martes, abril 28, 2009

Chantaje sentimental. Aprenda a decir "No"

En alguna ocasión todos hemos sido partícipes de este tipo de manipulación, ya sea como víctima o victimario. Dicha situación se convierte en grave problema si habitualmente representa una estrategia para satisfacer caprichos y lograr objetivos, o bien, si aparece cuando no podemos detener las continuas imposiciones de otros o las propias. Ante ello, es recomendable tomar en cuenta que la mejor forma de frenar al chantajista es no cediendo a sus peticiones. De esta manera, evitaremos la formación de un círculo vicioso, porque si uno es débil, lo único que se consigue es reforzar la conducta nociva de ese individuo, quien aprovechará la situación para conseguir sus fines mediante amenaza, llanto o intimidación.

Por otra parte, si uno es el que tiene la costumbre de manipular a los demás, debe considerarse que con el tiempo esta conducta nos creará conflicto, pues llegará un momento en que las artimañas antes citadas no surtirán efecto, lo que, en consecuencia, hará que ganemos el desprecio de la gente que nos rodea.

Hay que tener presente que cuando una persona accede a las exigencias de la pareja, familiares o amigos sin que realmente quiera hacerlo es común que le invada un sentimiento de culpa, pero de no aceptarlas siente insatisfacción porque cree que les ha fallado. Por tanto, es muy importante aprender a decir no, lo cual en un principio es difícil, pero a la larga es la mejor estrategia para vencer el chantaje.

Tipos.

Los niños, regularmente, recurren al llanto para conseguir lo que quieren, lo cual suele considerarse normal porque en la infancia temprana los pequeños tienden a pelear por lo que desean. Sin embargo, esto no significa que se deban cumplir todos los caprichos de hijos o sobrinos, pues de hacerlo se les reforzaría la idea de que el chantaje es una práctica aceptable; es necesario enseñarles a la brevedad que no siempre es posible obtener lo que se anhela. Asimismo, hay adultos que, al igual que los infantes, también consideran al llanto la mejor manera de manipular.

Otra forma de llevar a cabo el chantaje es mediante el abuso de superioridad, lo cual puede ser ejercido por los padres, incluso sin darse cuenta, por ejemplo, al decir frases como "si no haces lo que te digo, ya no te voy a querer". Debe considerarse que castigar a los hijos con la falta de amor es un grave error que les genera inseguridad y tendencia a la ansiedad, lo que en el futuro convertirá a los pequeños en individuos temerosos con la costumbre de ceder para evitar ser despreciados, o bien, en chantajistas por miedo al abandono.

Por otro lado, hay personas que han sido traicionadas por su pareja y aprovechan la situación para chantajearla frecuentemente, de tal manera que fingen haber perdonado al cónyuge, pero a partir de ese momento se le imponen los deseos como obligaciones. Cuando al afectado le parece intolerable la situación y se queja, la víctima de la infidelidad le reprocha el engaño; para frenar una situación como ésta, lo mejor es terminar la relación.

Asimismo, hay quienes retiran el habla para ejercer presión, lo cual es característico en personas con problemas afectivos o dificultad para socializar. Interactuar con este tipo de individuos suele ser insoportable, ya que prevalece el temor de que cualquier cosa le moleste y, a manera de castigo, deje de hablarnos. En estos casos, es recomendable responder con indiferencia y controlar la ansiedad de permanecer al lado de él o ella.

Pero eso no es todo, también existe el chantajista denominado autocastigador, que recurre a frases como "si me dejas, me mato". Se caracteriza por inmadurez emocional y no asume las consecuencias de sus actos, por lo que acostumbra acercarse a gente que se siente responsable de su felicidad, como los padres, hijos o pareja. Para acabar con este tipo de acciones, hay que ignorar las amenazas y enfrentarse al manipulador haciéndole ver que el único responsable de lo que pasa en su vida es él mismo.

