y añade una nueva palabra a su repertorio... ¡cada dos horas! A los 6 años, probablemente entenderá 13.000 palabras (comparado con las 60.000 aproximadamente que tú conoces), aunque no podrá decirlas todas.

¡Mira mamá, con dos manos! La mayoría de los niños de 1 año son ambidiestros, es decir, usan las dos manos indistintamente. Tu hijo probablemente empezará a mostrar preferencia por la mano derecha o la izquierda a los 2 ó 3 años. El 90 por ciento de los niños son diestros, aunque no se sabe exactamente por qué la gran mayoría favorece la mano derecha.

Adelantos cerebrales. Aunque las funciones cerebrales básicas de tu hijo ya estaban desarrolladas cuando nació, su corteza cerebral (la parte del cerebro que genera pensamientos y recuerdos, y controla los movimientos musculares voluntarios) sólo se pone en marcha cuando el bebé empieza a interactuar con el mundo exterior.

Entre 1 y 2 años la corteza cerebral añade más de dos millones de sinapsis (conexiones celulares) cada segundo, afirma Zero to Three, un grupo educativo sin fines de lucro. Para cuando cumpla 2 años, tu hijo tendrá más de 100 trillones de sinapsis, que es la cantidad más grande que tendrá en su vida. Ésta es en parte la razón por la que tu pequeño tiene una capacidad de aprendizaje tan increíble.

Este periodo de crecimiento exuberante de sinapsis puede durar hasta los 8 años, pero también va acompañado de una constante pérdida de sinapsis que no usa. Cuando tu hijo llegue a la edad adulta, más del 50 por ciento de esas conexiones neurológicas habrán desaparecido.


Presescolares: crece la conciencia de sí y del mundo

¡Eureka, yo soy yo! Los niños de esta edad pueden ser difíciles, pero no por ser deliberadamente traviesos, sino porque están pasando por un periodo de desarrollo que se conoce como "individuación primaria". Es cuando los niños empiezan a entender que tienen una identidad propia, separada de mamá o papá, y tratan de definirse a sí mismos.

Cuando tu hijo agarra un columpio en el parque y grita "¡Mío!", no es que se resista a compartirlo porque es egoísta, sino que está marcando un logro cognitivo: ahora se ve como un individuo que puede poseer algo. Cuando dice "Mío" está indicando que entiende que tú y los otros niños son seres separados de él.

Olvidadizo. Tu hijo probablemente no recordará a sus mejores amigos del preescolar, ni muchas otras cosas de sus primeros 3 años, debido a lo que los psicólogos llaman amnesia infantil. Mucha gente asume que tenemos recuerdos de nuestros primeros años de vida, pero no podemos acceder a ellos. Pero según Eliot, lo más probable es que "las experiencias tempranas no lleguen a grabarse en los bancos de memoria a largo plazo porque los sistemas cerebrales que se usan para formar recuerdos no funcionan plenamente todavía".

Esto no quiere decir que lo que le suceda a un niño antes de cumplir 3 años no tenga un efecto profundo en él. Lo tiene, pero probablemente no será capaz de recordarlo de manera consciente.

En otra onda. Los preescolares no piensan de la misma manera que los adultos. No tienen la capacidad de pensar con lógica. Piensan de forma literal (no pueden captar conceptos abstractos) y egocéntrica (sólo pueden pensar desde su propia perspectiva, es decir, no pueden ponerse en la piel de otra persona).

Un niño entre 4 y 6 años cree de verdad que si pones un letrero en la puerta de su cuarto que dice "No se permite la entrada a los monstruos", los montruos no entrarán. Y si te ve triste, te dará su osito de peluche, porque a él le consuela. No es capaz de entender que a ti a lo mejor lo que te ayudaría es un buen llanto y conversar con una amiga o amigo un par de horas.


Niños entre 5 y 8 años: un gran cambio

Principios y moral. Los cambios psicológicos en un niño de edad escolar le permiten entender distinciones morales basadas en un juicio interno propio.

