viernes, septiembre 18, 2009

Señales de que tu hijo te ama de verdad.


1. Tu recién nacido te mira fijamente a los ojos: eso significa que se está esforzando por memorizar tu fisonomía. No entiende nada más sobre el mundo al cual acaba de llegar, pero ya sabe que eres importante para él.

2. Tu bebé piensa en ti incluso cuando no estás presente. Entre los 8 y los 12 meses de edad, empezará a fruncir el ceño y buscarte por todos los lados cuando salgas de la habitación, y sonreirá cuando regreses.

3. Tu niño de 12 a 36 meses tiene berrinches espeluznantes. No te asustes, porque esas terribles bullas no significan que te ha dejado de querer. La verdad es que no se sentiría con la confianza de mostrarse tan lastimado o enojado si no estuviera seguro de que lo seguirías amando después de la pataleta.

4. Tu niño de 12 a 36 meses corre hacia ti para que lo consueles cuando se cae o está triste. A esta edad los niños aún no entienden completamente el significado de las palabras "te amo", pero sus actitudes te lo dicen todo.

5. Tu preescolar te regala una flor recogida en el jardín, un corazón pintado con sus deditos, una piedra de colores o algún otro obsequio muy especial.

6. Tu preescolar quiere tu aprobación. Trata de ayudarte en todo lo que haces y busca oportunidades de llamar tu atención. "¡Mírame, Mami!" son sus palabras favoritas.

7. Tu niño en edad escolar te cuenta sus secretos, como su primer amor o algo muy vergonzoso que le ha pasado. Eres su confidente, aunque en público huya de tus abrazos y besos.

Comer me tranquiliza cuando me siento sola/o, deprimida/o o ansiosa/o.

A veces todo empieza al pensar en alguna comida que me prohíbo comer cuando estoy haciendo dieta. Otras veces como compulsivamente cuando me siento sola, deprimida o ansiosa. Me llego a sentir muy tensa y vacía.

Intento superar el impulso a comer pero éste se vuelve cada vez más fuerte. La única forma que conozco para liberarme de estos sentimientos es comiendo compulsivamente. Ello me permite enmascarar los sentimientos de amargura y borrar cualquier problema que me esté agobiando. Lo malo es que esa sensación pronto es reemplazada por la de sentirme agotada, culpable y enojada conmigo misma". María (paciente)

¿Qué es trastorno por atracón?

Cuando se habla de Trastornos Alimentarios, comúnmente se piensa en la Bulimia y la Anorexia como patologías únicas dentro de esta categoría. Sin embargo, en el transcurso de los últimos años, como consecuencia de estudios e investigaciones científicas se ha ido perfilando un cuadro que presenta características particulares y que se conoce con el nombre de Trastorno del Comer Compulsivo o Trastorno por Atracón.

Si bien este Trastorno comparte con la Bulimia el rasgo central: "el comer compulsivamente", se diferencia en que la persona que lo padece, no incluye conductas compensatorias inadecuadas (purgas, auto provocación del vómito, ejercicio intenso, ayuno, dietas restrictivas); y es mayormente visto en poblaciones obesas.

En promedio, el episodio de atracón puede ocurrir por lo menos dos días a la semana, en un período mínimo de seis meses.

El Trastorno puede presentarse tanto en hombres como en mujeres, siendo su frecuencia ligeramente mayor en el sexo femenino, en una proporción 3-2.

Los manuales de diagnósticos internacionales informan que entre un 15 a 50% de las personas en tratamiento para adelgazar padecen Trastornos por Atracón, otros autores informan tasas aproximadas del 30 %. Por otro lado, se sabe que la aparición y mantenimiento del Trastorno por Atracón tiene una relación directamente proporcional a la restricción alimentaria o dieta restrictiva.


¿Qué es comer compulsivamente?

Es una conducta alimentaria que presenta dos características básicas.

La ingesta de gran cantidad de alimentos en cada episodio, la cual resulta ser claramente superior a la que comería una persona normal en un período de tiempo (por ejemplo dos horas) y en circunstancias similares.
La sensación de pérdida de control (comer rápidamente, comer sin hambre, comer a escondidas para ocultar la voracidad, etc.)

¿Qué efectos produce el atracón?

Las consecuencias emocionales inmediatas de los atracones son profundos sentimientos de frustracciones, enojos, ansiedad, soledad, aburrimiento o desesperación. La mayoría sienten mucha verguenza de sus propias conductas y por lo tanto tienden a mantenerlo oculto por mucho tiempo, incluso años.

El resultado es un deterioro progresivo de la calidad de vida, ya que los episodios tienen repercusiones directas sobre la salud física y psicológica, afectando todas las áreas de la persona:individual, familiar y social. Además, generalmente trae aparejado el aumendo de peso, que puede llegar incluso a la obesidad masiva, con todos los riesgos que esta implica.

"Me siento tan avergonzada por lo que hago que para ocultarlo intento comer de una manera relativamente normal ante los demás, pero, después, en el momento que nadie me ve, voy a la cocina y acobo con las sobras en secreto." Claudia (paciente)


¿Cómo se desencadena habitualmente un atracón?

En general las personas manifiestan encontrarse comiendo compulsivamente a partir de sentimientos desagradables. Sentirse deprimido es un estímulo particularmente poderoso. Otros desencadenantes emocionales pueden ser la ansiedad, el enojo, la soledad, el aburrimiento, la irritabilidad o la desesperación.

¿Qué relación hay entre dieta y atracón?

El hacer dietas restrictivas mantiene una relación directamente proporcional con el atracón. A mayor restricción alimentaria, mayor probabilidad de descontrol y desorden con la comida. Como consecuencia aparece el aumento de peso dando lugar a importantes cuadros de sobrepeso y obesidad. Comer demasiado poco genera una presión psicológica y fisiológica que conduce a la sobreingesta.

Una vez que este patrón alimentario caótico se instala tiende a auto mantenerse y hacerse más crónico.

"Empecé a comer compulsivamente cuando tenía 17 años. Cada ingesta me hacía sentir peor, me hacía odiarme aún más. Nunca admití mi problema ante nadie. Me justificaba negando lo que había comido o la cantidad ingerida. Ahora mirando hacia atrás, veo los años que he perdido (casi 16) pensando continuamente en la comida y en mi peso. Fueron muchos años desperdiciados, sintiéndome deprimida y odiándome a mí misma. No sabía qué hacer, pero no quería que mi epitafio dijera:-El deseo de Julia fue ser delgada-. Esto es lo que finalmente me permitió tomar la decisión de pedir ayuda e iniciar un tratamiento." Luisa (paciente)


¿Ante este cuadro, qué hacer?

En primer lugar, no resignarse a vivir con un problema que deteriora progresivamente la calidad de vida y limita el desarrollo y bienestar personal, familiar y social.

Pensar que este problema no tiene solución, o aceptar vivir con él adaptando todo el estilo de vida a las condiciones que el problema impone, es erróneo.

Las altas tasas de fracaso de tratamiento informadas según investigaciones se deben al rechazo por parte de estos pacientes a la intervención psicológica, ya que no entienden la relación existente entre los factores psicológicos y la conducta requerida para dejar de comer en exceso (Melamed y Bunge, 2000).

Es importante saber que hoy por hoy existen tratamientos especializados altamente eficases para respuesta a esta patología. La eficacia doe los mismos radica en el acompañamiento de la indicación nutricional con una intervención psicológica especializada.

Por lo tanto aceptar lo que a uno le está pasando, tomar conciencia de su gravedad y consecuencia, y pedir ayuda se convierten en pasos fundamentales para la búsqueda de soluciones alternativas a una posibilidad de vida diferente.

¿Está siempre preocupado? GAD. Una enfermedad real.

¿Se preocupa constantemente? Marque a continuación todos los problemas que ha tenido a menudo durante los últimos seis meses.

Nunca dejo de preocuparme de cosas, ya sean grandes o pequeñas.
Me da dolor de cabeza y otros dolores y malestares sin razón alguna.
A menudo siento tensión y es difícil relajarme.
Me cuesta mantener mi mente enfocada en una cosa a la vez.
Me pongo de mal humor.
Siento compulsividad. (Comida, sexo, juego, fumar, beber)
Me cuesta dormirme o mantenerme dormido.
Transpiro mucho y siento “sofocos”.
A veces siento un nudo en mi garganta o siento deseos de vomitar cuando me preocupo.

Si usted marcó más de uno de estos síntomas, puede ser que padezca de Transtorno de Ansiedad Generalizada (GAD).

Usted no ha causado esta enfermedad y no tiene que sufrirla tampoco.

¡Podrá sentirse mejor y vivir como antes!

1. ¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada (GAD)?

El Trastorno de Ansiedad Generalizada, o GAD por sus siglas en inglés, es una enfermedad real. Se puede tratar con medicamentos y terapia.

Si sufre de GAD, usted se preocupa todo el tiempo por su familia, su salud y su trabajo, aún cuando no hay motivo. A veces su preocupación no es causada por nada específico, pero aún así se siente tenso(a) y preocupado(a) todo el día. También sufre de dolores y malestares sin razón y también se siente cansado(a) a menudo.

Todas las personas se preocupan de vez en cuando, pero las que padecen de GAD se mantienen preocupadas constantemente, sienten miedo de que va a ocurrir lo peor y no se pueden relajar.