Otras personas encuentran formas de presionar a los demás con expresiones como las siguientes: "si me dejas, no volverás a ver a los niños", "no te vayas, siento que me voy a morir", "si sigues saliendo con tus amigos, terminamos", "si no tienes relaciones sexuales conmigo, considérate desempleada". Ante ello, es indispensable perder el miedo y negarse a complacer al chantajista enfrentándose a éste con valentía.

Tome en cuenta que quienes recurren al chantaje son individuos inseguros y con altos niveles de ansiedad, tienen miedo a sentirse débiles y a las reacciones de los demás, por eso manipulan.

¿Cómo enfrentar la desilusión de no poder concebir mes tras mes?

Si quedar embarazada te está llevando más tiempo del que esperabas, es natural que te sientas decepcionada. Para la mayoría de las personas, formar una familia y tener hijos es una parte esencial de la vida, y si tienes dificultades para conseguirlo quizás te preguntes si estás haciendo algo mal.

Es importante que no te culpes, ni culpes a tu pareja. Comprende y acepta que tú y tu pareja tendrán altibajos en el camino hacia el embarazo. Hablen entre ustedes sobre sus sentimientos y busquen apoyo y consejo de otras parejas que estén en su misma situación. Si tu vida gira en torno a un calendario estricto de relaciones sexuales basadas en tu temperatura corporal basal y el sexo se ha convertido en un acto mecánico y forzado, considera tomarte un descanso.

Esfuérzate por reavivar el amor y los buenos momentos que los unían cuando se conocieron. Hay muchas anécdotas de parejas que concibieron cuando dejaron de intentarlo de manera muy programada.

Cuando ciertas reuniones o fiestas resulten demasiado dolorosas para ustedes, por ejemplo, si les han invitado a un baby shower o al cumpleaños de un bebé, dense permiso para no ir si están pasando por un momento particularmente difícil. Hacer ese tipo de visitas quizás les deprimiría. Para evitar ofender a los amigos o parientes que les invitaron, podrían enviarles un regalo, aconseja Alice Domar, psicóloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard que se especializa en ayudar a parejas con infertilidad. Pueden comprar libros para niños a fin de ahorrarse un viaje posiblemente problemático a la juguetería o la boutique de bebés.

Y recuerda que te ayudará dedicarte al resto de tus intereses o a la búsqueda de otros nuevos. Si siempre quisiste aprender a tocar la guitarra, hazlo. Si te gusta hacer caminatas al aire libre, no te prives de ellas. O apúntate a una clase de pintura, baile o alguna otra cosa que siempre te haya atraído. Ten presente que la risa es una de las mejores curas. Mira una película cómica, acude a un espectáculo cómico, relee tu novela cómica favorita. Por supuesto que si te sientes mejor después de un buen llanto, también está perfecto, hay veces que no hay nada mejor que desahogarse.

Por último, si estuvieron intentando concebir sin éxito por más de un año, sería conveniente hacer una consulta con un especialista en infertilidad. Muchos problemas son relativamente fáciles de tratar, por lo que al obtener un diagnóstico se podrían ahorrar muchísimas desilusiones.

Relaciones Destructivas. Un problema que muchas mujeres callan.

Actualmente miles de mujeres están siendo víctimas de relaciones en las que son sometidas a constantes abusos y tipos de violencia, lo increíble de estos casos, es que ellas se niegan a recibir ayuda, creando con este comportamiento una nueva categoría de adicción. Algunas estadísticas a mi manera de ver un poco conservadoras, estiman que 1 de cada 3 mujeres es abusada emocionalmente y por lo menos, 1 de cada 4 es atacada físicamente por su compañero.

Cabe destacar que la mayoría de las afectadas difícilmente reconocen que su nexo amoroso es enfermizo y mucho menos aceptan recibir ayuda para salvarse de tales uniones, en donde uno de los integrantes de la pareja se dedica a abusar emocional y/o físicamente del otro.

