lunes, junio 01, 2009

¿Es un hombre o una mujer infiel por internet?


Millones de personas en el mundo dicen encontrar en la red la emoción que se les refundió con sus parejas habituales. El Observatorio de Internet en España -que analiza tendencias de la gente frente al uso de la web- analizó a estas personas y las bautizó como ciberadúlteros.

Es decir, hombres y mujeres casados o con pareja estable que entablan relaciones sentimentales y, en ocasiones, sexuales a través de sitios de conversación -conocidos como chat- que existen en Internet.

Escondidos tras el anonimato de sus computadores, se convierten en seres diferentes que suelen mentir sobre su edad y estado civil, y se lanzan a una conquista virtual, ayudados por cámaras de video, servicios de mensajería instantánea y mensajes electrónicos. No siempre llegan al sexo virtual, pero ese, por lo general, es el paso último de relaciones de amistad y romance que se inician en línea.

Según el estudio 'Infidelia 2007; los nuevos infieles llevan guante virtual', en España hay 2,5 millones de ciberadúlteros, es decir la mitad de los 5 millones que chatean.

En Estados Unidos son muchos más, no sólo por el millonario número de usuarios de la red -que supera los 205 millones- sino por la popularidad de estos encuentros.

En Colombia no hay cifras, pero como suele pasar con ese tipo de tendencias, se copian rápidamente. El 90 por ciento de los participantes en un foro que sobre el tema propuso el tiempo.com dijo conocer este tipo de encuentros y más de la mitad narró con detalles sus experiencias íntimas.

Relaciones vacías
Ferney* fue uno de ellos. "En el último año he tenido más de cinco experiencias sexuales a través de chats con diversas mujeres", dijo, aclarando que eso no quiere decir que no quiera a su esposa.
"Entro al chat, me voy al link de sexo o parejas, miro quién está en línea, contacto a alguien, nos vamos a un cuarto privado, decimos lo que queremos hacer, lo hacemos y ya. Es rápido y placentero", asegura este joven.

La psicóloga y terapeuta de pareja Nelly Rojas dice que no es tan sencillo
como suena. "Mantener ese tipo de relación con un tercero que, además es un aparato que supuestamente da estímulos, es muy distinto a tener una relación real", explica.

Agrega que el crecimiento de ese tipo de comportamiento es evidente. Y su justificación, "es igual que escudarse en el trabajo, el alcohol o las compras compulsivas para tapar las carencias de una relación", dice Rojas.

El estudio español fue más allá y encontró, por ejemplo, que el 50 por ciento de quienes entran a estos chats mienten total o parcialmente en sus conversaciones, y que entrar frecuentemente a estos sitios termina por provocar una fuerte adicción.

Ferney está de acuerdo. "Como uno cada vez consigue más y pierde la pena de los primeros contactos, las ganas de conectarse y ver quién está por ahí con ganas de 'algo' son inaguantables", dice.

Según explica el investigador Frances Canals en el citado informe, "los ciberamantes constituyen un fenómeno social de principios del siglo XXI"; y entre ellos los ciberadúlteros son la especie que más rápido crece.
Explica que los ciberadúlteros no consolidan su infidelidad hasta el plano presencial, sino que mantienen coqueteos y conversaciones en línea con otros (a veces hasta el plano sexual), obviamente a escondidas de sus parejas.

Sus investigaciones, sin embargo, demostraron que el 10 por ciento de estos ciberadúlteros pasan del dicho al hecho y se conocen con sus amantes virtuales. "Lo que confirma que de alguna manera Internet propicia el adulterio hasta su forma presencial", dice.

Agrega que la coartada es casi perfecta para el infiel pues en muchas ocasiones el contacto se consuma mientras la pareja duerme, lee o mira televisión. Exactamente lo que le pasa a la esposa de Camilo, que mientras él se entretiene con sus ciberparejas, ella 'empiyama' a sus niños, les lee un libro y ve televisión.

Un bogotano
Tres noches a la semana Camilo* sigue la misma rutina cuando llega a su casa: come con su esposa y sus dos hijos, mira un rato televisión y, a eso de las 10 p.m, se conecta a Internet.

Entonces se transforma en 'trasnochador07', alias que usa para navegar por sitios como latinchat.com, amigos.com, sexchat.com y otros que este ingeniero de 39 años visita hace cinco años.

Empezó por curiosidad, a escondidas de su esposa, pero cada vez lo hace más a menudo. "Me siento como cuando tenía 20 años, entraba a un bar y me levantaba a la vieja de la mesa del lado", confiesa.

Glosario utilizado para ciberactuar por la red

Ciberadúltero: Hombre o mujer casado o con pareja estable, que frecuenta sitios de Internet en busca de una relación paralela.

Cibercachón: Hombre o mujer cuya pareja le pone los 'cachos' por Internet.

Private room: Lugar en Internet al que dos o más personas entran para tener una charla privada, usualmente de tipo sexual.

Cibersexo: Tener una relación sexual a través de Internet.

In bed with the web: Concepto usado en Estados Unidos para referirse a las relaciones sexuales y a la infidelidad en Internet.

Private affairs on line: Espacios web dirigidos a personas casadas y que quieren organizar un desliz con cierta cobertura. Existen empresas dedicadas a organizar toda la infraestructura para que el ciberadúltero no sea pillado.