2. ¿Cuándo comienza el trastorno de ansiedad generalizada (GAD) y cuánto tiempo dura?

A menudo el GAD comienza en la niñez o adolescencia. También puede comenzar en la edad adulta. Esta enfermedad es más común en las mujeres que en los hombres.

Es posible que las personas que sufren de GAD visiten a su médico muchas veces antes de que se determine qué es lo que tienen en realidad. Le piden a su médico que les recete medicamentos para ayudarles con los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada (GAD) como dolores de cabeza o el insomnio, pero no reciben ayuda para la causa principal, que es el GAD.

3. ¿Soy yo la única persona que sufre de esta enfermedad?

No. No es la única. En un año, 4 millones de personas en los Estados Unidos sufren de GAD.

4. ¿Qué puedo hacer para ayudarme?

Dígale a su médico que se siente constantemente preocupado
y tenso. Dígale también sobre cualquier otro síntoma de GAD que esté padeciendo, tal como dolores y malestares sin motivo o insomnio. Cuéntele si estos síntomas no le permiten cumplir con sus responsabilidades diarias y vivir su vida. Si lo desea, muéstrele este folleto, pues le puede ayudar a explicar cómo se siente. Pídale a su médico que lo examine para asegurarse de que no tiene otra enfermedad diferente.

Pregúntele a su médico si él o ella ha ayudado a otras personas que sufren de GAD. Existen cursos especiales para capacitar a los médicos a tratar a las personas con GAD. Si su médico no ha recibido estos cursos especiales, pídale que le proporcione el nombre de otro médico o consejero que sí los haya hecho.

Obtenga más información. Llame al teléfono 1-88-88- ANXIETY 1-888-826-9438) para que le envíen información gratis por correo.

¿Media naranja o sólo un tercio?

Sin caer en el extremo de suponer que tu pareja te está engañando cada vez que tiene algún comportamiento extraño, conviene estar atento a una serie de “señales de alarma” que pueden indicar que tu “media naranja” se ha convertido en un tercio de naranja, porque comparte su vida amorosa y sexual con otra persona.

Todo empieza como un "flirt"

"Siempre me acompañará el sentimiento de culpa”. “En mi vida pública, siempre he exigido que la gente asuma la responsabilidad de su conducta. No puedo pedir menos, ni lo haré, a mí mismo. Por ello, presento mi dimisión del puesto de gobernador". "Siento mucho no haber estado a la altura de lo que se esperaba de mi. Con toda sinceridad, pido perdón". Con estas frases, pronunciadas en presencia de su esposa y de la prensa, el más alto funcionario del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer, presentó su renuncia debido a un escándalo sexual, después de que saliera a la luz que estaba siendo investigado por el uso de un servicio de prostitución.

La infidelidad -o mejor dicho el hecho de que se descubra una infidelidad- no siempre tiene consecuencias tan públicas y notorias, como la de acabar con una prometedora carrera política, pero siempre supone un terremoto psicológico y emocional, para el engañado y el engañador, para el descubierto y el descubridor.

Las razones que llevan a una persona a serle infiel a su pareja son muy variadas. De hecho, la mayoría de las relaciones pasan por momentos críticos, los cuales suelen ser causa o consecuencia de una infidelidad.

Las estadísticas demuestran que la infidelidad no es siempre el resultado de un matrimonio que atraviesa una crisis o está en conflicto, sino que muchas veces comienza como una experiencia de coqueteo o seducción, cuya evolución no se puede controlar y termina en una relación sexual.

Cuando uno de los dos rompe el compromiso de lealtad sentimental que contrajo con el otro y se quiebra la promesa de exclusividad sexual respecto de la otra persona, suele dejar inadvertidamente una serie de pistas sutiles que le delatan.
9 de cada 10 se descubren por el celular
Acceder al móvil de la “media naranja” para leer los mensajes de texto archivados o consultar la factura de ese teléfono para comprobar cuáles han sido los números más marcados durante el mes, suele ser uno de los caminos más directos para obtener indicios o pruebas de un posible engaño amoroso.

De hecho, un reciente estudio efectuado en Italia, solicitado por una compañía de detectives especializada en descubrir las infidelidades, señala que en 9 de cada 10 relaciones clandestinas está presente la telefonía móvil.

Pero hay muchos otros indicios de que nuestra pareja se está alejando de nosotros y acercando “peligrosamente” a otra persona, o que ya transita el escabroso camino de la infidelidad.

¿Cómo descubrirlos a ellos?

Se muestran inseguros al explicar las razones por las cuales han permanecido fuera de su casa o con qué persona han estado.

Reciben misteriosas llamadas telefónicas ante las cuales intentan mostrarse naturales y espontáneos sin conseguirlo.

Dan explicaciones y detalles innecesarios respecto de lo que van a hacer aunque nadie se los pida.

Exhiben una repentina sobrecarga de trabajo que los obliga a permanecer mucho tiempo fuera del hogar.

Salen con amigos con una llamativa frecuencia.

Ponen un inusual cuidado en su forma de vestir y en “mimar” su aspecto físico.

Muestran un persistente desinterés sexual y una actitud distante que disuade de cualquier acercamiento y enfría la relación.

Recalcan continuamente los defectos y carencias de su pareja y discuten por cualquier motivo.

Al volver a su casa se ponen de mal humor, lo cual significa que están más felices fuera y con otra persona que con su mujer.



¿Cómo descubrirlas a ellas?

Acostumbran mostrarse ariscas para disimular que están enamoradas y felices.

Tienen algunos gastos excesivos e injustificados de dinero.

Se muestran sonrientes sin causa aparente y pasan por alto muchas actitudes masculinas que antes les fastidiaban.

Al hablar con su pareja hacen gala de una aguda ironía, sin preocuparse demasiado por la reacción del otro.

Cuando salen de compras, tardan mucho más de lo usual y afirman que se han encontrado con una amiga.

Se equivocan y llaman al hombre por otro nombre o hacen comentarios sobre cosas que creen haber dicho a su pareja, pero que en realidad han compartido con “el otro”.

Ponen excusas para evitar salir con su pareja o compartir momentos de intimidad o directamente muestran rechazo.

Cambian de repente sus gustos en cuanto a indumentaria, comida, música o cine.

Se muestran más preocupadas por su ropa, silueta y peinado y se esmeran por lucir atractivas cada vez que salen.

Síndrome del nido vacío.

El síndrome del nido vacío es una sensación general de soledad que los padres u otros tutores pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar. Aunque es más común en las mujeres, puede ocurrir en ambos sexos. El matrimonio de un hijo o hija puede provocar sentimientos parecidos, ya que el papel e influencia de los padres a menudo se vuelve menos importante que el del nuevo cónyuge.

Un lazo maternal o paternal fuerte entre uno o ambos padres y su hijo puede empeorar esta condición. El papel de un padre cuando el hijo aún vive con ellos es más inmediato y cercano que el que es posible cuando viven en diferentes hogares, particularmente si la distancia física entre uno y otro significa una mayor dificultad para visitarse.

Factores sociales y culturales

El síndrome del nido vacío se ha vuelto más importante en los tiempos modernos a medida que las familias extendidas son menos comunes que en las generaciones pasadas y las personas de la tercera edad empiezan a vivir solos.

En muchas culturas, como las de África, India, Medio Oriente y el Este Asiático, los ancianos son altamente estimados y se considera que sus descendientes tienen la obligación de cuidarlos y respetarlos. En contraste con la mayoría de las sociedades occidentales, las familias extendidas son comunes en esas regiones. Sin embargo, a medida que las ciudades adoptan costumbres occidentales como parte de su industrialización, los valores están cambiando gradualmente. En una sociedad moderna, a veces resulta impráctico o inconveniente vivir con uno de los padres o cuidar de ellos exhaustivamente. Esto también se aplica si dichos padres fueron abusivos o represivos. El síndrome del nido vacío también está empezando a surgir en algunas de esas naciones, donde los valores tradicionales entran en conflicto con la occidentalización. Este ha sido el caso de Hong Kong

Tratamiento

Es normal que los padres tengan mucho más tiempo libre cuando un hijo se va del hogar, especialmente si ya no quedan más hijos en casa. Normalmente se aconseja que los padres encuentren nuevas actividades y distracciones para ocupar ese tiempo. Sin embargo, algunas depresiones pueden ser muy severas, en cuyo caso se recomienda que se busque ayuda profesional.

Síndrome alcohólico fetal. SAF

El síndrome alcohólico fetal es un trastorno permanente provocado por la exposición del embrión y del feto al alcohol ingerido por la madre durante el periodo de gestación.

El síndrome alcohólico fetal fue nombrado en 1973 por dos especialistas en malformaciones, Kenneth Lyons Jones y David W. Smith, de la Escuela Médica de la Universidad de Washington, en Seattle. Estos médicos identificaron un patrón de defectos craneofaciales, en las extremidades y cardiovasculares, asociados con deficiencias en el crecimiento prenatal y demoras en el desarrollo. El patrón de malformaciones indicaba que el daño era prenatal. La noticia de este descubrimiento fue impactante, y en un principio se encontró con rechazos y actitudes de descreimiento.

Investigadores en Francia, Suecia y Estados Unidos estaban sorprendidos por lo parecido que esos chicos se veían, aunque no estaban relacionados (familiarmente), y por lo parecido que eran sus comportamientos, siempre sin foco (desconcentrados) e hiperactivos.