El primero de estos casos se caracteriza por agresión constante mediante desvaloración, subestimación, insultos, infidelidad y burla, en tanto el físico va desde empujones, forcejeos y apretones, hasta brutales golpizas. El origen de todo este fenómeno comienza en la familia tanto del agresor como de la victima. En este caso la pareja tienen patrones adquiridos que son reforzados por su núcleo primario, permitiéndole continuar con ese comportamiento y en algunos casos hace sentir a los involucrados como la unica manera de relacionarse entre un hombre y una mujer. Ciertos individuos manifiestan conductas agresivas porque desde pequeños sus progenitores les hicieron sentirse responsables de los demás, "guardianes" de los problemas que se presentaban en casa, fomentando en ellos la supuesta supremacía masculina relacionada a la propiedad; en consecuencia, el varón desarrolla firme creencia de que sus hermanas, hijas y esposa les pertenecen y, como en la antigua Roma, consideran que hasta pueden "hipotecarlas" si así lo desean.

En cuanto a por qué existen féminas que toleran el maltrato, ello tiene origen en cierta educación que inculca en ellas “sumisión y dependencia”, además de que no "alimenta" su autoestima; por ello, las características tanto del agresor como de quien recibe el maltrato dan lugar a que ambos se "enganchen" en este tipo de relaciones. Ahora bien, se ha detectado que frecuentemente la violencia entre la pareja inicia desde el noviazgo y se manifiesta en diversas formas, con jaloneos y movimientos para detener, sujetar o controlar. Posteriormente, el mando del hombre se ejerce con frases como "no te dejo salir", además, protesta por el tipo de peinado o ropa que luce su compañera, inician las escenas de celos y la rudeza empieza a subir de tono.

Una vez que estos individuos se casan o deciden vivir juntos, el agresor "esconde" a la víctima de sus familiares y amigos para que no puedan brindarle apoyo, en tanto ella le obedece en todo pensando que así evitará conflictos; no obstante, él siempre busca la forma de iniciar las discusiones.Como puede apreciarse, el aislamiento de la víctima es el eje del maltrato y constituye el paso en que empieza a ejercerse el dominio; después, el agresor pretende demostrar que la mujer es de su propiedad, incluso, mediante golpes, además de minimizar su valor llamándola: "inútil" o "tonta", "no entiendes" y "no sirves como mujer", entre otros destructivos calificativos. Pégame… pero no me dejes

¿Por qué ellas permanecen con su pareja?

Esto se debe a que no tienen expectativas acerca de la realidad y van cayendo en estado de indefensión; además, generalmente el hombre presenta cambios bruscos de comportamiento, es decir, hay momentos en que se arrepiente de sus acciones, ofrece disculpas y se torna afectuoso, haciéndole creer a la otra persona que todo puede cambiar. De esta manera inicia un círculo llamado "fase de tensión-maltrato-reconciliación".

Por otra parte, las víctimas de violencia doméstica rara vez se quejan de haber sido maltratadas, incluso, a pesar de presentar hematomas (moretones), fracturas o raspones, y procuran ocultar tales señales bajo la vestimenta o maquillaje, o bien inventan explicaciones absurdas o improbables para justificar las lesiones que les aquejan; al mismo tiempo, su malestar físico suele estar acompañado de síntomas de depresión.

Aunque el panorama descrito puede parecer "laberinto sin salida", las personas "atrapadas" en relaciones destructivas tienen enormes posibilidades de liberarse de quien las maltrata y restablecer su vida en condiciones dignas y saludables, con la felicidad y tranquilidad a que todo ser humano tiene derecho. El proceso de recuperación inicia cuando hay cambio en la actitud de la mujer afectada, pues en el momento que rebasa su capacidad de resistencia decide reconocer que su vida con esa pareja es destructiva y que sólo está fungiendo como "costal de entrenamiento" emocional o físico del individuo que la altera.

¿Cuáles son los pasos que debe seguir quien a fuerza de maltratos y vejaciones ha perdido autoestima, fe y respeto hacia sí misma?

La respuesta se basa en un fundamento principal y es la decisión de entregarse al proceso de recuperación, acompañada de personas que hayan sufrido y superado situaciones similares -las cuales no deben buscarse mucho, pues están en todas partes-, y recurrir a un especialista en salud mental (psicólogo o psiquiatra) que conozca y respete este tipo de problemas.

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