martes, septiembre 16, 2008

¿Como hablar de sexo con su hijo?


Hablar de sexo con los hijos es importante para que conozcan los riesgos a los que se enfrentan y las consecuencias de iniciar una vida sexual antes de tiempo.Mientras más pronto comience a orientar a sus hijos en materia sexual, más probabilidades tiene de que lleven una vida saludable en este aspecto y de que logren vencer las tentaciones que se les van a presentar en la adolescencia.

Los hijos esperan que sus papás los orienten en el tema sexual pero, en la mayoría de las familias, esto no se da por factores tan diversos que van desde la pena que les da a los papás hablar de sexo, hasta la falta de tiempo o de preparación para abordarlo. Muchas adolescentes no se atreven a preguntar a su mamá si ella se esperó a casarse para llevar una vida sexual activa o si comenzó antes...Igualmente, a los jóvenes les inquieta saber cuál es la opinión de sus papás acerca del inicio de las relaciones sexuales desde la etapa estudiantil o qué piensan acerca del uso de anticonceptivos. Sea cual sea su postura, no tema abordar el tema y aconsejarlo. Mientras más orientación reciba de su parte, mejor informado y más educado estará en este aspecto tan relevante y trascendente de la vida.


Los expertos recomiendan hablar con sus hijos desde antes de la adolescencia sobre temas no tan sencillos de tratar como el de la sexualidad. El hecho de establecer un canal de comunicación abierto y de ganarse su confianza, les permite formarse un criterio que los lleva a tomar decisiones apropiadas en los momentos más difíciles porque son más seguros y tienen una visión clara de las cosas. El reto para los papás es vencer la pena y aceptar que sus hijos necesitan compartir sus dudas e inquietudes con todo lo relacionado con sexo.


CONSEJOS PARA HABLAR DE SEXO CON SUS HIJOS.


1. Venza sus propios miedos: Si no se siente bien consigo mismo, busque amigos que le aconsejen cómo manejar la situación, ayúdese con libros y, si es necesario, asesórese con un experto. Si su hijo lo percibe seguro, él se sentirá seguro también y sabrá que es aceptado en casa y que puede hablar de cualquier tema, incluyendo el sexual, con sus papás. Si está convencido de que hay que entrarle al tema, pero al momento de ser cuestionado se siente incómodo, es probable que usted no tuvo la oportunidad de hablarlo con sus papás; sea sincero y dígale que nunca vivió esta comunicación en su entorno familiar, pero que quiere tenerla con él y que si hay algo que no pueda responder, lo investigará para explicárselo.


2. Adiós al tabú: La sexualidad es parte del desarrollo de hombres y mujeres, usted pasó por eso y sabe que es parte fundamental de la adolescencia y las decisiones que se toman en esta etapa repercuten en el resto de la vida. No espere a darse cuenta de golpe que sus hijos han dejado de ser niños y que ya piensan en dar pasos que cree que sólo son del terreno de los adultos.


3. No hay edad: Su instinto paterno le dice que su hijo siempre va a ser su bebé, por esta razón teme adelantarse y hablar de más, pero no es así, es él quien marca la pauta. Está comprobado que si desde pequeños externan sus dudas en cuestiones sexuales, es su deber aprovechar la iniciativa y continuar la conversación para aclarar dudas, informar hasta donde sea necesario y orientar para que aprendan a cuidarse y a protegerse.


4. No a las metáforas: No utilice ejemplos disfrazados de cuentos. Como opciones no se descartan porque pueden ser el inicio de la conversación y la forma de romper el hielo, pero no hay nada mejor como decir las cosas con todas sus letras. Si le da la seriedad que el tema amerita, no tendrá la necesidad de recurrir a estos métodos anticuados que, en lugar de guiar, dan vueltas, no van al grano y terminarán por confundir más.


5. Su experiencia basta: Si le preocupa su capacidad para manejar esta información, considere que ningún papá nace sabiendo cómo desempeñar este rol y que no existe un manual que le marque cómo manejar cada etapa de la vida de su niño. No necesita ser un experto en sexología, téngase confianza y una cosa es cierta, usted sabe más que él.


6. Comparta sus valores: Sin importar sus creencias o inclinaciones religiosas, siempre tenga bien claro cuáles son sus valores y asegúrese que se los está inculcando. Cada familia tiene sus posturas y creencias, sus reglas y costumbres, pero finalmente el objetivo es educar basándose en el respeto y la responsabilidad. Independientemente de que apruebe o no que sus hijos sean sexualmente activos, hábleles de los riesgos y asegúrese de que los entienden. No solo toque el tema del embarazo, hable también del Sida y de las infecciones como el Herpes genital cuyas consecuencias son verdaderamente dañinas, lamentables, y en muchos casos, mortales.


7. Defina su postura sin temor y de manera decidida: Si no está de acuerdo en que lleven una vida sexual activa, aclárelo de manera contundente y explíquele sus razones. De manera cariñosa y exigente, defina las reglas de su casa en este punto y vigile que se cumplan. Busque convencer por medio de la motivación, por cuestiones de seguridad personal, por qué es lo mejor para su propio futuro. Los hijos necesitan límites y esperan que sus papás se los marquen. Combine la información con sus principios morales, con su futuro y bienestar emocional, físico, social y profesional.


8. Predique con el ejemplo: Actúe de acuerdo a los valores que dice tener. Un buen ejemplo es el mejor mensaje que puede transmitir. La congruencia en sus actos y pensamientos les ayuda a reafirmar los valores que ustedes les inculcan. Si hay un buen ejemplo, si hay congruencia en la vida de los papás, los hijos seguirán ese camino porque ven los resultados, porque tienen un parámetro que seguir.


9. Escúchelo: Algunas veces, el sólo hecho de escuchar sin hacer críticas, emitir juicios o comentarios, puede ser todo lo que su hijo necesita. No dé soluciones, piense que lo único que quiere es que su papá y su mamá lo escuchen sin prisa, sin interrumpir, sin juzgar. Conviértase en un simple confidente, espere a que sea él quien le pida consejos.


10. No a la seriedad: Hablar de sexo nunca es sencillo y si además del nerviosismo se la agrega seriedad, la plática puede tornarse tensa. Trate de llevarla por el camino del buen humor, siempre con respeto y cariño; recuerde que es su hijo con el que habla.


Dado el primer pasó, ya venció la pena, ahora su trabajo es continuar por ese camino de la confianza para hablar con su hijo de cualquier tema de una manera espontánea, relajada y profunda. Los adolescentes que llevan una buena relación con sus papás toman decisiones más responsables, esperan más tiempo para iniciarse sexualmente, tienen menos parejas y, al momento de empezar su vida sexual, están informados, por lo que hacen uso de métodos para prevenir embarazos y enfermedades venéreas.





Mi lista de blogs

Seguidores