¿Qué es el SAF?

El consumo de alcohol durante el período prenatal puede provocar un espectro de trastornos. Uno de los efectos más graves del consumo de alcohol durante el embarazo es el síndrome alcohólico fetal (SAF). El SAF es una de las primeras causas prevenibles de retardo mental y defectos congénitos. Si una mujer bebe alcohol durante el embarazo, su bebé puede nacer con el SAF, una afección que incapacita tanto mental como físicamente de por vida. El SAF se caracteriza por (1) rasgos faciales anormales, (2) deficiencias del desarrollo y (3) problemas del sistema nervioso central (SNC). Las personas con SAF pueden tener problemas de aprendizaje, memoria, período de atención, comunicación, visión y audición. Estos problemas a menudo conllevan a dificultades en la escuela y a problemas de socialización. El SAF es una afección permanente. Afecta todos los aspectos de la vida de una persona y la vida de su familia. Sin embargo, el SAF es una afección 100% prevenible, si la mujer no bebe alcohol durante el embarazo.

Se han utilizado muchos términos para describir a los niños que tienen algunos síntomas clínicos (pero no todos) del SAF. Tres de ellos son: efectos del alcohol fetal, trastorno del neurodesarrollo relacionado con el alcohol y defectos del nacimiento relacionados con el alcohol (FAE, ARND, ARBD, por sus siglas en inglés, respectivamente). Se ha utilizado FAE para describir a los niños que tienen todas las características diagnósticas del SAF, pero en grados leves o de menor gravedad. En 1996, el Instituto de Medicina, (IOM, por sus siglas en inglés) sustituyó FAE por los términos ARND y ARBD. Los que padecen ARND pueden tener problemas funcionales o mentales asociados al consumo de bebidas alcohólicas durante el embarazo, entre los cuales se encuentran las anomalías conductuales y cognoscitivas. Algunos ejemplos son las dificultades de aprendizaje, el rendimiento escolar deficiente y poco control de los impulsos. Es posible que tengan dificultades con las destrezas matemáticas, de memoria, atención y juicio. Los que padecen ARBD pueden tener problemas del corazón, los riñones, los huesos y la audición.

¿Cuáles son las características de los niños con SAF?

El SAF es el extremo grave de un espectro de efectos que pueden presentarse si una mujer consume bebidas alcohólicas durante el embarazo. La muerte fetal es la consecuencia más grave. El SAF es un trastorno que se caracteriza por rasgos faciales anormales y por problemas del desarrollo y del sistema nervioso central (SNC). Si una mujer embarazada bebe alcohol, pero su hijo no presenta todos los síntomas del SAF, es posible que el bebé tenga un defecto del neurodesarrollo relacionado con el alcohol (ARND). Los niños con ARND no presentan el SAF completo, pero puede que tengan problemas de aprendizaje y de conducta debido a que estuvieron expuestos al alcohol durante el período prenatal. Si usted piensa que un niño puede que tenga SAF o sufre de otros efectos relacionados con el alcohol, comuníquese con un médico. Es posible que los niños con SAF o ARND tengan las siguientes características o conductas:

* pequeños para su edad gestacional o talla pequeña en comparación con niños de la misma edad;
* anomalías faciales, tales como aperturas oculares pequeñas;
* mala coordinación;
* conducta hiperactiva;
* discapacidades del aprendizaje;
* discapacidades del desarrollo (p. ej. retardo en el habla y en el lenguaje);
* retardo mental o bajo QI;
* problemas en el vivir diario;
* capacidad de razonamiento y juicio deficiente;
* dificultades para dormir y problemas de succión en la infancia.

Los niños con SAF enfrentan el riesgo de presentar problemas siquiátricos y conductas delictivas, quedar desempleados e interrumpir su educación. Estas afecciones secundarias (en inglés) son problemas que no están presentes en el momento del nacimiento, sino que podrían surgir como consecuencia del SAF. Estas afecciones pueden ser muy graves, sin embargo, se han determinado que existen factores de protección (en inglés) que pueden ayudar a los individuos con estos problemas. Por ejemplo, un niño a quien se le diagnostica la afección a temprana edad puede beneficiarse de clases educativas especiales y tener acceso a servicios sociales que pueden ayudarlo tanto a él como a su familia. Los niños con SAF que reciben educación especial tienen más probabilidad de aprovechar al máximo su potencial de desarrollo y educativo. Además, los niños con SAF necesitan un hogar estable, que los apoye y quiera a fin de evitar alteraciones, estilos de vida provisionales y relaciones dañinas. Los niños con SAF que viven en hogares abusivos o inestables o que participan en la violencia juvenil son más propensos a presentar afecciones secundarias que los niños con SAF que no han tenido estas experiencias negativas.

¿Cómo podemos prevenir el SAF?

Tanto el SAF como cualquier otra afección relacionada con el alcohol prenatal son totalmente prevenibles, si la mujer no bebe alcohol durante el embarazo o mientras pueda quedar embarazada. Si una mujer bebe alcohol durante el embrazo, nunca es muy tarde para dejar de hacerlo. Mientras más pronto una mujer deje de beber, tanto mejor será para el bebé y para ella. Si una mujer no puede dejar de beber, debe comunicarse con su médico, con Alcohólicos Anónimos o con un centro de tratamiento del alcoholismo, si es necesario. La Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental (Substance Abuse and Mental Health Services Administration, SAMHSA) tiene un Localizador de instituciones para el tratamiento del abuso de sustancias (en inglés). Este localizador ayuda a las personas a encontrar programas de tratamiento contra las drogas y el alcohol cerca de los lugares donde viven. Si una mujer es sexualmente activa y no está usando ningún tipo eficaz de anticonceptivos, no debería beber alcohol, pues podría estar embarazada y no saberlo sino hasta varias semanas más tarde.

Las madres no son las únicas personas que pueden prevenir el SAF. El padre también desempeña un papel importante a la hora de ayudar a la madre a abstenerse de beber alcohol durante el embarazo. Puede ayudarla a que se abstenga de beber alcohol si evita situaciones sociales donde se consume alcohol y si él también deja de hacerlo. Otras personas importantes, familiares, escuelas, organizaciones de servicios sociales y de salud y las comunidades pueden ayudar a prevenir el SAF a través de la educación y la intervención.

Para reducir el consumo de alcohol durante el período prenatal, los esfuerzos de prevención deben estar dirigidos no solamente a las mujeres embarazadas que consumen bebidas alcohólicas, sino también a aquellas que pudieran quedar embarazadas, beben a niveles peligrosos y tienen relaciones sexuales sin protección.

Rivalidad entre hermanos.

Si uno de tus hijos tiene ya dos o tres años y es el pequeño de la familia, para ahora ya empieza a darse cuenta de que sus hermanos mayores tienen más privilegios e independencia que él. Al mismo tiempo, el hermano mayor está descubriendo que no quiere que su hermano chico lo siga por todas partes. El resultado: constantes discusiones, burlas, acusaciones, empujones y golpes hasta un punto en que piensas que te van a volver loca.

La verdad es que algunos hermanos y hermanas van a chocar todas sus vidas, así que es mejor que aceptes que cierto nivel de conflicto a tu alrededor es inevitable. Por otro lado, es bueno que tus hijos aprendan cuanto antes la importancia de respetarse y de saber resolver sus propios problemas. Mediar en los conflictos fraternos no es algo fácil, pero con un poco de cuidado y mucha comprensión podrás navegar las situaciones, reducir los dolores de cabeza y mantener la paz y armonía del hogar.


Qué puedes hacer si tus hijos se pelean mucho

Trata de no estimular la competencia. Resiste la tentación de compararlos. El clásico: "¿Por qué no puedes ser más como tu hermano?" seguro que hiere los sentimientos de alguien. En su lugar, destaca los atributos propios de cada niño: "Enrique, qué bien te has puesto la camiseta. Y Raquel, estoy orgullosa de que escribiste el cuento tú solita". Siempre que puedas, halágalos a ambos a la vez: "¡Qué bien, hoy nadie derramó la leche!".

No busques la igualdad por todos los medios. Cuando los padres, con la mejor intención, buscan tratar a sus hijos equitativamente, crean más problemas de los que resuelven. Trata a tus niños como individuos. Llegará un momento, si es que no ha llegado ya, en que uno de ellos vaya a una clase de gimnasia para la que el otro es demasiado pequeño. Y los dos van a pasar por ver cómo su hermano celebra su cumpleaños y le toca abrir montañas de regalos mientras ellos no reciben nada.

En vez de buscar la igualdad, diles a tus niños que siempre tratarás de ser justa: eso es todo lo que puedes hacer. Cuando uno se queje de que "Sofía tiene más cerezas que yo", prueba con: "¿Te gustaría otra cereza? ¿Cuántas más crees que vas a comer?". Deja que uno de los dos corte la torta y el otro elija la primera porción. El encargado del corte seguro que intenta hacer las porciones iguales y ambos disfrutarán de un experiencia nueva.

No aceptes las acusaciones. Cuando el más pequeño corra a decirte que su hermana mayor está comiendo dulces a escondidas, dile que no te interesa que él te diga lo que hace su hermana. Pero si ella quiere decirte lo que ella está haciendo, escúchala con atención. Deja claro que no vas a aceptar que uno de los hermanos trate de crear problemas para el otro. Pero asegúrate de que entienden que esa regla tiene una excepción: si uno de los dos está en peligro de hacerse daño o de dañar a alguien, entonces sí necesitas saberlo inmediatamente.