Antes de esta edad, tu niño obedecía (bueno, al menos parte del tiempo) para que no lo castigaran; ahora, en cambio, puede entender la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal, considerar el punto de vista de otra persona, y sentir compasión y preocupación por los demás. Y se siente culpable si no cumple una regla, aunque nadie se entere.

Monólogo interior. Alrededor de los 8 años, tu hijo empieza a internalizar sus juegos imaginarios. Así que en lugar de hacer que sus muñecos o autos hablen unos con otros, es su voz interna la que dialoga. Te puede resultar un poco frustrante porque se volverá algo soñador y le costará más concentrarse, pero este tipo de juego es tan beneficioso para él como lo era el juego público de la etapa anterior.

Domina la memoria. Tu hijo, que ya recordaba cosas, empieza a entender ahora "cómo aprovechar su memoria", afirma la psicóloga educacional y autora Jane M. Healy. Hacia los 6 años, empieza a ensayar material para recordarlo y, a los 7, será capaz de organizar cosas en grupos para recordarlas mejor.

sábado, octubre 16, 2010

Guía para fortalecer la relación entre hermanos.

Cuando descubriste que estabas embarazada otra vez probablemente pensaste en los beneficios que puede traer un hermanito a tu primogénito, nunca en la rivalidad que puede provocar. Pero las peleas por los juguetes, las discusiones en el asiento trasero del auto y las disputas a la hora de cenar son lo más normal cuando hay dos o más niños en casa.

Ayudarlos a llevarse bien mientras crecen es uno de los retos más importantes que enfrentan los papás y mamás.

Deja que tus hijos se cuiden entre sí

Por muy raro que suene, la geometría es una herramienta muy útil para establecer la base de una relación armoniosa. Tendemos a pensar que la familia es una especie de triángulo con los padres en la cúspide, dirigiendo a los niños. Pero en lugar de un triángulo, es más útil visualizar un círculo en el que todos los miembros de la familia tienen algo que contribuir.

La idea, añade Keyser, consiste en animar a los niños a jugar un papel activo en el sistema de apoyo familiar. Con la práctica, serán menos rivales y más colaboradores.

"Yo lo llamo evadirme de mi trabajo", dice Keyser. "Como madre, por mucho que me guste cuidar de mis hijos y darles cariño, tengo que dejarles espacio para que se cuiden entre ellos. Eso les permite explorar una interacción que pueden ir desarrollando a lo largo de sus vidas".

Keyser cuenta una historia de su propia vida, la vez que su hijo Calvin, en un momento de exuberancia infantil (tenía 4 años) pateó accidentalmente a su hermanita, Maya. Keyser logró aguantarse las ganas de ir a consolar a la niña y dejó que lo hiciera el propio Calvin. Poco después, Maya ya no lloraba y le sonreía a su hermano.

Esa experiencia le permitió a Calvin verse a sí mismo como una persona compasiva en lugar de como un chico problemático. Y Maya pudo ver a su hermano mayor como alguien cariñoso y dulce.

A lo largo del día hay muchas oportunidades de animar a tus niños a demostrar cariño: deja que el mayor le lea a su hermanita un cuento antes de acostarse; pregúntale a la pequeña si quiere frotar la espalda del mayor antes de la siesta. Sugiérele al pequeño que le dé a su hermana mayor un beso cuando ésta llora porque no la invitaron a una fiesta. Cuando uno de los niños tiene problemas con algún amigo o está frustrado por tener que recoger el tren del salón, puedes preguntarle al otro: "¿Cómo le puedes ayudar?".

Un día te darás cuenta de que tu precaria posición en lo alto del triángulo ha cambiado por otra más segura dentro de un círculo familiar más equilibrado.


Respeta la individualidad de cada hermano

A veces es tentador decirles a tus hijos que los quieres por igual, pero la realidad es que ellos no quieren oír eso. "Ellos quieren saber que los amas de forma especial, no por igual", dice Adele Faber, coautora de un libro que marcó época: Siblings Without Rivalry. (Hermanos sin rivalidad).