Don Juan on line: Personaje que actúa a través de la red y trata de conquistar muchas mujeres, casi siempre con engaños. En algunos casos, se trata de delincuentes.

Ciberamor: Relación sentimental que se inicia en la red y pasa al plano de la vida real.

Síntomas y consecuencias del estrés.


Conoce a tu enemigo.

Podemos estar estresados y no darnos cuenta. Podemos sentirnos mal físicamente y no saber que esas molestias estás provocada por el estrés. Sólo reconociendo el estrés, sus causas, sus síntomas y consecuencias, podemos eliminarlo.

Cada uno de nosotros siente y expresa el estrés de manera distinta. Por eso es importante observar que síntomas tienes y cómo te están afectando. Uno de los principales problemas es que con frecuencia ni siquiera nos damos cuenta de nuestro nivel de estrés. ¿Por qué? Nos acostumbramos a la vida que llevamos y ya no le prestamos atención a lo que sentimos. Le quitamos importancia, porque creemos que no podemos hacer nada para cambiar lo que está pasando.

En relación al primer punto, quiero contarte un experimento que se hizo en un laboratorio: Un grupo de investigadores puso a hervir una olla con agua. Cuando el agua empezó a hervir metieron a una rana. Ésta, al contacto con el agua hirviendo, saltó hacia fuera nmediatamente. Así salvó su vida.

Más adelante, colocaron a la rana dentro de la misma olla, pero con agua fría. Pusieron la olla en la lumbre, con una flama muy pequeña. El agua se calentó e hirvió lentamente. La rana no se dio cuenta del cambio de temperatura y murió.

Cuando el estrés forma parte de nuestra vida diaria, nos acostumbramos a él. No nos damos cuenta de cómo influye en nuestra salud y en nuestra vida en general, hasta que nos enfermamos o los problemas nos rebasan. ¿Te das cuenta cuando esto te sucede a ti?

Cada quién manifiesta el estrés de distinta manera y con diferente intensidad. Depende de las características personales, por lo que a veces no reconocemos los síntomas del estrés.

El estrés y sus manifestaciones.

A nivel físico: Revisa los síntomas que aparecen en la siguiente lista. ¿Sientes uno o varios, con frecuencia o con mucha intensidad?

  • Opresión en el pecho.
  • Hormigueo o mariposas en el estómago.
  • Sudor en las palmas de las manos.
  • Palpitaciones.
  • Dificultad para tragar o para respirar.
  • Sequedad en la boca.
  • Temblor corporal.
  • Manos y pies fríos.
  • Tensión muscular.
  • Falta o aumento de apetito,
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Fatiga.

Estos son, sólo, algunos de los síntomas del estrés. Algunos medicamentos o enfermedades pueden provocarlos. Si tienes duda, consulta a tu médico.


A nivel emocional o psicológico. ¿Crees que algunas de las siguientes características forman parte de tu vida en estos momentos? Analiza cada una de ellas:

  • Inquietud, nerviosismo, ansiedad, temor o angustia.
  • Deseos de llorar y/o un nudo en la garganta.
  • Irritabilidad, enojo o furia constante o descontrolada.
  • Deseos de gritar, golpear o insultar.
  • Miedo o pánico, que si llega a ser muy intenso puede llevar a sentirnos "paralizados".
  • Preocupación excesiva, que se puede incluso manifestar como la sensación de no poder controlar nuestro pensamiento.
  • Pensamiento catastrófico.
  • La necesidad de que "algo" suceda, para que se acabe la "espera".
  • La sensación de que la situación nos supera.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Disminución de la memoria.
  • Lentitud de pensamiento.



¿Cómo saber si tu pareja te miente?

Hay momentos en que sientes que tu pareja te está mintiendo u ocultando cosas. Pero no quieres mostrar inseguridad o paranoia. Presta atención a estos detalles: el lenguaje corporal no miente.

1.- Observa sus ojos: no mires fijo, pero de a ratos, sosténle la mirada. Si baja la vista o revolea las pupilas, es posible que algo de lo que está diciendo no sea cierto.

2.- Presta atención a su boca: que se humedezca o muerda los labios reiteradamente, o que trague saliva con esfuerzo, son indicios de que los nervios le están jugando una mala pasada.

3.- Fíjate si sonríe nerviosamente al tiempo que intenta cambiar de tema, hace bromas, se traba en las frases o tartamudea: no son buenos signos, puede que esté queriendo ganar tiempo para inventar o no contradecirse.

4.- Lee sus manos: que gesticule demasiado, se cubra la boca o peine el flequillo continuamente, son signos de que está en una posición incómoda. Tócale las palmas para ver si le transpiran.

5.- Mira si se rasca la nariz: eso significa que piensa algo que no puede decir en voz alta.

6.- Atiende a sus sienes y mejillas: si notas sudor cerca del cuero cabelludo, o que se ruboriza al hablar, no te fíes de lo que te acaba de decir o está a punto de decirte.

Importante: Si tienes una sospecha firme sobre algún asunto, lo mejor es apostar a la sinceridad y plantear tu inquietud directamente: tal vez no te enteres de la verdad, pero, si tu pareja te está ocultando algo, notará que lo intuyes.

- No aceptes acusaciones como contestación a tus dudas.

- Escucha lo que tu pareja tiene para decirte: si sólo aceptas las respuestas que tú habías concebido de antemano, o no le das crédito a sus palabras, la charla no tendrá sentido.


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