Ejerce de árbitro y pon límites cuando sea necesario. En general, evita meterte en sus discusiones excepto para facilitar la comunicación. Puedes probar con: "Vuelvo en un minuto. Si para entonces no han aclarado cómo van a compartir el juguete, ninguno de los dos podrá jugar con él". Pero los niños más pequeños frecuentemente necesitan la presencia de un adulto para mantener la civilidad y guiarlos hacia una solución, especialmente si las emociones suben de tono y percibes que alguien va a empezar a llorar o a gritar. Si esto ocurre (y piensas que los niños ya son suficientemente maduros), intervén y escucha las dos partes. No dejes que ninguno interrumpa hasta que el otro explique su versión. Luego resume el problema, reconoce su dificultad y ayúdalos a alcanzar una solución sencilla.

Claro está, habrá veces en que la culpa será claramente de uno de los dos. Si es del más pequeño, llévatelo aparte y pon claras las reglas para futuros conflictos. Por ejemplo: "A veces a tu hermano mayor le gusta jugar construir con bloques contigo pero otras veces, no. Cuando no quiere no lo puedes obligar. Tienes dos opciones: o jugar a los bloques tú sola o preguntarle si quiere jugar contigo a otra cosa".

Reconoce sus sentimientos. A veces, simplemente hablar sobre lo que sienten basta para acabar con una pelea. Si tu hija pequeña lleva toda la tarde tratando de arrebatarle a su hermano mayor una piedra que encontró en un parque, en vez de buscar una piedra del mismo color, habla con ella. Dile que comprendes cuánto le gusta la piedra de su hermano y cuánto la desea. Escucharla con respeto puede ahorrarte una expedición al parque para buscar otra piedra. Además, la próxima vez que intente quitarle un juguete a su hermano, recuérdale que eso no está permitido, y luego explícale que comprendes por qué quiere ese juguete y que entiendes lo difícil que es esperar. Enséñale a preguntar si puede jugar después que su hermano mayor acabe de hacerlo.

Fija límites sobre los objetos personales. No esperes milagros, pero muchos conflictos pueden evitarse designando un lugar especial para los objetos personales de cada uno: por ejemplo, un estante para cada uno. Diles que antes de tocar algo del estante de su hermano, tienen que pedir permiso. Ayúdalos a elaborar rótulos con sus nombres y señales como NO TOCAR, o PRIMERO PEDIR PERMISO. Al pequeño seguro que le entusiasma tener su propio estante, y eso lo va a hacer ser más respetuoso con el espacio personal de su hermano mayor. Si los niños tienen edades muy parecidas, una manera de evitar conflictos es comprarles juguetes idénticos siempre que sea posible.

Divide y vencerás. Los hermanos tienden a pasar por fases en las que son los mejores amigos y fases en que son rivales encarnizados. Cuando la familia pasa por una fase de “guerra”, hacer parejas de hermano/progenitor, puede aliviar la tensión. Uno de los niños tiene un “Día con mamá” y el otro, un “Día con papá”. Si no tienes compañero/a, pide a un amigo/a o pariente que te ayude a darles a los niños su propio espacio.

Efectos de riesgo para los hijos en el divorcio.

A la hora de estudiar los efectos del divorcio en los hijos es difícil determinar si es el propio divorcio lo que les afecta o una serie de factores sociales que acompañan muy frecuentemente a la separación de las parejas. Entre los factores sociales destacan:

* Pérdida de poder adquisitivo. La convivencia en común supone el ahorro de una serie de gastos que se comparten. La separación conlleva una pérdida de poder adquisitivo importante.

* Cambio de residencia, escuela y amigos. El divorcio de los padres conlleva cambios importantes en el entorno del hijo. Puede tener que cambiar de colegio, o de residencia. El impacto que tiene este factor en el desarrollo y ajuste social del niño es muy importante.

* Convivencia forzada con un padre o con miembros de la familia de alguno de ellos. No siempre la elección del padre con el que se convive es la que el niño quiere. La familia de los separados apoya el trabajo adicional y aporta frecuentemente el apoyo necesario para que el padre que se hace cargo del niño pueda realizar sus actividades laborales o de ocio. Este factor conlleva una convivencia con adultos, muchas veces muy enriquecedora y otras no tanto.

* Disminución de la acción del padre con el que no conviven. El padre que no está permanentemente con su hijo deja de ejercer una influencia constante en él y no puede plantearse modificar comportamientos que no le gustan los fines de semana que le toca visita. Por otro lado, el niño pierde el acceso a las habilidades del padre que no convive con él, con la consiguiente disminución de sus posibilidades de formación.

* Introducción de parejas nuevas de los padres. Es un factor con una tremenda importancia en la adaptación de los hijos y tiene un efecto importantísimo en la relación padre/hijo.

Si se dan, además factores emocionales en los padres los efectos negativos en los hijos pueden multiplicarse. Por ejemplo:

* Una mala aceptación del divorcio por uno de los padres puede llevarle a convivir con una persona deprimida u hostil.

* Un divorcio conlleva de forma por su propia esencia una cierta hostilidad entre los padres. Cuando esa hostilidad se traslada a los hijos, intentando que tomen partido o que vean a la otra persona como un ser con muchos defectos, se está presionando al niño para que vea a su padre desde un punto de vista equivocado, porque tendrá muchos defectos; pero siempre será su padre. Si la hostilidad entre ellos persiste después del divorcio, es difícil que no afecte la convivencia con el niño.

Efectos de esos factores

Vamos a estudiar los efectos del divorcio, ya sean debidos a estos estos factores o el propio divorcio, Amato (1994) realizó un estudio resumiendo los efectos que se habían encontrado en los niños cuyos padres se habían divorciado y señala diferencias con los niños cuyos padres continúan juntos:

* Bajada en el rendimiento académico.

* Peor autoconcepto

* Dificultades sociales

* Dificultades emocionales como depresión, miedo, ansiedad,…

* Problemas de conducta.

* Wallerstein (1994) ha realizado el seguimiento de 131 niños durante 25 años y ha encontrado que estos efectos del divorcio en ellos no se limitaban al periodo de duración del divorcio, sino que trascendían a toda su vida. Otros estudios confirman esta afirmación (Sigle-Rushton, Hobcraft y Ciernan, 2005)

Señala Wallerstein, como factor interesante, las dificultades que encontraban para creer en la continuidad de la pareja, con lo que su nivel de compromiso con la pareja era mucho menor. Hay que tener en cuenta que el compromiso es un elemento importante tanto en la estabilidad de la pareja como en el grado de felicidad subjetiva que aporta.

Efectos emocionales del divorcio en los hijos

Como siempre hay que señalar que las reacciones emocionales que se dan en los hijos no están predeterminadas. Dependen de un número importante de factores, como la historia del niño y la manera y habilidad que tiene para enfrentarse a la nueva situación que tiene un influencia tremenda en su vida. Como orientación se incluyen algunas de las reacciones que pueden aparecer dependiendo de la edad. Son solamente orientativas.
De tres a cinco años:

* Se creen culpables por no haber hecho la tarea o no haber comido. Su pensamiento mágico les lleva a tomar responsabilidades tremendamente imaginarias.

* Temen quedarse solos y abandonados. Hay que recordar que en estas edades los padres constituyen el universo entero de los niños y que la relación en la pareja es el medio en el que ellos están cuidados y mantenidos.

La edad más difícil es la de 6 a 12 años.

* Se dan cuenta de que tienen un problema y que duele y no saben como reaccionar ante ese dolor.

* Creen que los padres pueden volver a juntarse y presionan o realizan actos que no llevan más que a un sentimiento de fracaso o a problemas adicionales en la pareja.

Los adolescentes experimentan:

* Miedo, soledad, depresión, y culpabilidad.

* Dudan de su habilidad para casarse o para mantener su relación.

Como elemento a tener en cuenta en la asignación de los hijos a los padres es el hallazgo de que los hijos criados por el padre del mismo sexo se desarrollan mejor.

El divorcio no puede considerarse como una causa de problemas psicológicos, sino como un factor que hace a la persona más vulnerable (Vangyseghem y Appelboom, 2004)


Vangyseghem y Appelboom, 2004 Rev Med Brux. 2004 Oct;25(5):442-8. Psychological repercussions of parental divorce on child. [Article in French]

Los conflictos en la pareja.

Importancia.

Las estadísticas dicen que los casados viven más y con mayor calidad de vida,... si no hay conflictos. Pero los conflictos: enferman mental (depresión, trastorno bipolar, bebida, violencia,..) y físicamente (corazón, cáncer, enfermedades inmunológicas, dolor crónico...). Hasta aumentan la probabilidad de accidentes de tráfico, incluidos los mortales.

Los conflictos en la pareja generan también problemas en los hijos (problemas de conducta, depresión y problemas para alcanzar la intimidad en el futuro).


Situación social de las relaciones de pareja.