"Conocí a una madre que les decía a sus hijas: 'Son mis tres ositas. Las quiero a todas por igual'. Pero eso no las dejaba satisfechas", dice Faber. En lugar de eso, podrías decir algo así: "Eres mi única Margarita. En el mundo entero no hay nadie como tú. Nadie tiene tus pensamientos, tus sentimientos ni tu manera de hacer las cosas. Tengo mucha suerte de ser tu madre".

El objetivo es que cada hijo se sienta valorado como un individuo. Otra manera de hacer esto es ofreciendo halagos específicos: "¡Qué bien! Te abotonaste la camisa tú solita". "Has limpiado el plato sin que te lo diga yo". "Al darle un trozo de esa magdalena a tu hermana le has hecho sentir bien".

Ten cuidado de no comparar, dice Faber. Nada genera más resentimiento que alabar a uno a expensas del otro. Por ejemplo, evita comentarios como estos: "¿Por qué no puedes vestirte como se viste tu hermana? Ella siempre se ve bien arreglada", o "Tu hermanito tiene mejores modales que tú, ¡y ya tienes 6 años!".

Incluso comparaciones elogiosas pueden generar hostilidad entre hermanos. Puede que tus intenciones sean buenas cuando le dices al mayor: "Ya te vistes solo, como un hombrecito, no como el bebé". Pero lo que puede suceder es que el mayor se esfuerce tanto en ser siempre mejor que su hermano pequeño, que se sienta amenazado cuando éste crezca y sea capaz de vestirse solo.

Asimismo, trata de evitar identificar a tus hijos con ciertos papeles, como el Cerebrito, la Belleza, el Tranquilo, el Agradable o el Difícil. Los niños tienen que experimentar con múltiples papeles mientras crecen, y corres el riesgo de que el Problemático se convierta en eso para toda la vida y sienta envidia del Artista o de cualquier hermano que "tenga" el papel que él desea.


Dale al primogénito la atención que merece

El recién nacido puede acaparar toda la atención pero trata de dedicar parte del tiempo a estar sola con el mayor, aunque sea unos minutos al acostarlo o, simplemente, escuchándolo de verdad cuando te habla", dice la experta y autora Marian Borden.

"Gran parte de la rivalidad entre hermanos tiene que ver con la atención", añade Borden. Hacer ver al hermano mayor que no ha sido sustituido por el pequeño y que sigue teniendo un vínculo especial contigo, previene en gran medida el resentimiento.

Piensa en maneras de ayudar a tu hijo mayor a que no se sienta relegado cuando cuidas al recién nacido. Por ejemplo, si estás a punto de darle el pecho al bebé, puedes decirle al mayor: "Ahora tengo que alimentar al bebé, ¿quieres sentarte a mi lado para que te lea algo o prefieres descansar?". Básicamente, le estás expresando que también te interesas por sus necesidades.

De vez en cuando tampoco olvides pensar en él antes que en el bebé. Alguna vez, cuando éste llore, en lugar de decir: "Espera un poco que el bebé está llorando", Faber recomienda decir: "Aguarda un minuto, chiquitín, ahora tengo que atarle el zapato a Carlos. Este hombrecito tiene que ir a la escuela". El bebé puede esperar unos cuantos minutos y el hermano mayor se da cuenta de que, a veces, tu prioridad es él.


Acepta el conflicto, no lo reprimas

Hagas lo que hagas, el conflicto entre hermanos es un elemento inevitable de la vida familiar. Esperar que tus hijos se quieran y se apoyen el uno al otro siempre, genera expectativas poco realistas, tanto en ti como en ellos.