Los medios de comunicación nos transmiten un mensaje que parece indicar que la forma de vivir mejor no es la pareja y de hecho así se va plasmando en la sociedad. Mientras que en los años 70 el 70% de los hogares americanos los ocupaba un matrimonio actualmente solamente son el 50%. Pero muchas otras cifras no son tan ciertas. Nos dicen, por ejemplo, que se divorcian más personas que se casan, lo que es falso, en nuestro país al menos. En el año 2000 se separaron un 30% del número de parejas que se casaron.

Se dan parejas de hecho y formas de relación muy largas, siendo “novios” y viviendo cada uno en su casa, compartiendo solamente el tiempo libre, son formas que permiten relaciones con un menor compromiso.

Podríamos estar tentados de atribuir estos procesos exclusivamente a la falta de preparación psicológica para afrontar los problemas y conflictos que son inherentes a vivir en pareja en el momento actual. Pero seguramente fenómenos sociales tienen explicaciones y orígenes sociales.

La sociedad marca la pareja que quiere o que necesita. No tenemos más que considerar la influencia de factores positivos como los avances de la mujer hacia la igualdad social con el hombre y su integración en el proceso productivo; y otros no tan positivos como la ideología hedonista, establecida para mantener un gran nivel de consumo, o la falta de apoyo social al desarrollo de la familia, que pone grandes dificultades laborales para el cuidado de los hijos, y que llevan a considerar tener descendencia como una carga insoportable, junto con otros elementos como las condiciones precarias de trabajo, que por una parte disuaden de establecer compromisos a largo plazo, como tener hijos o comprar un piso, y por otra establecen jornadas interminables que contribuyen de forma determinante a incrementar las barreras de comunicación en la pareja. Son todos factores sociales que configuran la forma de la pareja que se puede dar en nuestra sociedad.
Estructura de la pareja

Actualmente la base sobre la que se forman casi todas las parejas es el enamoramiento. El enamoramiento es una emoción y tiene un fuerte componente de pasión, afecto, ternura, sexo. Por eso uno de los principales objetivos de la pareja hoy es hacerse la vida agradable. Pero una emoción es pasajera, porque está sometida a la ley de la habituación. Todos sabemos que el enamoramiento se pasa y muchas parejas, basadas solamente en esa emoción se disuelven, "se pierde la ilusión"; "no se siente lo mismo". Sin embargo, el amor apasionado de los comienzos es una vía inmejorable para conseguir mantener la pareja.

Para ello es preciso desarrollar la intimidad y la validación. Intimidad supone abrirse y contar cosas que, en otras circunstancias, podrían usarse en contra nuestra y recibir aceptación por parte del otro. Cuando estamos enamorados nos ponemos completamente en manos de nuestra pareja y de esta forma construimos la intimidad.

También decidimos compartir más cosas con el otro y vamos comprometiéndonos ante la sociedad, se guarda fidelidad, se comparte el tiempo, se entrega el cuerpo, se comparten bienes materiales como un piso, etc. finalmente se adquiere un compromiso de vida en común, que puede estar o no refrendado socialmente. Se construye así el compromiso que es la decisión de permanecer en la relación pese a los problemas que vayan surgiendo, luchando con todas las fuerzas posibles para resolverlos.

Según se van compartiendo más elementos se tiene va construyendo un método para tomar decisiones y se establece una estructura de poder, que puede ser más o menos democrática, pero siempre aceptada por los dos. La toma de decisiones es una de las fuentes de conflicto importantes en la pareja.

Para tener intimidad, para tomar decisiones, y para convivir es preciso saber comunicarse, escucharse y respetarse. Para resolver los problemas también. La capacidad de comunicarse y de resolver los conflictos es fundamental para la continuidad de la pareja.

Otro aspecto muy importante es el apoyo mutuo. Se plasma en la fórmula de estar juntos en la salud y la enfermedad, en las alegrías y en las tristezas. El otro es el principal sostén ante las dificultades y amenazas de la vida y el apoyo en el desarrollo personal y social.

Nuestro aprendizaje de cómo es en la pareja ese apoyo mutuo se da dentro de la familia en la que nacimos. Una de las primeras conductas que desarrollamos en ella es la de apego. Definida como la búsqueda de protección ante amenazas externas y, en el niño, se concreta de forma principal en buscar la protección de la madre.
Áreas de conflicto

Las áreas de conflicto afectan a todos los componentes que se han listado de la estructura de la pareja.

El poder

Teniendo en cuenta las responsabilidades: quien se encarga de hacer las cosas y quien decide lo que hay que hacer. Estas decisiones abarcan aspectos tan fundamentales como: Las finanzas, el cuidado de los hijos, las relaciones sociales, etc.

La intimidad

La intimidad se construye con una separación de la familia de origen, dando prioridad al otro en la autorrevelación y en la toma de decisiones. Por eso uno de los temas más conflictivos se da en las relaciones con la familia de origen.

La pasión, el afecto, la sexualidad

El amor va sustituyendo al enamoramiento, la pasión inicial va dando paso a la intimidad y al cariño, pero no por eso se puede perder la atracción que se siente por el otro como objeto y sujeto sexual.

Comunicación

Cuando se producen los conflictos y se enquistan se producen patrones de comunicación que perpetúan el problema y conducen finalmente a la separación.

Desencadenantes de los conflictos

En circunstancias normales las parejas, aunque no sean felices, se amoldan y no surgen los conflictos, estos aparecen cuando se dan circunstancias importantes de cambio, es decir, situaciones estresantes como:

Cambios laborales tanto negativos como positivos: paro, ascensos;

* La jubilación.

* Enfermedades;

* Problemas económicos,

* La paternidad/ maternidad,

Cuando los hijos se van de casa o simplemente se hacen mayores y dejan más tiempo libre a la pareja.

Todos, positivos y negativos, son fuentes de estrés que exigen a la pareja poner en marcha sus habilidades de comunicación y de resolución de conflictos, además de la motivación para mantenerse juntos y la capacidad de reconocer las debilidades delante del otro y que el otro las reciba sin castigarlas.

Forma de los conflictos (Conductas)

En los conflictos se establecen formas de conductas que se hacen crónicas y agravan los problemas, algunos de ellos son:

Reciprocidad negativa.

El más problemático es cuando a una comunicación negativa se responde generalmente con otra comunicación negativa por parte del otro estableciéndose una reciprocidad en la negatividad que puede acabar en una escalada de violencia. Es la justicia del ojo por ojo.
Se discute acerca de la propia relación.

Uno de los métodos que se utilizan para resolver los problemas de comunicación es el empleo de la metacomunicación, es decir, reflexionar sobre la forma en que se está dando la comunicación. Por ejemplo, se dice “no me estás escuchando” para intentar que haya una escucha, pero el mensaje no verbal agresivo va acompañado, en general, por un componente no verbal agresivo, y el que responde lo hace al componente agresivo, lo que lleva a más discusiones, metiéndose en un círculo vicioso. En los matrimonios sin problemas contestan a la metacomunicación y no al componente emocional

La mujer ataca y el hombre evita o calla.

Este patrón se da cuando la mujer da respuestas hostiles mientras que el hombre se retira o no contesta, ante lo que la mujer incrementa su hostilidad porque no se solucionan los problemas. En esta escalada el hombre, quizás constitucionalmente tiene una reacción fisiológica más negativa y la aguanta menos.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

La crítica, que lleva al Desprecio que ocasiona una Actitud Defensiva Constante son tres de los cuatro jinetes del Apocalipsis de la pareja. El cuarto es la habilidad para no escuchar al otro, o se le deja hablar sin hacerle caso o se habla tanto que no se le deja meter baza.

Todos estos patrones de conductas pretenden la mayoría de las veces resolver el conflicto, pero no solamente no lo resuelven, sino que lo perpetúan y la propia interacción se convierte en el problema que lleva a la separación. No siempre los conflictos llevan a la ruptura. Se ha reportado un tipo de conflictos en los que el marido se enfada e inicia la discusión con ánimo de resolver el problema. Cuando se tiene éxito, la relación puede salir fortalecida, en estos casos el conflicto vivido por los hijos no es negativo para ellos, incluso puede ser una ocasión para aprender a ser asertivos.

Forma de los conflictos (Pensamientos)

Atención selectiva.

Las parejas en conflicto solamente se fijan en las conductas negativas del otro y tienden a no ver o a disminuir la importancia de las conductas positivas.

Atribuciones.

La atribución del problema a determinadas causas se ve como un elemento necesario para su solución, pero si no se hacen las atribuciones correctas se asegura el conflicto. Por ejemplo cuando se echa buscan culpables o se achacan los problemas a malas intenciones que nunca se pueden probar o a elementos que no se pueden cambiar como la propia personalidad.

Expectativas:

Si aparece una discrepancia entre lo que creen los esposos que debería ser el matrimonio y lo que perciben que es, tanto en cualidad como en cantidad, los problemas están asegurados. Se plasma en frases como “Esto no tiene solución”. “Debería ser así”

Ideas irracionales:

Algunas ideas aparentemente normales pueden se un foco de conflictos solamente por no ser conscientes de que lo que se piensa no es racional. Algunas de estas ideas son: Estar en desacuerdo es destructivo de la relación, los miembros de la pareja deben ser capaces de averiguar los deseos, pensamientos y emociones del otro, uno debe ser un compañero sexual perfecto del otro, los conflictos se deben a diferencias innatas asociadas al sexo.

Solución de los conflictos

La propuesta de la terapia de pareja cognitivo conductual para resolver los conflictos pasa por:

* Aumentar el intercambio de conductas positivas.