Ayúdales a tus hijos a entender que es normal enojarse e irritarse de vez en cuando, incluso con las personas que queremos, sin que signifique que nos importan menos. Eso les ayudará a no sentirse culpables sólo por haberse enojado. Después puedes ayudarlos a encontrar maneras positivas de expresar sus sentimientos y solventar sus diferencias.


Escucha sus quejas y reconoce lo que les preocupa

Faber dice que el consejo más importante que ella da a los padres es escuchar las quejas contra los hermanos y no desecharlas sin más. "Lo mejor que puedes hacer es escuchar a cada hijo con respeto y luego animarlos a que se escuchen entre sí".

Te entrará la tentación de hacer de juez ("Siempre abusas de tu hermana pequeña"), jurado ("Me pongo del lado de Diana porque le quitas todos sus juguetes") y carcelero ("Hasta que aprendas a compartir con José tu robot, ¡castigado a tu habitación!"). Pero el truco está en aguantarte y dejar que sean ellos quienes lo resuelvan.

Simplemente escuchar al niño cuando dice que siente envidia, o está enojado o dolido con su hermano reduce su resentimiento porque se da cuenta de que lo estás apoyando. No tienes que estar de acuerdo con él. Tu papel es el de un mediador sereno que escucha la versión de cada hermano y hace que ambos se sientan comprendidos.


Ayúdalos a manejar su ira

Cuando las cosas se ponen feas, muchos padres asumen que uno de los niños es el agresor y el otro la víctima. "Esa percepción no ayuda a que encuentren una solución mutua", dice Keyser. En vez de eso lo que consigue es obligar a los padres a tomar partido por uno o por otro, y ello sólo favorece el resentimiento

Según Keyser, la mejor intervención es encontrar un medio de apoyar a los dos. "Es bueno recordar que si un niño se comporta agresivamente es porque se siente infeliz". Si uno de tus hijos le está pegando al otro, probablemente es su forma de decir: "Me siento frustrado y asustado, y no sé cómo decirte lo enojado que estoy".

Si la discusión se ha convertido en pelea, sepáralos y diles que no puedes permitir que se hagan daño. Cuando los hayas separado, dales un momento para que se tranquilicen. Luego, pídeles que expresen su frustración de una manera más positiva.

Keyser recomienda decir: "Parece que estás muy enojado. Me pregunto si hay otra manera más tranquila de expresar ese sentimiento para que tu hermano sepa lo que te ocurre".


Pasa del conflicto a la reconciliación

Faber sugiere que ayudes a tus niños a identificar sus sentimientos ("¡Ustedes dos suenan realmente enojados!") o deseos ("Santiago, ya veo que te encantaría jugar con ese camión de bomberos"). A continuación, puedes guiarlos para que encuentren una solución pacífica a su conflicto ("¿Por qué no imaginan que hay un incendio y están apagándalo juntos?", o "¿Quieren que pongamos el reloj y juegan por turnos con el camión?").

En el caso de un niño pequeño al que todavía le cueste hablar y trate de expresarse a base de patadas y gritos de rabia, puedes poner voz a sus sentimientos, por ejemplo: "Te enojó mucho que el bebé te derribara los bloques. Vamos a buscar un lugar donde puedas jugar con ellos para que eso no vuelva a pasar".

Cuando tus hijos discutan (y lo harán), es importante que te recuerdes a ti misma, y ellos recuerden, lo más importante: que la familia dura toda la vida. "Una cosa que nunca puedes quitarles a tus hijos es su historia compartida", dice Faber. "Nadie compartió esos años en esa casa con esos padres. Eso será suyo para siempre. A partir de ahí pueden formar un vínculo muy fuerte".


Respuestas estupendas para las quejas de los hermanos

¿Nunca has deseado tener una respuesta mejor para las preguntas y quejas de tus hijos respecto a sus hermanos? Veamos algunas sugerencias de Adele Faber para responder inteligentemente.

1. HERMANO MAYOR: "Por qué vas a tener otro bebé? Yo no quiero a nadie más".
En lugar de: "Verás cómo quieres al bebé. Vas a tener a alguien con quien jugar".
Considera: "¿Eso es lo que sientes? Cuéntame más. Luego te diré que tú siempre serás mi único y queridísimo hijo mayor".