* Entrenamiento en habilidades de comunicación y resolución de problemas.

* Cambiar el patrón de reciprocidad negativa introduciendo conductas positivas frente a la negatividad.

* Cambios en las Atribuciones, expectativas e ideas irracionales cuando es necesario.

Estos componentes constituyen la terapia de pareja cognitivo conductual clásica, que está clasificada como una terapia con evidencia probada de eficacia. Los datos indican que la gran mayoría de las parejas que acuden a terapia, alrededor del 75% informan de una mejora en la satisfacción matrimonial. Cuando se contrasta con grupos de control de lista de espera los resultados son siempre positivos, quizás debido a que si no existe intervención los problemas se van incrementando. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta si la mejora afecta no solamente a la disminución del conflicto, sino a la mejora de la evaluación de la relación por parte de los dos miembros, los resultados no son tan espectaculares; revisando la literatura sobre la eficacia, llega a la conclusión de que, siendo estrictos, menos del 50% de las parejas que acuden a terapia cambian de un estado de estrés a un estado de armonía. Otro aspecto oscuro es la cantidad de recaídas que se contabilizan, entre el 30% y 50% de los que mejoran.

Avances en la terapia de pareja cognitivo conductual.

Aumento de la intimidad. Para lo que se potencia

La aceptación, por medio de la cual el miembro de la pareja que quiere que se realice un cambio acepte desde un nuevo punto de vista que el otro no lo realice y, sin embargo, aquello que era inaceptable e intolerable se convierta en algo no deseable, pero entendible y tolerable.

La compresión de las motivaciones inconscientes del otro.

Incremento de la pasión: sexo y afecto.

Para lo que se emplea la terapia sexual dirigida no tanto a resolver problemas como a incrementar la satisfacción dentro de la normalidad.

El apego como motivo en la pareja.

El compromiso de ayudarse en todo instante es uno de los más importantes motivos que existen para mantener la pareja. En ello están implicadas emociones muy básicas que se insertan en la debilidad más íntima del ser humano, hacerlo explícito y potenciarlo es una forma de motivar la permanencia de la pareja y la resolución de conflictos.

¿Es el divorcio una solución a los conflictos?

Si se consigue una separación amistosa que acaba con los conflictos las consecuencias negativas de estos disminuyen, aunque no desaparecen del todo. Sin embargo, muchas veces el divorcio no es más que un paso en una escalada de odio que lleva a un miembro de la pareja a seguir centrando su vida en machacar al otro. En esos casos, indudablemente no es la solución.

En todo caso si se llega a ese extremo es muy importante llegar a una separación amistosa por medio de expertos en mediación.

Se ha comprobado que no se aprende, los que se divorcian y se casan de nuevo se vuelven a divorciar con más probabilidad que los que se casan por primera vez.

La agresividad.

La ira es una emoción y como tal se dispara de forma automática ante determinadas situaciones, en general frente a situaciones que interfieren con nuestros objetivos. Como toda emoción tiene una función, en este caso preparar al cuerpo para el esfuerzo necesario para vencer el obstáculo que se ha presentado.

El problema con esta emoción puede surgir de diferentes formas:

1. La conducta violenta puede ser un medio para conseguir determinados objetivos cuando no somos capaces de lograrlos por otros métodos. En este caso nuestra conducta responde a un déficit de habilidades y puede mejorar adquiriéndolas.

2. Cuando hemos aguantado demasiado y saltamos por algo sin importancia. En realidad reaccionamos a todo lo que nos ha ocurrido previamente. Como nuestra reacción se considera desmesurada, tenderemos a reprimirnos y aguantar más, en consecuencia nuestra siguiente reacción violenta será mayor y seguiremos en ese círculo vicioso. Para salir de ese círculo vicioso el camino no es aguantar más, sino poder reaccionar de forma inmediata a los problemas y frustraciones. En ese caso la reacción es más adecuada y comedida porque las razones que nos llevan a reaccionar serán muchas menos.

3. Otro problema puede surgir cuando nosotros interpretamos que existe un ataque y una dificultad que no es vista de la misma forma por los demás. Este problema suele ocurrir cuando reaccionamos ante las intenciones de los demás en lugar de reaccionar ante los hechos explícitos. El juicio de intenciones es la causa más frecuente que nos puede llevar a tener reacciones violentas desmesuradas y desproporcionadas.

A continuación se expone un esquema del tratamiento de este tipo de problemas.


RESUMEN DEL TRATAMIENTO

Análisis de la ira:

1. Ver que su ira puede ser justa o injusta, innecesaria o adaptativa.

2. Aprender que es siempre válida.

3. Saber si es justa o no

4. Hacerla adaptativa.

5. Manejo emocional de la pérdida de control.


PASOS

Reevaluación cognitiva.

No siempre es nuestra respuesta la causa de que estemos en la situación

1. Puede que la persona lo haya hecho desde el cariño, la broma sana o el respeto y no desde el ataque despiadado.

2. Incorporar la ira a la conducta

Aprovechar la ira

Aprovechar la ira para reaccionar y dirigir la energía que nos da hacia la consecución de nuestros objetivos o lo que es lo mismo: Orientarla hacia acciones productivas.

Se trata de no hacer solamente una descarga emocional que nos quita la razón delante de los demás y nos aleja de nuestros objetivos y además nos deja mal. Hay que dirigir la ira hacia el objetivo que pretendemos.

Ayuda cambiar la frase: "Estoy enfadado ...." por "Me gustaría que ...."

Conductas alternativas

1. Manejo de los pensamientos irracionales

2. Manejo emocional

3. Time-out, (irse para calmarse y volver cuando se pueda afrontar el problema) buscar algo que hacer. Hacerla creativa en sitios donde no se puede ir de allí. Entrenarse unas cuantas veces cuando no se está enfadado. Recordarlo con notas.

Manejo emocional

Identificar indicios de tensión que avisen de que la ira está cerca para poder reaccionar cuando todavía es posible.

1. Sudor de manos, puños cerrados, latidos del corazón, tasa respiratoria, incomodidad.

2. Relajación para dejar la agresividad en su justo término.

3. La Terapia de Aceptación y Compromiso, que es la evolución más reciente de la terapia cognitivo conductual, plantea los métodos básicos para poder manejarse con la agresividad:

Tomar distancia de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones de forma que no nos disparen automáticamente las respuestas agresivas. Tomar distancia de nuestro concepto de nosotros mismos, haciéndolo menos vulnerable a las posibles opiniones de los demás, haciendo realidad el dicho de que “no ofende quien quiere, sino quien puede”. Ser conscientes de nuestros intereses en las diferentes situaciones, porque el comportamiento impulsivo se convierte en una descarga emocional que en realidad no nos interesa. Estar siempre en el momento presente, que es desde donde se puede evaluar lo que está ocurriendo, para poder así tener conciencia de lo que ocurre en el presente, y no responder a antiguas ofensas o a problemas que puede ocurrir en el futuro, lo que distorsiona de forma tremenda nuestra capacidad de juicio.

La agresividad es una conducta similar a la ansiedad y, como emoción, la puede sustituir y es menos desagradable, aunque puede ser devastadora contra los que nos rodean o contra nosotros mismos.

La agresividad y la desesperación

Cuando no somos capaces de resolver un problema, nos desesperamos y, para salir de la desesperación generamos una rabia terrible, que, si no es canalizada puede ser destructiva.

La agresividad y el poder

Una de las formas de manejar nuestra ansiedad es por medio del poder y la agresividad genera miedo en los demás y si nos tienen miedo tenemos poder sobre ellos.

Consecuencias Psicologicas para la mujer maltratada.

El síndrome de la mujer maltratada, definido por Walker y Dutton se define como una adaptación a la situación aversiva caracterizada por el incremento de la habilidad de la persona para afrontar los estímulos adversos y minimizar el dolor, además de presentar distorsiones cognitivas, como la minimización, negación o disociación; por el cambio en la forma de verse a sí mismas, a los demás y al mundo. También pueden desarrollar los síntomas del trastorno de estrés postraumático, sentimientos depresivos, de rabia, baja autoestima, culpa y rencor; y suelen presentar problemas somáticos, disfunciones sexuales, conductas adictivas y dificultades en sus relaciones personales.

Enrique Echeburúa y Paz del Corral equiparan estos efectos al trastorno de estrés postraumático, cuyos síntomas y características, sin duda, aparecen en algunas de estas mujeres: re-experimentación del suceso traumático, evitación de situaciones asociadas al maltrato y aumento de la activación. Estas mujeres tienen dificultades para dormir con pesadillas en las que reviven lo pasado, están continuamente alerta, hipervigilantes, irritables y con problemas de concentración.

Además, el alto nivel de ansiedad genera problemas de salud y alteraciones psicosomáticas, y pueden aparecer problemas depresivos importantes.

Desarrollo del síndrome de la mujer maltratada

Marie-France Hirigoyen diferencia entre dos fases en las consecuencias, las que se producen en la fase de dominio y a largo plazo.

En la primera fase, la mujer está confusa y desorientada, llegando a renunciar a su propia identidad y atribuyendo al agresor aspectos positivos que la ayudan a negar la realidad. Se encuentran agotadas por la falta de sentido que el agresor impone en su vida, sin poder comprender lo que sucede, solas y aisladas de su entorno familiar y social y en constante tensión ante cualquier respuesta agresiva de su pareja.