2. HERMANO MAYOR: "¿A quién quieres más?"
En lugar de: "Los quiero a los dos igual"
Considera: "Esa es una pregunta muy difícil porque los dos son especiales para mí. Los quiero a cada uno por ser como son".

3. HERMANO MAYOR: "¡Ga, ga, gu gu … ua, ua … mamá!".
En lugar de: "Deja de comportarte como un bebé. Ya eres un niño grande".
Considera: "¿Quieres jugar a los bebés? Ven, siéntate en mis rodillas para que te acune".

4. HERMANO MAYOR: "Siempre le prestas más atención a ella que a mí".
En lugar de: "¡Eso no es verdad! Te presto atención constantemente".
Considera: "¿Te gustaría pasar más tiempo conmigo? A mí también me gustaría pasar más tiempo contigo. ¿Quieres que juguemos los dos solos más tarde?"

5. HERMANO MAYOR: "¿Por qué siempre te pones de su lado?"
En lugar de: "Yo no me pongo siempre de su lado, pero a veces tú te comportas muy mal con tu hermanito".
Considera: "¿Eso crees? ¿Por qué no me ayudas a entender mejor lo que sientes para que pueda ser justa con los dos?"

6. HERMANO MAYOR: "Odio a mi hermana"
En lugar de: "No es verdad; quieres a tu hermana"
Considera: "Algo de lo que ha dicho o hecho tu hermana te ha enojado mucho".

7. HERMANO MAYOR: "Me gustaría que este bebé no hubiese nacido nunca".
En lugar de: "¿Cómo puedes decir algo tan desagradable de tu hermanito?"
Considera: "Algunas veces sí que te gusta el bebé, pero ahora no lo quieres aquí. Yo sé que los bebés pueden ser muy molestos a veces, pero cuando sea más mayor y puedas jugar con él te encantará".

Cómo decirle a tus hijos que perdiste el bebé que esperabas.

La pérdida de un hermanito que estaba por nacer es uno de los temas más difíciles de explicar a un niño pequeño, especialmente cuando tú estás luchando por superar esa pérdida.

Al igual que los adultos, los niños tienen maneras diferentes de reaccionar, de mostrar sus sentimientos y de hablar sobre la pérdida de un ser querido o anhelado. Tú conoces a tu hijo mejor que nadie y esto puede ayudarte a decidir cuál es la mejor manera de decírselo y cuándo hacerlo.

¿Necesitas decírselo?

A lo mejor decides que tu hijo es demasiado pequeño para entender lo que acaba de suceder, o a lo mejor quieres evitar una explicación que podría resultar difícil o angustiante. Si el embarazo concluyó pronto, es posible que tu hijo no haya llegado a asimilar la llegada de un bebé, pero si sufriste la pérdida cuando el embarazo ya estaba avanzado y tu niño tenía expectativas sobre la llegada de su hermanito, necesita una explicación sobre lo sucedido.

Aunque quizá no alcance a comprender del todo lo que le expliques, incluso los niños más pequeños se dan cuenta de los sentimientos de quienes los rodean y saben cuándo algo va mal. Por ejemplo, puede que hayas estado alterada o distraída mientras estabas con tu niño pequeño, o hayas estado un tiempo sin verlos debido a lo que te ha ocurrido y saben que algo anda mal. Necesitan que les asegures que todo irá bien.

Reacciones comunes.

Los niños pequeños pueden reaccionar de formas diferentes ante el sentimiento de tristeza y pérdida. No te sorprendas si, por ejemplo, tu hijo no se despega de ti, da un paso atrás en cosas que tenía superadas como ir al baño solo, o le asusta ir a su guardería de siempre. Al fin y al cabo, su rutina diaria puede haberse alterado y está luchando por entender por qué los adultos que lo rodean están tan tristes. Por otro lado, a lo mejor no expresa ninguna reacción ante la pérdida o puede pasar de un momento de inmensa tristeza a otro de alegría. Aunque esto puede resultar raro para los adultos, para los niños es perfectamente normal porque lidian con sus sentimientos poco a poco, no a grandes dosis.