Marie-France Hirigoyen habla de consecuencias a largo plazo refiriéndose a las etapas por las que pasan las víctimas a partir del momento en que se dan cuenta del tipo de relación en la que están inmersas. Durante esta fase, las mujeres pasan un choque inicial en el que se sienten heridas, estafadas y avergonzadas, además de encontrarse apáticas, cansadas y sin interés por nada.


TRATAMIENTO

En muchas ocasiones es necesaria una intervención previa, que la mujer pase por un período de reflexión y quizá varios intentos de salir de esa relación violenta, con ayuda terapéutica o sin ella, hasta que tome la decisión definitiva. A partir de entonces, el apoyo psicológico se centrará en varios aspectos, valorando previamente las necesidades y demandas individuales de cada paciente.

Deberemos evaluar cuáles han sido las secuelas concretas que ha dejado la situación vivida en esa persona, y graduarlas para establecer un orden para el tratamiento.

Algunas de las intervenciones más habituales y básicas para su recuperación serían:

* Información sobre la violencia de género, causas y origen, mitos, etc.

* Reducción de la activación y la ansiedad en las formas en que se manifieste (insomnio, agorafobia, crisis de pánico, etc).

* Fomento de la autonomía, tanto a un nivel puramente psicológico, a través de un cambio de ideas distorsionadas sobre sí misma y el mundo, como a nivel social, económico, etc, orientándola en la búsqueda de empleo, recuperando apoyos sociales y familiares,…


PREVENCIÓN

El principal camino para acabar con la violencia de género es la prevención. Esto incluye, por supuesto, un cambio global en la forma de ver las relaciones entre mujeres y hombres, un cuestionamiento de los roles sociales y estereotipos, del lenguaje, etc. Estos cambios deben partir de las personas adultas con el objetivo de que se transmitan eficazmente a niños y niñas.

Además, tu puedes prevenir y evitar implicarte en una relación que puede llegar a ser violenta:

· En primer lugar, detectar manipulaciones, aproximaciones no solicitadas, desconfiar de promesas que no tienen sentido en un momento de la relación, tener claro que decir que “no” a algo no es negociable, alejarse cuando esa persona que se te acerca tratando de hacerte ver que tenéis mucho en común o que le debes algo. Para todo esto es muy importante confiar en tu intuición, en las sensaciones de desasosiego que te producen. Cuando conoces a alguien le evalúas igualmente, valoras si esa persona encaja contigo; solo es importante que a partir de ahora incluyas también estos puntos si quieres prevenir encontrarte en una relación violenta. Valora sus ideas sexistas, cómo fueron sus relaciones anteriores (si rompió él o no, cómo habla de ellas…), etc.

· Además, valora tus propias ideas respecto al amor y la pareja, el papel de la mujer en la misma, a qué se debe renunciar por amor.., etc.

· Y ante todo, conociéndote a ti misma y teniendo claros tus valores. Si los valores de la otra persona entran en conflicto con los tuyos, debes saber reconocerlo y no aceptar en ningún caso renunciar a aquello que es importante para ti.

Aspectos sociales, medicos y psicologicos sobre el control de esfínteres.

El entrenamiento en la adquisición del control de esfínteres (tan de moda hoy en día en guarderías y demás centros educativos) es el resultado de un proceso de “normalización”, una especie de convención que se adoptado como socialmente válida y que se ajusta bien a los intereses , sobre todo, de las instituciones.

Como en todo proceso madurativo, existe una amplia variabilidad interindividual. Por ejemplo, en el desarrollo del lenguaje (otro proceso autorregulado), la franja de edad que se considera normal para el inicio del lenguaje va desde los 10-11 meses hasta los 3-4 años. Es decir, que tanto los niños que comienzan a hablar a los 10 meses como los que comienzan a los tres años y medio, son niños normales, sanos e inteligentes. El desarrollo del lenguaje, en idénticas condiciones de estimulación, puede variar enormemente de un niño a otro, dependiendo de la forma en la que vaya madurando su sistema nervioso central.

Lo mismo sucede con el desarrollo motor (otro proceso autorregulado) Hay niños que caminan con 9 meses de edad, mientras que hay otros que no empiezan a andar hasta los 20 meses. Tanto unos como otros se consideran normales.

Con el control de esfínteres, la alimentación y el sueño sucede lo mismo. Hay bebés que con 12 meses piden pis y otros que no lo piden hasta los tres años y medio. Niños que duermen bastante seguido casi desde que nacen y otros que no cambian su pauta nocturna hasta los dos o tres años. Niños que comen sólidos sin dientes y otros que maman hasta los cuatro años.

La sociedad en la que nos ha tocado vivir es complicada. La incorporación de las mujeres al mundo laboral ha puesto en marcha el fenómeno de las guarderías y la escolarización a edades muy tempranas (3 años), en clases en las que tienen que atender a los niños por veintenas. En estas circunstancias, resulta muy difícil (porque sería muy caro) respetar las necesidades individuales de cada niño: para las instituciones educativas, resulta más práctico poder tratarlos a todos por igual, uniformar al máximo las rutinas diarias y los procesos de los niños. Todos han de comer a la misma hora, hacer pipí en el váter y dormir la siesta en su momento y sin ayuda. Es decir, el sistema necesita niños muy autónomos, porque no encuentra otra forma de poder atenderlos mientras mamá y papá trabajan.

De esta realidad se ha ido derivando en los últimos años una especie de estandarización de “edades ideales” para adquirir el control de determinados procesos, concretamente el tema del pañal se ha fijado en los dos años.

Normalmente cuando hablamos de autorregulación, hablamos de respeto. Respeto por los procesos del niño y por los ritmos naturales. Lo contrario a este respeto es presión, es decir, es forzar que ocurra lo que va a ocurrir de todas formas. Por lo general, los padres que presionan a los niños en este sentido están siendo a su vez presionados por el entorno: el colegio, la guardería, la familia, las amistades e incluso algunos medios de comunicación. El entrenamiento normalmente viene motivado por la necesidad de los padres de que el niño ingrese lo antes posible en lo “social”. Esta presión tendría sentido si estuviéramos hablando de procesos que tardan años en normalizarse por sí mismos.. pero es que estamos hablando de una diferencia de meses en los casos más tardíos (en otros muchos casos, el control sucede antes de lo esperado de forma natural).

Voy a ofrecer unos datos pediátricos (proporcionados por el Dr. Francisco Gilo Valle), para ver mejor cómo ocurre este desarrollo físico:

En los lactantes, la micción es espontánea debido a un reflejo medular. Según se distiende la vejiga se van enviando impulsos hacia el centro sacro de la micción y llega un momento en que se activa el reflejo espinal, dando lugar a la contracción del detrusor y simultáneamente se relaja el esfínter muscular estriado’.

La micción o vaciado de la vejiga es un acto reflejo regulado por la médula espinal y los nervios simpáticos y parasimpáticos.

El estímulo simpático hace que se relaje la vejiga y se contraiga el esfínter. Se cierran los orificios uretrales, se contrae el esfínter interno.

La estimulación parasimpática relaja el esfínter interno, estimula el músculo detrusor y hace que se vacíe la vejiga.

Cuando se llena la vejiga, la presión interior que se va formando estimula los receptores de tensión y provoca contracciones reflejas del músculo detrusor y surge la necesidad de la micción.

Los lactantes que no han desarrollado aún control voluntario sobre el esfínter uretral externo, orinan de manera automática cada vez que se les llena la vejiga .

A medida que el niño crece, va reduciendo progresivamente su frecuencia miccional y va adquiriendo un patrón miccional.

La función normal de la vejiga es la de almacenar orina y expulsarla por la uretra (conducto por donde sale la orina) en forma voluntaria. Esta función la logra por estar formada de músculo, tejidos elásticos y vasos sanguíneos. Estas fibras musculares y tejidos elásticos forman los esfínteres, que se encargan de abrir y cerrar la salida de la orina, para que sea expulsada por la contracción del músculo de la vejiga.

Para la edad de 1 a 2 años hay un aumento en la capacidad de almacenamiento de orina (capacidad vesical) en la vejiga, y de maduración del sistema nervioso. Esto permite al niño, a partir de este momento, adquirir paulatinamente la capacidad de darse cuenta que su vejiga está llena y la necesidad de vaciarla con una micción (acto de orinar), lo que significa que adquiere la capacidad de iniciar y terminar una micción y que es lograda en forma voluntaria, gracias al paulatino control de la corteza cerebral.

Así las cosas, aproximadamente, el 75 por ciento de los niños logra controlar la orina a los 3 años y el 90 por ciento a los 5, aunque el control nocturno puede tardar varios años más.

LOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS

El control de esfínteres, además, depende no sólo de la maduración física sino también de la maduración psicológica y del desarrollo del esquema corporal.

Alrededor de los tres años (mes arriba, mes abajo), los pequeños comienzan a ser capaces de dibujar una forma humana relativamente coherente. El dibujo de la figura humana (con sus pies, sus manos, la cabeza y los ojos en su sitio) es la proyección de la noción que tienen de su propio cuerpo. Hasta ese momento, aunque a los adultos nos resulte muy difícil de comprender, el niño tiene un esquema corporal bastante difuso.