Explicar la pérdida de un embarazo.

- No esquives sus preguntas.
Los niños a menudo preguntan "¿dónde se fue el bebé?" o "¿cuándo regresará el bebé?" Es normal que tu niño pequeño muestre curiosidad por lo sucedido, así que responde sus preguntas de forma simple y suave. Puede resultarte de ayuda leerle cuentos sobre niños que pierden a su mascota o a sus abuelos.

- Responde de forma simple, pero con tacto
Los niños pequeños no pueden asimilar mucha información de una vez. A esta edad, es más eficaz explicarles lo que ha sucedido de forma muy sencilla, en lugar de por qué ha sucedido: "El bebé no estaba creciendo como tú dentro de la barriguita de mamá, su cuerpo ha dejado de funcionar, ya no puede comer o dormir y no siente dolor".

“Sin embargo, cuando es menor de cinco años, un niño no tiene noción de lo que es el funcionamiento del cuerpo, sentir dolor o la muerte. No tiene capacidad para recibir esa información”. “En África, donde el índice de mortalidad infantil es tan elevado, se les explica de forma breve y simple. Se les dice que los bebés vienen del paraíso de las almas, y que si no se acostumbran a estar aquí, regresan a ese paraíso. Como si fuera una fábula, como una mariposita que venía a quedarse y decidió irse otra vez”, explica el psicólogo.

- Evita eufemismos.

Frases comunes en los adultos como "falleció" o "descansa en paz", no significan nada para un niño pequeño. De la misma manera, los niños piensan de forma muy literal, así que evita decir que el bebé está "durmiendo", “perdido” o "se ha marchado", sin mayores explicaciones porque tu niño podría temer ir a dormir o se asustaría cada vez que tienes que ir a la tienda o a trabajar, por si no regresas.

- Explicaciones relacionadas con la religión.
Lo que le expliques a tu hijo acerca de la muerte y lo que sucede después de morir depende de tus creencias metafísicas o religiosas. Si eres una persona religiosa, esto podría ayudarte a ofrecer consuelo a tu hijo. Pero es aconsejable que pienses con detalle sobre lo que le dirás para no confundirlo más.
Si le explicas que su hermanita era tan buena que Dios decidió llevársela, puede empezar a pensar si él debería ser malo para no ir con Dios y quedarse con papá y mamá. Puedes decirle algo como "estamos muy tristes porque tu hermanita no está con nosotros y la extrañamos, pero está con Dios y ahora él la cuidará", para ofrecerle consuelo sin acumular más preocupaciones.

- Expresa tus propias emociones
El dolor es una parte importante de la sanación espiritual, tanto para los adultos como para los niños. Explícale que los mayores necesitan también llorar de vez en cuando, y que te sientes triste porque extrañas al bebé. Tu niño se da cuenta rápidamente de tus cambios de humor y se preocupará más si siente que algo va mal e intentas esconderlo.

Habla de la muerte del bebé.
Si tu niño sabía que esperaba un hermanito y tenía sentimientos contradictorios al respecto, podría sentirse culpable de la muerte del bebé. O podría estar disgustado porque ya no cumplirá el papel de hermano mayor para el cual lo habías estado preparando. Quizás le puedes sugerir que haga un dibujo o un regalito especial para el bebé a modo de despedida.

- Prepárate para reacciones inesperadas.
Al igual que los adultos, los niños pueden sentirse tristes, culpables o enojados después de perder a su hermanito o hermanita. Explícale que no es su culpa y no te sorprenda que se enoje contigo, con los doctores o la partera, incluso con el bebé difunto. Prepárate para más rabietas y berrinches, que serán una forma de canalizar su tristeza y frustración (aunque no parezca que la rabieta esté relacionada con la pérdida) o como una reacción a la tensión y la tristeza que se vive en la casa en esos momentos.

- Prepárate para que el tema de la muerte del bebé surja varias veces.
Tendrás que responder las mismas preguntas de tu hijo una y otra vez porque él está luchando por entender el concepto de ausencia “permanente” o muerte del bebé. También podría preguntarte cosas nuevas a medida que entienda más sobre la muerte. No creas que el hecho de que te haga la misma pregunta una y otra vez se deba a que no se lo explicaste bien a la primera porque esto es normal. Respóndele con toda la paciencia que te sea posible.

- Haz lo posible para que la vida de tu hijo regrese a la normalidad.
No empeores la pérdida de tu hijo, abandonando su rutina y las actividades que dan estabilidad a su vida, y dale una sensación de seguridad. Los abuelos y amigos de la familia pueden ayudarte a darle este apoyo. Será inevitable que su rutina cambie un poco, pero cuanto antes regrese a la normalidad, mejor será para tu hijo pequeño porque necesita ir a dormir, levantarse y comer a su hora habitual. Y si está en una guardería, debe regresar para ver a sus amiguitos y jugar.

- No intentes ser perfecta.
Está bien llorar frente a tu hijo pequeño, y no puedes exigirte a ti misma el responder todas sus preguntas a la perfección. Pide ayuda a amigos y familiares y recuerda que debes cuidar de ti, no abandonarte; eso te ayudará a cuidar también mejor de tu hijo ahora y también más adelante. Si al cabo de unos meses te preocupa no poder regresar a tu estado de ánimo habitual, es importante que hables con tu doctor o tu partera y consideres una terapia de ayuda.

- Anticipa las reacciones a un embarazo futuro.
Tu hijo puede necesitar mucho ánimo y apoyo para creer que perder un bebé no es normal, especialmente si planeas un nuevo embarazo. Algunos padres no quieren anunciarlo a sus hijos hasta que pasaron el primer trimestre. Encontrarás consejos y apoyo en nuestra comunidad

7 Trucos para educar a tus hijos.


A la hora de educar a niños mayores de un año, la clave está en mantenerse constante:

1. Elige tus prioridades

No intentes solucionar todos los problemas de disciplina de una vez. Elige uno o dos, recuerda que uno de las mas frecuentes sera como terminar con las rabietas.


2. Prepárate para una larga lucha

Tardarás unas tres semanas en corregir una mala conducta. Ponte en el lugar de tu hijito: "Antes yo no recogía mis juguetes hasta que mamá gritaba. Ahora tengo que hacerlo la primera vez que me lo dice. No entiendo".


3. Apunta en un papel para recordar

Déjate apuntes que digan: "No discutas" o "Busca la cooperación" o "No te rindas ante sus súplicas". Estas notas ayudan muchísimo, sobre todo si los dejas a la vista. Y recuerde las "3 Cs" de la disciplina: "Calma, Consistencia, y Cariño".


4. Busca una buena ocasión

En lugar de caer en la tentación de aplicarle un "tratamiento de emergencia" justo antes de una gran fiesta o de las festividades de fin de año, elige una época más estable y predecible, y tendrás mucho más éxito.


5. Recuerda que habrá resistencia

Tu hijito te desafiará por más consistente que seas. O puede que al principio responda bien y en seguida regrese a su conducta habitual. No te desesperes, porque te está poniendo a prueba.


6. No trates de hacerlo sola

Busca apoyo en tu pareja, los abuelos, profesores y personas que cuidan a tu hijito.


7. Suelta un poco la rienda

La falta de constancia por accidente indica a tu niño que esa norma no es tan importante. Pero si le avisas que vas a hacer una excepción, estás fortaleciendo una norma: "Como vas a estar con los abuelitos, no tienes que recoger tu habitación hasta que regreses".

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