Alrededor de los dos-tres años, suceden varias cosas importantes:

- El bebé comienza a darse cuenta de que es una persona diferente de mamá.

- El bebé comienza a verbalizar cómo se siente, qué le pasa, qué le duele y dónde, si tiene hambre o sueño.

- La separación de mamá va unida a un inmenso interés por explorar y descubrir su entorno más allá de la frontera mamá-bebé. Comienza a relacionarse con su entorno como una persona independiente.

- Estos avances van configurando una nueva imagen de sí mismo.
Esto le lleva a una re-elaboración de su esquema corporal y a una toma de conciencia mayor con sus procesos y sensaciones físicas (dolor, por ejemplo).

- Comienza a comprender, por encima, los procesos de ingestión-evacuación. Se empieza a dar cuenta de que él es un ser individual, que incorpora cosas que vienen de fuera (alimento, relaciones con los demás, aprendizajes) y que también evacúa (excrementos, emociones negativas, generalmente en forma de rabietas).

Este darse cuenta, este descubrimiento, para el niño es fundamental. Coincide en el tiempo (porque el sistema nervioso es sabio), además, con el comienzo de la sensación de control de estas funciones, por lo que para el niño es un hecho asombroso el poder controlar a voluntad la evacuación.

Para el pequeño, los excrementos son aún casi una parte de sí mismo. Hasta hace poco el pañal mojado y el resto de su cuerpo eran la misma cosa. Ahora se da cuenta de que no, pero la frontera todavía está reciente.

Por eso, a muchos niños les genera mucha angustia utilizar el váter (prefieren el orinal) para hacer pis o caca: porque no saben a dónde van a parar su pis o sus cacas, esas partes queridas de sí mismos de las que se van a desprender. A los pequeños les preocupa mucho dónde van a parar sus excrementos y, cuando finalmente se animan a depositarlos en algún sitio que ellos consideran “de fiar”, les encanta mirarlos y comentar cómo son.

Por eso, es importante permitirles ir a su ritmo en la experimentación con estas sensaciones de “desprendimiento”. Ir demasiado rápido puede generar en ellos una ansiedad que no es difícil de imaginar. Sin embargo, si les permitimos investigar y explorar el asunto a su ritmo, encontrarán un gran placer en este control y les resultará fascinante el hecho de hacer pis y caca a voluntad.

Desde este supuesto, es decir, si consideramos el control de esfínteres como un proceso madurativo, no nos puede extrañar ni molestar que nuestro hijo, un día, vuelva a pedir o a necesitar los pañales. Puede que durante unas semanas haya ido al baño o utilizado el orinal sin problemas, pero por la causa que sea de repente puede volver a haber escapes importantes, y nuestro hijo puede pedir el pañal porque no se siente a gusto mojado, o bien podemos sugerir nosotros la posibilidad de volver a usarlo. No es un retroceso, es un estadio normal del desarrollo, que dará a nuestro hijo más confianza, tanto en sí mismo como en nosotros. En sí mismo, porque será capaz de tener controlado un aspecto que suele plantearse como problemático en muchas situaciones… en nosotros, porque verá que le aceptamos sea lo que sea que decida hacer con su cuerpo y sus funciones.

Así, hemos visto que seguimos un esquema madurativo que va así:

- Comienza el proceso de individuación.

- Se va estableciendo el esquema corporal y la autoimagen.

- El niño se da cuenta de que los excrementos son una parte que se desprende de sí mismo.

- El niño comienza a sentir que puede controlar la evacuación (gracias a la maduración de su sistema nervioso central y la mayor capacidad de su vejiga).

- El niño comienza a experimentar con ese control y se va asegurando de que a él no ocurre nada por hacer pis y caca en el orinal o el vater (que su cuerpo sigue entero)

- El niño se siente seguro, su desarrollo fisiológico le permite un mayor control y un esquema miccional más maduro.

- El niño se decide a prescindir de los pañales.

Llegados a este punto, sí hay ciertas cosas que podemos hacer:

Respetarles en el ritmo y en la manera que el proceso se dé en nuestros hijos. Aceptarles tal como son, con pañal o sin él, mojados o secos, sin valorar ni juzgar si es tarde, pronto, oportuno o no quitarse o ponerse el pañal… sea lo que sea lo que nuestro hijo decida.

Permitir su maduración psicológica: alentando sus avances, su deseo de ser independientes, animándole a ganar autonomía en otras áreas de su vida, etc..

Explicarles: cuando empiecen a mostrar interés, explicarles dónde van sus excrementos, qué sucede con ellos, cómo lo hacen los animales, los papás, los otros niños, etc.. A fin de cuentas, ir calmando todas las ansiedades que se van a despertar en el niño durante este proceso.

Poner a su disposición: un vater con un escalón y un adaptador por si lo quiere usar (o un orinal), ropa cómoda, pañales y bragas o calzoncillos. Poner a su disposición es informar de dónde está cada cosa, no forzar a su utilización. Es importante que sepa dónde está cada cosa, para que pueda poco a poco ir mostrándonos qué quiere en cada momento y para que conozca cuál es el abanico de posibilidades que tiene al respecto.

No impacientarnos: muchos niños quieren dejar el pañal espontáneamente alrededor de los dos años, mientras que otros no lo piden hasta los tres y medio o cuatro. No pasa nada, todo va bien. Si nos sentimos incómodos con la situación, es importante pensar por qué tenemos la necesidad de que nuestro hijo tenga ya ese control. Descubriremos que nuestra necesidad e inquietud son fruto de la presión social. Pero ahora que ya sabemos cuándo se adquiere realmente ese control, podemos estar seguros de que a nuestro hijo no le pasa nada raro ni está retrasado en ningún proceso.

Sin embargo, si pese a todo lo dicho, existe alguna exigencia real que no podemos “saltarnos”, si en el cole no admiten a nuestro hijo con pañal y tiene que ir sí o sí porque nosotros trabajamos, y tampoco lo admiten con pérdidas ni nosotros queremos o podemos trasladarnos al cole a diario para cambiarlo y nadie va a hacerlo por nosotros, sólo os puedo dar una indicación: flexibilidad. Si vamos a retirar el pañal en algún momento y nuestro hijo no lo ha pedido, que haya tiempo suficiente para poder volver atrás todas las veces que lo creamos necesario, podemos tener varios orinales repartidos por la casa para no tener que salir corriendo al baño, podemos sacar el pañal unos días sí y otros no, a unas horas sí y a otras no, y éstas no tienen que ser siempre las mismas, se puede sacar el pañal en casa pero ponerlo al salir de casa, que es más engorroso para todos, y si vemos que es demasiado… dejarlo unos días o unas semanas y volver a intentarlo un poco después. Y siempre, aceptar que puede pasar tiempo hasta que se produzca el control, y por ello, seguir respetando lo que vaya sucediendo y los sentimientos que en nuestro hijo vayan surgiendo.

Los sentimientos de los hijos ante las discusiones de pareja.

En la vida familiar es frecuente que se den discusiones entre la pareja. Desde aquellas por cosas triviales hasta otras que realmente lesionan el núcleo familiar. Es bastante dificil cuando surge una desavenencia con la pareja pensar “bueno, ya discutiré cuando los niños se duerman”, pero es lo propio. Hay que tomar conciencia y saber que discutir delante de los hijos hace mucho daño a estos.

Discutir delante de los hijos es algo bastante desaconsejado por los especialistas. Las investigaciones han demostrado que los niños pertenecientes a familias con un alto nivel de conflicto marital sufren tantas consecuencias mentales, como los provenientes de una familia separada.

Los niños tienen un alto nivel de fantasías, por lo que frente a las discusiones de los padres, sienten inseguridad ante una remota posibilidad de separación. Es un miedo generado ante las discusiones que les crea una incertidumbre, se sienten desamparados frente a las crisis.

Los niños sometidos a familias con frecuentes discusiones pueden presentar dificultades en el proceso de adquisición de la autonomía, pueden demostrar agresividad o también es muy común el retraimiento y la dificultad para relacionarse con otros niños.

Aparte de las consecuencias, los niños desarrollan estrategias para enfrentar las crisis entre sus padres. Se portan de manera inadecuada para que discutan con él y así los papás desvíen su propia discusión. Otros piden que no riñan, muestran indiferencia o discuten entre hermanos.

Las discusiones y conflictos de pareja deben permanecer dentro de ella y nunca teniendo como testigos a los hijos.

Hay ciertas recomendaciones a los padres para evitar el daño que hacen las discusiones a los hijos:

* Tener las discusiones fuera del alcance de los niños, para así evitar todo tipo de duda y dolor. Los problemas de pareja deben de discutirse en privado, sin que los escuchen. Por esto se recomienda esperar que estén durmiendo o salir a otro lugar.

* No hacer que el hijo tome partido por algunos de los dos.

* No transformar a los hijos en su fuente de apoyo.

* Si el niño pregunta, debe explicarle que es natural la discusión. Pero que hay ciertas maneras de hacerlo.

* Estar atento a las actitudes (como portazos, caras de enojos), ya que los pequeños perciben todos los detalles.

* Cuando una pareja tiene mucha insatisfacción, conviene buscar la forma de resolver los problemas a tiempo. Busca terapéutico, porque una vida de separación o de desunión emocional dentro del matrimonio provoca mucho dolor y no es calidad de vida para los adultos, y por supuesto, menos para los niños.

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